title Casos Reales de Exorcismo: Historias de Exorcistas y Posesiones

description En este episodio de EXTRA ANORMAL PODCAST hablamos de exorcismos, posesiones demoníacas, brujería, misa negra, grimorios y entidades oscuras que marcaron la vida de varias personas con experiencias aterradoras.⚠️ Historias de un niño sometido a un exorcismo, una mujer influenciada por la magia oscura, una niña atormentada por una sombra, casos de brujería por comida, un hombre que leyó un grimorio y terminó poseído, y el testimonio real de lo que se siente tener un demonio dentro.🕯️ En este episodio encontrarás:- 😈 posesiones y exorcismos- 🔮 brujería y magia oscura- 📖 grimorios e invocaciones- 👁️ sombras y entidades- 💀 horror religioso real👁️ Si te gustan los podcast de terror, los relatos siniestros, las posesiones, los demonios y los casos paranormales, este episodio es para ti.🖤 Bienvenidos a EXTRA ANORMAL PODCAST, donde hablamos de lo que muchos callan.💬 Déjame tu opinión en los comentarios🔔 Suscríbete y activa la campanita para más episodios de EXTRA ANORMAL PODCAST Canal de mi invitado:  @diegoripperMx 

pubDate Fri, 24 Apr 2026 01:00:01 GMT

author iEX Studios

duration 5355000

transcript

Speaker 1:
[00:00] Se dice que hay batallas que no se libran con armas sino con fe. Que existen momentos en los que una persona deja de ser ella misma. Cuando su voz cambia, su mirada se apaga y algo más empieza a hablar desde dentro de ella. Los exorcismos no sólo son rituales, son enfrentamientos contra algo que no debería estar aquí. Para ser más específicos, enfrentamientos contra demonios. Habitaciones cerradas donde se escuchan gritos, cuerpos que se retuercen con una fuerza que no es humana, nombres antiguos que nadie se atreve a repetir. Porque cuando algo toma el control, no siempre quiere irse. Y esta noche vas a escuchar historias de exorcismos, pero sobre todo exorcismos que no salieron vivos. Así que te invito a que te pongas cómodo. Comenzamos. Existe algo en el mundo paranormal que a muchas personas les inquieta, y sobre todo existe un gran miedo cuando un cuerpo humano es poseído por un ente maligno. A lo largo de los años ha intentado explicar. La ciencia tiene una explicación, pero el lado espiritual también. Y ya lo decía un gran exorcista, Gabriel Amor, que el mal siempre está presente y que a veces se manifieste de una forma en la que no te puedes ni siquiera imaginar. Esta noche vamos a hablar de relatos de exorcismos, pero no aquellos que la medicina tal vez llegó a catalogar como una enfermedad, sino aquellos que tienen un registro y que incluso en la misma iglesia quedó ese registro. Para hablar de esta noche, de estos temas, me acompaña por primera vez una persona muy especial que me da mucho gusto que esté con nosotros, nuestro querido Diego. Cómo estás, ¿hermano?

Speaker 2:
[02:31] Estoy muy bien, Paco. ¿Cómo estás tú?

Speaker 1:
[02:33] Bien. Gracias por aceptar la invitación. Hermano, yo sé que a lo mejor algunos te van a conocer porque han visto tu trabajo en redes sociales. Para las personas que te están conociendo por primera vez, me gustaría que, por favor, da precedentes, quién eres, a qué te dedicas y, sobre todo, tus proyectos.

Speaker 2:
[02:49] Claro. Pues, bueno, mi nombre es Diego Ripper. Me pueden encontrar en redes sociales como Diego Ripper o Diego Ripper MX. Y yo me dedico a hablar de casos paranormales, de true crime, todo lo que tiene que ver como con el terror y el misterio. Eso es lo que pueden encontrar en mis redes sociales.

Speaker 1:
[03:08] Perfecto, hermano. Gracias por darte la vuelta aquí en nuestros estudios. La verdad es que el día de hoy traigo unas historias que van a estar fuertísimas. Yo también quiero decirle a la gente algo importante que ya lo saben. Aprovechamos siempre los primeros momentos donde el podcast inicia número uno para que yo te haga esta cordial invitación a que formes parte de esta gran comunidad aquí en YouTube y en Spotify, suscribiéndote a estos proyectos, activando las notificaciones. Y si escuchas también esto en otros medios de podcast, también nos puedes seguir por allá. Recordarte que Diego ha reservado un relato prohibido para otro lugar, ya saben dónde. Nuestro lugar seguro, contenido exclusivo. Que puedes ir desde cualquier buscador poniendo triple w.podcastextranormal.com.mx. Allá te veo para que escuchas esta segunda parte. Ahora sí, después de dar estos anuncios, mi querido Diego, yo te quiero preguntar, ¿tú qué opinas de los exorcismos de las posesiones demoníacas?

Speaker 2:
[04:11] Híjole, creo que es un tema bastante delicado. Creo que el caso que tengo mucho, muy presente es el caso de Annelies Michel, en el que se basó la película de Emily Rose, como muchos saben. Un caso en el que se cree que fue, pues la culpa de la iglesia que Annelies Michel pues perdiera la vida. Entonces, creo que es un tema muy delicado. Creo que es un tema muy fuerte y que no se puede tomar a la ligera.

Speaker 1:
[04:39] Por supuesto, recuerdo perfectamente el caso que llegó a ser catalogado como negligencia, justamente, como lo mencionas, por parte de la iglesia, por parte de los padres de aquella joven, de no haber hecho algo, no tal vez de buscado más ayuda médica. Pero de verdad es un tema muy controversial, Diego, porque nosotros de este lado hemos leído muchos relatos de personas y hay una gran verdad, no todo es posesión demoníaca. Ya lo decía Gabriel Amor, el 99% eran personas con trastornos mentales, enfermedades mentales, incluso traumas de la niñez. Pero ese 1% que quedaba ahí era la muestra de que el mal existe. Y cada posesión demoníaca tiene una razón. Muchas veces la gente, y voy a tomarme, pues ahora sí el atrevimiento a decirlo, piensan que pueden quedar posesos por ver un podcast, por ver una película de terror. Eso de una vez, y para rápido les puedo decir, es totalmente falso, porque tienen que pasar muchas cosas para que esto te ocurra. Evidentemente tienes que hacer algo, Gabriel Amor mencionaba mucho algunas formas en las cuales tú puedes llegar a estar poseído por una entidad. Número uno, si tu madre desde el vientre te entrega a una entidad demoníaca. Dos, si por medio de la brujería te mandan un demonio para atormentar. De hecho, hay muchos registros en la antigüedad donde Sancipiano de Antioquía intentó mandar demonios para seducir a aquella mujer Justina para, bueno, ya saben, para qué cosas, no, para qué fines. Y el tercero, cuando tu con tu voluntad, tu libre albedrío buscas a la entidad, buscas pactar y es cuando le abres literalmente la puerta. Entonces son como las formas en las que una persona puede llegar a quedar posesa, no es como, ay, vi esta película, eso es meramente su gestión. Y es importante porque también el propio exorcismo tiene sus etapas. Está desde la infestación, la opresión y la posesión, cuando la entidad ya toma el control de tu cuerpo. Y, Diego, yo quiero empezar contándote una historia y quiero conocer tu punto de vista. No quiero dramatizar tanto, pero a lo largo de este podcast, pocos sacerdotes han atreído a contarme una historia. O sea, me han contado cosas muy bárbaras y llevo a la cuenta con esta historia. Es el quinto sacerdote, quinto, desde que llevamos estos años creando podcast, que me manda un correo para contarme algo que, pues, lo ha quejado por mucho tiempo. Nosotros titulamos esta historia, Tienes un día. Y este sacerdote nos cuenta que esto pasó cuando él tenía 32 años. Trabajaba justamente dando servicios, sacerdotal, llevando la palabra de Dios en una iglesia muy pequeña, en una parroquia de una comunidad bastante rural de una parte de aquí, de México. Él mencionó que era el mejor momento de su vida. 32 años, su iglesia, su parroquia, lo querían mucho. Él daba el catecismo a los niños. De verdad, una persona que, como lo he dicho en otras historias, está súper estable. No esperas que suceda algo. Y él deja una frase que marca mucho esta historia. Yo creía, Paco, que tener fe en Dios era suficiente para enfrentar todo. Y una vez que yo leí esa frase, dije, Dios mío, ¿qué debió haber sucedido para que él fracturara o se rompiera o por lo menos disminuyera su fe en Dios? Él menciona que en algún momento terminó de dar la misa un domingo, no se le va a olvidar, mes de agosto. Terminó la misa, él entró pues a este lugar donde ya se quita su sotana. Y dice que el sacristán de aquel lugar le dice, padre, hay unas personas que quieren hablar con usted. Dice, qué pasa, seguramente alguien quiere una misa para un bautizo. No lo sé, algo. Y dice que era un matrimonio y se veían bastante preocupados, bastante mal y le empiezan a decir que necesitan su ayuda, que su hijo de 13 años tenía un tipo de comportamiento muy raro. El chico era bastante agresivo. El chico en muchas ocasiones era encontrado como sentado en su cama hablando solo. El problema es que estando solo en su habitación, se escuchaba que alguien estaba con él. O sea, como que tenía una conversación con alguien y este tipo de cosas empezaban a hacerse presentes. Entonces el padre empieza como a preguntar más cosas y qué pasó. Y estos padres le dicen, es que no sabemos con exactitud qué fue lo que ocurrió. Pero un día antes mencionan que antes de que él se empezara a comportar extraño, ellos llegaron a su casa y encontraron a su hijo en el patio. Ellos ahí tenían creadero de animales que eran gallinas, vacas, cochinos, un montón de cosas, animalitos. Y dice que su hijo estaba en la parte de atrás, estaba como hincado. Y cuando se acercan, él estaba comiéndose uno de estos animales, así crudo, literalmente agarró una gallina, le arrancó la cabeza con los dientes y empezó a devorar. Entonces dice que a partir de ese momento, como que su hijo empezó a tener este tipo de comportamientos. Dice, ellos le dicen directamente al sacerdote, nosotros no queremos buscar directamente ayuda psicológica. Una, porque no tenían los medios y dos, porque por el lugar donde estaban tenían que viajar hasta la capital del estado para recibir toda esta atención. Entonces ellos como que buscaron lo más rápido que es. El padre tiene que venir, ven decir la casa, no sé, hacer algo con el joven, ¿no? Y el padre programa pues una visita. Él estaba ya como especulando a qué se debía, sobre todo por la edad 13 años, una edad, pues donde los jóvenes son más complicados. Él empezaba como a buscar ese lado tranquilo, ¿no? Cuando llega a la casa, aquí pasa lo interesante, porque él menciona que llega y en el primer instante que toca la casa, se da cuenta de que la casa tiene una opresión, de que tiene incluso hasta un olor como bastante desagradable, como comida descompuesta. Y no era la casa, o sea, no es como hay suciedad, hay basura, no. Había un aroma bastante desagradable, incluso a veces se percibió un aroma como a gas. Él dice que llega, ve a los padres, lo reciben, le dicen que el joven está en el segundo piso y él le dice, mira, quédense aquí, no suban, déjenme, voy a hablar con él. Y ya sube las escaleras, abre la puerta y dice que aquel joven estaba sentado en su cama. Para esto, antes de que él subiera su papá, le dice, padre, solamente tenga mucho cuidado. Si ocupa algo, hábleme, voy a estar yo pendiente. Le informo que hace una hora intentamos amarrarlo, entonces no pudimos. El chico mostró una fuerza descomunal, entonces no lo pudieron amarrar. Solo padre, por favor, tenga cuidado. Dice, sí, no te preocupes. Es el sacerdote. Dice que se quita su rosario, se lo empuña sobre la mano derecha y pues iba con su bíblia dispuesto. Primero hablar. Él tenía el pensamiento de Gabriel Amor de decir no todos son posesiones. O sea, debe haber una situación que haya detonado todo esto. Y dice que cuando llega a esta parte, está este chico que estaba con un aspecto bastante desagradable, una playera que era de color blanco, pero ya no era blanca y era negra y era café, sucia, olía a excremento el lugar. El chico tenía marcas aquí alrededor de su boca como como que se muerde los labios y le empiezan a sangrar y esto provoca que tenga mucha mucho resto de sangre en esta parte de la boca y dice que estaba sentado. En ese momento, el sasarote entra, le dice, hijo, cómo estás, vengo a visitarte y dice que el chico se gira y se le queda mirando y se empieza a reír. Dice hola padre. Dice ese saludo por muy no sé fácil que la gente lo escuche el hola padre. Dicen lo sentí de una manera distinta a como cualquier joven niño te lo diría. Fue un incluso en un tono bastante burlón, bastante hasta retador. Y llega y se sienta y le dice cómo estás, qué te pasa. Empezó con hacer estas preguntas y dice que el niño no contestaba, pero veía que él estaba con su posición en sus manos sobre sus rodillas, pero que había momentos donde él empezaba enterrar como sus uñas contra sus rodillas, como que tenía demasiada ansiedad y empezaba a hacer mucho este movimiento. Y le sigue diciendo, oye, te estoy hablando, contéstame. Y él estaba como como por momentos como que se empezaba como a oprimir. Hay un momento donde él agacha la cabeza y al levantarla, este sacerrote me confiesa, Paco, yo iba rezando a lo más sagrado. Y me dice. Pero la voy a dejar fácil. Tienes un día para salvar el alma de este niño. Si no lo haces en ese día, él y toda su familia va a morir. Y de pronto, como que regresa en sí el niño y el padre cuestiona, el niño no tenía ni la menor idea de lo que había dicho. En ese momento, termina, le dice a sus papás que tienen que hacer algo. Lo que hace el sacerdote en ese momento es irse a su parroquia. Pero antes de irse, el niño todavía, cuando estaba abajo, digamos, la posesión del demonio, le dice, cuando las aves caigan del cielo, sabrás que el tiempo se está acabando. Una frase bastante, no sé, esteridente si lo quieren ver. El sacerdote se va corriendo a su parroquia, rápidamente empieza a hacer llamadas telefónicas. Lo primero que hace es hablarle al obispo. Le explica el caso porque a pesar de que fue una amenaza y a pesar de que los demonios suelen engañarte, él tenía presente lo de que tienes solamente un día para salvar el alma. Si no, no vas a poder hacerlo. Él empieza a hablar con el obispo y el obispo lo primero que le dice es, ¿sabes qué? No es tan sencillo. Un exorcismo, primero, no se autoriza de la noche a la mañana y además con una sola visita no es suficiente. Hay que ir, tenemos que enviar nosotros otras personas, en tres días van a ir. O sea, como que el proceso empezó a largarse. Este sacerdote que no me da su nombre en ningún momento dice que después de la llamada se quedó todavía bastante más tenso, más preocupado porque no vio respuesta. Dice que esa noche no pudo ni siquiera dormir. Se la pasó como hablando con Dios, rezando, buscando pues este acercamiento. Dice que llega el siguiente día y habla, él se toma el atrevimiento de marcarle a otro obispo de otra región y dice que y la misma negativa. Entonces él estaba viendo tantas negativas de qué debo hacer y él menciona a que ahí empezó como su su problema porque él le hablaba a Dios y le decía, padre, qué debo hacer, qué hago, qué hago. O sea, la presión estaba cayendo sobre él y hay un momento donde empiezan a llegar estas señoras feligreses y dicen padre, salga. Y dice que al salir de la iglesia vea 12 palomas. Pues ahí en el piso las señoras vieron el momento. O sea, es como si se hubieran simplemente muerto mientras iban volando y empezaron a caer. Y recordó las palabras del demonio. Cuando las aves caigan del cielo, sabrás que el tiempo se está acabando. La presión estaba totalmente fuerte y él es donde toma la decisión de decir, lo voy a hacer yo. Yo voy a realizar el exorcismo para toda la gente que se lo pregunta. Un sacerdote o no todos los sacerdotes pueden hacer exorcismo. Tienes que estar autorizado por el Vaticano. Tienes que tener esa preparación. Y él dice, es que nosotros sí teníamos... Voy a tratar de explicarlo un poquito más simple. Sí tenía como los primeros pasos, pero no tenía como la especialidad que esa guía se da en Roma y todo eso. Entonces él conocía el proceso, pero no estaba familiarizado con cómo se hace cada paso. Él dice que tomó este famoso librito que le dan a estos sacerrotas para realizar este ritual del exorcismo. Se va con su sacristán y se van a la casa con la bendición de Dios. Dice que llegando los papás estaban preocupados porque este niño había empezado a azotarse contra las paredes, contra las ventanas. El niño estaba totalmente fuera de control. El sacerroto le dice, ¿saben qué? Quédense abajo. Ustedes solamente recen. Yo voy a subir, este sacristán viene conmigo, un sacristán de su confianza. Y dice que cuando entran a la habitación, estaba el niño como esperando que ellos entraran. Y lo primero que le dice es, trajiste a tu sacristán al infierno. Y se empezaba a reír y a burlar. Él dice que cuando un demonio te habla de esa forma, por mucha fe que tú tengas, si te llega a imponer. ¿Por qué? Porque tú lo estás viendo. Y tú lo que tienes es tu fe. Pero no ves algo que se manifieste contigo. O sea, tú tienes la creencia. La misma descripción de la fe lo dice. Es aquello en lo que no puedes ver. Pero tú ahí estás viendo un demonio manifestado. Entonces, eso te puede. Él dice que empezó en ese momento a recitar Salmos. Ya se la saben, Salmos 91, Salmos 21, Salmos 121, Salmos 25. A rezar todo el rosario mientras el sacristán. El sacristán ya está esto. Fíjate qué curioso. Él sí tenía más experiencia en exorcismos que el mismo sacerdote. Y dice que iban pasando las horas. Y hay un momento donde dice Paco, yo ya no sabía qué hacer. Este demonio se burlaba de mí. Y me decía, ¿Cuánto falta para que termines? O sea, dice, mis oraciones no le estaban haciendo nada. Dice, hay un momento donde yo, ahí yo me cuestioné, ¿realmente Dios está conmigo? Porque no parece. Y él seguía diciéndole, señor, manifiestate. Por favor, hazte presente. Toma el control tú de las cosas, porque yo no voy a poder. Y dice que el sacristán sí estaba con todo, pues recitando todas las oraciones. Va pasando los minutos y hay un momento donde él empezó a sentir lo que muchos creyentes dicen que es la presencia de Dios. Un cambio en el ambiente muy cálido, algo que lo abrazaba. Y él notó que el niño... Hay un momento donde él dice, el niño ya no estaba, era el demonio. Sus ojos eran los ojos del demonio. Pero hay un momento donde los ojitos de él, o sea, su mirada del niño, empiezan a regresar y él dice, quiero que lo estoy haciendo bien. El niño está regresando. Hay señal de que sigue ahí. Entonces ellos empiezan a meter, pues más fuerza, más fe a su oración. Y hay un momento en el niño empieza a quejarse de mucho dolor, pero él empieza a hablarle al sacerdote a decirle, ayúdeme. Tengo miedo. Palabras muy enfatizadas hacia estas cosas, estos sentimientos. Dice que hay un momento. No pasó como en Hollywood. No vieron que los ventarrones, las luces, que no, no, no. Simplemente era ver a un niño retorcerse en una cama por dolor. Esa era la escena. Menciona que hay un momento donde el niño da un grito muy alto, pero muy, muy alto y cae como desmayado. El sacerdote dijo en sí. Lo logramos. Se logró. Gracias a Dios. Terminó bañadito en sudor. El su compañero sacristán cansadísimo también. Y dicen que el niño cayó como desmayado, pero su rostro había cambiado por completo. Cuando salen de la habitación, ahí entendió que algo había sucedido. Y es la primera vez que yo leo de esto. Dice que al salir e ir donde estaban sus padres, se dio cuenta de que tanto mamá como papá estaban en el piso. Estaban muertos. Y dice Paco, tenían arañones ellos en el rostro, en los brazos, en las piernas. Y él menciona algo que jamás había escuchado y quiero hacer mucho énfasis. Él dice, yo había leído sobre casos en los que el mal aprovecha el momento en el que se intenta expulsar para causar el daño más grande. Y lo confirmé aquella noche. Dice que cuando el niño empezó a recobrar pues conciencia, le dijo al sacerdote, ¿qué fue lo que hizo? No. Hiciste todo lo que el demonio quería que hicieras. Dice que el niño empezó a llorar. Empezó a llorar, empezó a llorar porque tenía mucho miedo. Y dice que ahí el sacerdote entendió que no pasó lo que él quería que pasara, pasó lo que quería que pasara el demonio.

Speaker 2:
[23:08] Claro.

Speaker 1:
[23:09] Él dice que en ese momento el miedo lo empezó a invadir. El sacristán lo tomó el hombre y le dijo, padre, tenemos que irnos. Si nos quedamos aquí, el mismo pueblo nos puede, lo que pasa en muchos pueblos de México nos puede matar. Dice Paco, con la moral destruida, con la fe destruida, huí como un vil cobarde del lugar. El niño en ningún momento dijo que estuvimos ahí, pero en algún momento la iglesia se enteró y sobre todo el obispo. El obispo dice y lo que nos cuenta es a sacerdotes, la iglesia se encargó de cubrir el caso totalmente. A mí me movieron del lugar, al sacristán también lo movieron a otro lugar. Ya han pasado muchos años después de todo esto y este pasado, dice, me sigue atormentando, sigo cuestionando mi fe y sigo esperando la respuesta que Dios no me ha dado. Si hice lo correcto o si realmente cometí un gran pecado. Entonces él hasta el día de hoy no sabe si su decisión fue la correcta, si debía esperar, si cayó en el juego del demonio. No lo sabe, no lo sabe. Y él menciona que incluso hasta como a modo de terapia, pues expresar esto en un canal como el de nosotros, como que le ayuda también a seguir trabajando esta parte. ¿Qué opinas?

Speaker 2:
[24:35] Híjole, creo que caminaron directo a la boca del lobo.

Speaker 1:
[24:39] Por supuesto.

Speaker 2:
[24:40] O sea, cayeron en la trampa. A veces uno cree que está haciendo el bien, está haciendo las cosas bien y yo siempre he dicho que el diablo es muy astuto. Y entonces a veces puedes creer que estás haciendo las cosas bien, que quieres ayudar a la gente, pero a veces es el plan de ese ser tan vil que es el diablo.

Speaker 1:
[25:07] Hay un dicho, no muy famoso, más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Speaker 2:
[25:12] Sí, y no no es de a gratis ese dicho. O sea, por algo existe.

Speaker 1:
[25:16] Fíjate que yo me quedé pensando mucho en este relato porque creo que el error justamente, como tú lo mencionas, estuvo desde el momento en el que el sacerdote creyó sí, en la palabra del demonio. Y el demonio todavía lo reconfirma cuando él dice es que dio una muestra de poder. Las aves empezaron a caer afuera de la parroquia. Fue como meterle presión a él de haz algo ahora. O sea, como que todo se cumplió como era el plan previsto del demonio.

Speaker 2:
[25:48] Claro.

Speaker 1:
[25:48] Entonces yo así lo veo y dije, guau, qué fuerte.

Speaker 2:
[25:51] Sí, incluso si si podemos, si nos metemos un poquito más allá, pudiéramos decir que incluso el diablo, este demonio estuvo tentando el orgullo de este padre. O sea, el padre llegó a un punto en el que dijo, puedo hacerlo. O sea, en lugar de confiar en sus superiores, en lugar de esperar el proceso correcto, se embalentonó y dijo puedo lograrlo, puedo hacerlo. Y pues sabemos que el orgullo es un pecado capital.

Speaker 1:
[26:23] Así es, hermano, qué fuerte lo que acabas de decir.

Speaker 2:
[26:28] Bastante. Entonces yo también traigo una historia que quiero contarte.

Speaker 1:
[26:31] Adelante.

Speaker 2:
[26:32] Una historia que me mandó un seguidor hace tiempo. Me pide que lo mantengamos anónimo, porque es un proceso que pasó su familia del cual todavía no se recuperan del todo. Entonces me lo mandó y es muy fuerte para ellos porque todo esto le pasó a su mamá. Vamos a cambiar los nombres aquí. Le vamos a llamar Diana a su mamá y a este seguidor lo vamos a llamar Luis. A Diana le gustaban mucho estas cosas pues mágicas, la lectura del tarot, los cuarzos, los números angelicales, hacer limpias, hacerse limpias. Le gustaba todo, todo lo que pareciera inofensivo. Un día una vecina de Diana le comenta, oye, ¿sabes qué? En las afueras del municipio nos estamos juntando en la casa para hacer rituales, para traer el éxito, para traer la abundancia, para traer pues todo lo bueno, ¿no? Diana al principio, pues como le gustaba todo esto, acepta. Dice, bueno, vamos a ir, vamos a ver qué onda, nada más por curiosidad. Llega al lugar un día 6, 7 de la tarde, ve que está entrando muchísima gente de la alta sociedad, gente muy bien vestida y entre susurros se escucha que alguien dice vamos porque ya vamos tarde a la misa negra. Diana se saca de onda, ¿dice. qué está pasando? ¿dónde vengo? ¿dónde me vine a meter? Por un instante se arrepiente y cuando está a punto de irse, ve que va entrando la vecina, le pregunta oye, no me dijiste que era una misa negra, que este no sé a dónde me estás invitando. La verdad es que no quiero entrarle a esto. Y la vecina le contesta. Mira, la verdad es que si somos una iglesia satánica, pero los satanistas no somos lo que dicen en la tele, no somos lo que cuentan los medios. Nosotros no andamos sacrificando cosas, nosotros no andamos haciendo ese tipo de cosas malas.

Speaker 1:
[28:43] Claro.

Speaker 2:
[28:44] Nosotros lo que hacemos es abrir la conciencia. Nosotros lo que hacemos es compartir conocimiento. Nosotros lo que hacemos es pues cualquier cosa que nos pueda llevar hacia la iluminación. Y ahí es donde logra convencer a Diana de que entre a ese lugar donde estaban haciendo, pues, todos esos tipos de rituales, ¿no? Nuestro seguidor nos cuenta que es Diana, su mamá. Ese día llegó después de las dos de la mañana. Él y su papá no la encontraban por teléfono en todo el tiempo. No contestaba mensajes, no contestaba nada. Y cuando llega, solamente llega muy callada. Llega, se ve cansada, llega con ojeras, se mete a su cuarto y se queda dormida. Hasta ahí, pues no sabían qué era lo que estaba pasando. Al siguiente día despiertan todos y Diana, como si nada. No tenía ni marcas de ojeras, ni de cansancio, ni nada. Es como si jamás hubiera ido a esa iglesia. Entonces, empiezan a pasar cosas muy extrañas en la casa de este seguidor de Luis. Cuando su mamá estaba en la casa, empieza a notar que se escuchaban, que tocaban en las paredes, ruidos en las paredes, se escuchaban pasos en habitaciones que estaban vacías. Algunos objetos religiosos, pequeñas estatuitas o pequeños crucifijos se empezaban a caer. Pero todo lo que querían atribuir a es el aire, los vientes están crujiendo, este sí, los muebles truenan, todo ese tipo de cositas, ¿no? Entonces, aquí lo que pasa es que estas cosas nada más ocurren cuando Diana está en la casa. Cuando no está, es como si no pasara nada. Un día, en la noche, después de que Diana regresa de otra de otra de estas reuniones, regresa tarde también, Luis escucha ruidos en el pasillo, se asoma, ve que no hay nadie en el pasillo y dice bueno, ya estoy despierto, voy por un vaso de agua, va caminando hacia la cocina y al pasar por la recámara de su mamá, ve a su mamá sentada en los pies de la cama y ve a su papá profundamente dormido, pero dormido como si estuviera inconsciente, como si estuviera desmayado, como si por más que hicieras el mayor ruido, no fuera a despertar. Su mamá está en los pies de la cama sentada rezando, pero lo más extraño es que no tenía las palmas juntas como para rezar. Estaba haciendo como una especie de mantra. Sí, de mantra con los dedos.

Speaker 1:
[31:34] Perdón, mudra.

Speaker 2:
[31:35] Sí, de mudra con los dedos, o sea, algunas figuras extrañas. Y pues Luis no sabe qué hacer. O sea, es como qué hago. Lo único que se le ocurre es irse a su recámara, seguir durmiendo con miedo. Por lo que acaba de ver, que está quedó muy sorprendido, no sabe qué pensar. Sí, y al siguiente día, como siempre, Diana, como si nada. Este tipo de cosas se empezaron a ser frecuentes hasta que una noche Luis escuchó igual ruidos, pero esta vez los escuchó desde la sala, escuchaba voces. Se levanta y dice ahora sí quiero ver qué es lo que está pasando. Va caminando hasta la sala, pasa por el pasillo y antes de llegar, encuentra a su mamá hincada en medio de la sala, pero tenía la espalda arqueada hacia atrás y el cabello casi le tocaba el piso. Luis queda súper impactado, no sabe qué pensar, no sabe si acercarse, no sabe si moverla, si hacer algo. Corre rápidamente al cuarto de su papá. Su papá estaba otra vez tan profundamente dormido, casi inconsciente, trata de moverlo, trata de levantarlo y no se levanta. En ese momento Luis dice que no recuerda qué fue lo que pasó. Es como si tuviera un blackout, como si le apagaron un switch.

Speaker 1:
[33:06] Sí.

Speaker 2:
[33:07] Y al siguiente día, otra vez, todo normal. Luis ya no sabe qué pensar, ya no sabe qué hacer. Y lo que empieza a hacer es que quiere buscar como alguna especie de evidencia en el cuarto de su mamá para ver si, si está pasando algo, si está haciendo alguna especie de ritual, si tiene algo. Busca en el closet de su mamá y no encuentra nada. Busca en la cajonera, busca en el peinador. No encuentra absolutamente nada, ni una figura, ni libros extraños, nada, no encuentra nada. Y cuando se asoma justo debajo de la cama, encuentra los restos de una vela negra derretida, porque estaba la pura cera negra en el piso, y estaba rodeada de ceniza. Luis dice que no sabe de dónde proviene la ceniza, pero creo que todos podemos intuir de dónde puede provenir esa ceniza.

Speaker 1:
[34:03] Claro.

Speaker 2:
[34:04] Luis no sabe qué hacer, porque en ese entonces tenía 14, 15 años. No sabe si ir a la iglesia. Y lo primero que se le ocurre es ir con su abuela, porque su abuela es una mujer muy católica. Le platica lo que está pasando, le platica que su mamá empezó a ir a esta iglesia. Para empezar, la familia no sabía que era una iglesia satánica, pero le dijo que cada cierto tiempo iba a unas reuniones muy extrañas. La abuela quiere ayudar y empieza a ir más seguido a la casa de Diana. Y cada vez que va, se lleva un rosario y reza un padre nuestro de vez en cuando. Y Diana cada vez se molesta más y más con su mamá hasta el punto en el que le prohíbe la entrada a su casa. Ahí ya no sabía qué estaba pasando. La abuela decide ir a la iglesia y platicar todo lo que estaba pasando. Y entre muchas pláticas y entre toda la evidencia que pudo juntar la abuela y todo el tiempo que pasó, después de mucho tiempo nos cuenta Luis que lograron que se aceptara, que acreditaran hacer el exorcismo. Y cuando va el padre a hacer el exorcismo porque va a la casa, Diana cierra todas las puertas para no dejarlo entrar. Entonces, como pueden, entran y cuando la ven, la ven en su cuarto y la ven tan desfigurada, la ven tan demacrada, la ven con muchas ojeras, la ven que incluso se estaba arrancando cabello y piden ayuda a los vecinos para poder detenerla. Porque una o dos personas no pueden detenerla. Entonces fueron como cuatro, cinco, seis vecinos, los que tuvieron que agarrarla. Y Luis nos cuenta que él vivió todo eso desde afuera de la habitación. Él no vio jamás lo que se hizo en el exorcismo, pero solamente escuchaba cómo su mamá estaba gritando de dolor, cómo el padre estaba rezando y diciendo pues todas, todo este ritual para poder hacer el exorcismo. Y para él era mucho dolor y mucho, mucha impresión escuchar a su mamá gritar y sufrir. Y de repente dice que nada más se escucha como cuando rompen muchas ramas de un árbol. Y cuando se escucha ese crujir, Diana deja de gritar. Se escucha un silencio sepulcral, nadie está hablando. Y es cuando ya permiten que entre tanto la abuela como Luis a ver a Diana. Y cuando la ven, ella ya tenía su semblante normal, se veía cansada, pero ya no se veía demacrada. Y cuando le preguntan que qué era lo que estaba haciendo en esas reuniones, ella no se acuerda de absolutamente nada de lo que vivió ahí. Ni siquiera recuerda que lo hubieran invitado a esas reuniones.

Speaker 1:
[37:11] Olvidó completamente todo.

Speaker 2:
[37:12] Olvidó todo.

Speaker 1:
[37:13] Fíjate que no es algo nuevo y los mismos brujos que realizan estas ceremonias lo han dicho. O sea, no es algo que yo diga. Hay podcast incluso donde mismos, pues personas que trabajan la magia dicen en misas negras hay probabilidad de que alguien quede posesor. Ellos mismos lo han dicho. O sea, no es algo que ay Paco está inventando. No, ellos mismos lo dicen y lo han mencionado. Ellos también dicen, bueno, nosotros ya sacamos el demonio. Es lo que dicen, que lo sacan. Pero independientemente de todo, aquí recuerdo uno de estos motivos que justamente Gabriel Amor menciona. O sea, cuando vas tú por tu propia voluntad y tú les abres la puerta, ahí está el resultado. No, no vamos a comparar, como lo dije en un principio. Ah, es que voy al cine a ver una película. Ah, ¿sabes qué? Voy a un lugar donde sí, claro, hacen un montón de cosas. Fíjate, yo te quiero contar esta siguiente historia que es muy fuerte, hermano. Y es la única historia que me deja confuso. Me deja un mal sabor de boca. Y sobre todo me genera mucha indignación por un tema muy aberrante. Hemos cambiado, evidentemente, los nombres. Y solamente antes de empezar esta historia, debo decir si tu hijo te dice algo, por favor, créale. Es lo único que voy a mencionar. Eric, vamos a ponerlo así, un padre de familia que hace algunos años justamente nos cuenta que su vida era muy estable. Su esposa, su pequeña hija, Dana, de nueve años, llevaba una vida aparentemente normal. Él menciona que su hija nunca había sido una niña problemática, agresiva, una niña que buscara el pleito. Sin embargo, dice, la verdad, debo decir que como padre conozco a mi hija y sé que si ella tenía, pues esta mala costumbre de mentir, era bien mentirosa la niña todo el tiempo. Y dice, no es que no le creyera, es que muchas veces confirmaba que lo que me decía era mentira. Entonces, pues yo conocía que mi hija era muy mentirosa y ya no dice de la nada. Ella empezó a decir que veía a una sombra en su habitación. Entonces, dice tanto mi esposa como yo, decíamos, no es cierto. Está mintiendo. ¿Por qué? Porque le gusta que ya sea dice que su mamá o que yo nos dormamos con ella. Todo el tiempo lo decía. Entonces, como que buscaba el pretexto para que duráramos con ella o ella en nuestro cuarto. Entonces, cuando empezó a decir que veía una sombra en su habitación, pues esto para ellos se le hizo como un poquito extraño hasta cierto punto, pero dijo, pues es una mentira, ya la conocemos. Dana es así. Dice, lo que hizo mi esposa fue irse a dormir con ella para tranquilizarla. Pues lo que hacía es que cuando estaba acostada, empezaba como a rezarle el padre nuestro, el Ave María y como que eso la tranquilizaba. La niña se quedaba dormida y ya ahí se quedaba. Pero esto lo único que hizo fue calmar las cosas por un tiempo. Ojo, por un tiempo. Después, la niña dice, se quedaba dormida y a las horas despertaba gritando, despertaba muy agitada, despertaba llorando porque decía que en sus sueños veía esta sombra y que esta sombra se acercaba y se metía por su boca. Y voy a decir algo muy fuerte porque esto sí es muy triste. Decía que esta sombra también se le metía por otro lado. Algo muy feo, muy aberrante, pero yo me pongo a pensar. Es una mentira muy, o sea, tomando en cuenta, escucho en familia, no es que yo lo diga, tomando en cuenta que es como los padres digan que es una mentira, es una mentira bastante extraña. Un niño no te va a mentir de esa forma, porque decía que la entidad entraba por su boca y que entraba, aquí me va a tener que censurar, por su guano. Esto, Dios mío, fue algo que me detono, pues a ver, ¿qué está sucediendo acá? Dice que a ellos como padres se les hizo extraño, muy extraño lo que esta niña contaba. Entonces, como que empezaron a prestar más atención, hablaron con su maestra, su maestra le empezó a decir que la niña tenía comportamientos un poco extraños. Sobre todo, ella era una niña muy hiperactiva, o sea, todo el tiempo, amigos, para allá, para acá. Y que de pronto, la niña literalmente mirando hacia la pared. Le hablabas, Dana, Dana, nada. Y cuando intentabas hablar con ella, como que te miraba, pero la niña estaba completamente disociada, o sea, no, no estaba ahí. Entonces la maestra le dijo, sí, veo esto, pasó algo en casa, que no sé qué. Voy a decir algo por aquí, algo muy fuerte. La niña iba a visitar a sus abuelos, a sus abuelos paternos, pero la niña siempre mostró rechazo hacia el abuelo. No le gustaba, no le gustaba para nada. Por ejemplo, cuando dicen, ve, saluda a tu abuelo, dale un abrazo, dale un beso. La niña decía, no, no, no. Y pues como padres le decían, a ver, es tu abuelo, tienes que darle un abrazo, dale un beso. Y este señor, pues bueno, Eric como que recapacito un poco y dice, bueno, mi padre, o sea, le cuesta mucho trabajo decirlo tal cual. Pues sí, era muy cariñoso con la niña en el sentido de que le gustaba mucho abrazarla, besarla, sentarla en sus piernas. Este y bueno, no es tipo de cosas. Y dice que empezó como a a tener sospechas, pero dijo no, no es que no, no, no puede ser. No, no puede ser. Dice sí, hay momentos donde pues bueno, mis padres me ayudan con mi hija porque pues hay tareas, hay cosas y pues ellos están ahí para cuidar a la pequeña, ¿no? Pero la niña empezaba a decir que algo entraba o sea en sus sueños por su boquita y por otra parte. Esto empieza a ser muy recurrente, empiezan a mandar a la niña al psicólogo y rápidamente se dan cuenta por medio de esta persona que empieza a hacer preguntas de que la niña estaba siendo abusada sexualmente. Él rápido como que une cabos y dice es mi padre, su abuelo. Confronta al abuelo, el abuelo niega todo en todo momento, la mamá se vuelve histérica, o sea, la abuela así cómo eres capaz de puedes decir eso de de tu padre, o sea, él los crió, él esto, él sabes que su nombre honrado, bueno, bla, bla, bla, bla, bla, bla. Pero estaba el testimonio de la niña que no lo decía tal cual, pero sus cambios emocionales, humor, todo y la deducción de una persona experta. Hay un proceso legal de por medio se atreve él y hay un momento donde el señor, el abuelo, confiesa, confiesa que abusó sexualmente de la niña. Eric me dice Paco, cuando me entero de todo esto, no sé qué me pasó. Literalmente dicen me desconecté, me desconecté por completo y me le fui a los propios a mi padre. Solamente recuerdo que entre cuatro o cinco personas lograron desprenderme de él. Recuerdo a mi madre llorando, gritando, a mi padre suplicándome perdón. Y como a otras personas vecinos que llegaron y literalmente me me separaron de él. Dicen mis nodillos, mi ropa estaba llena de sangre. Y yo lo que quería era matarlo. En ese momento empezó todo el proceso legal por un lado y ellos dándole pues terapia psicológica a la niña y todo. Pero aquí pasa algo bien extraño, hermano. La niña empezaba a tener momentos donde empezaba a decir que esa sombra estaba como más presente, pero tenía también comportamientos donde ella tenía lo que muchos pues ya han escuchado como cambio de personalidad. Dice que una tarde estaba con su hija doblando la ropa en su cuarto y estaba platicando con ella normal. Y de pronto, estando hablando con ella, la niña como que se disocia y le dice hija, hija. Y dice que cuando voltea a verla, dice Paco, es como si sus pupilas hubieran dilatado tanto que todo su ojo estaba negro. Y yo la empecé a agarrar de los hombros y le decía hija, ¿qué tienes hija? Empezaba como a a quererla sacudir. Y dice que esta niña solamente lo miraba y le sonreía y se reía y se reía. Pero dice Paco, su risa no era su risa de ella, no era risa de una niña, de mi hija. Era la risa de un hombre. Y esto como que empezó a provocar en él, pues no sé, como que muchas dudas de qué está sucediendo. En la escuela le daban reportes de que su hija agarraba mordidas a otros compañeros, se le iba los golpes a sus compañeras, y todo lo atribuían, pues a un hecho evidentemente que pasó, trágico, o sea el tema de abuso, todo se inclinaba hacia allá, todo, todo, todo. La niña empieza a ir a terapias, empezó a visitar estos lugares, y aquí es donde Eric, pues digamos que se arrepiente de algo. Dice, Paco, yo no era de, o sea, no tenía la economía suficiente, eran gastos muy grandes el estar llevando a mi hija a terapias, el pagar todo eso, entonces, en mi casa, dice mi esposa, le tenía miedo a mi hija. O sea, sabíamos lo que había pasado, pero había momentos donde ella se enojaba, y literalmente cuando se enojaban pasaban tragedias. Dice, mi esposa se caía, se quebró una vez un brazo, o sea, como que sabían que algo estaba sucediendo, pero todos decían, bueno, hay algo, hay un trauma, hay un hecho psicológico. Pero. cómo explicas los eventos extraños donde le cambiaba la voz, ¿donde ella actuaba de forma agresiva? O sea, como que todo esto empezó a repercutir. Ellos empiezan a buscar ayuda y primero se acercan a una iglesia. Ya para esto ya había un diagnóstico en la niña. Ya había un diagnóstico presente. El sacerdote pide el diagnóstico y en cuanto le dan el diagnóstico, menciona que no hay nada que hacer con la niña porque ya hay un diagnóstico, no hay posesión. O sea, enseguidita que tenía el documento, dijo aquí no hay nada que hacer con el tema espiritual. Esto es un diagnóstico, es un problema mental. Entonces, ellos estaban bastante preocupados porque la ayuda psicológica no estaba ayudando. Y dice Paco era costoso, esas terapias eran muy costosas, yo no tenía dinero, yo pedí préstamos y yo no veía progreso. Entonces, dice lo que empezamos a hacer, mi esposa, yo y algunos amigos, hacer jornadas de oración en la casa. Acostábamos a la pequeña Adana y empezábamos nosotros mismos a rezar. Pero cada vez que hacíamos eso, la niña lloraba, la niña se sacudía y se empezaba a bavear mucho, dice, empezaba a tirar mucha saliva por la boca. O sea, como que veíamos como respuestas muy extrañas, muy raras. Y dice que en estas jornadas justamente conocen a una persona, a un brujo que esta persona dijo, ¿sabe qué? Yo puedo ayudar a su hija. Y dice, la verdad, Paco, me cobraba mucho menos que las terapias que yo le daba a mi hija. Entonces, pues yo me incliné para allá. Dice que cada vez que iban con el brujo, empezaba el brujo a darle muchos brebajes a la niña, empezaba a darle muchas tomas, le pasaba hierbas prendidas en fuego por todo el cuerpo. Y dice, pero yo no veía mejorías. Dice, mi hija se veía cada vez más demacrada, ojerosa, estaba muy delgada, no comía, actuaba, seguía actuando extraño. Y yo le decía al brujo, ¿pues qué está pasando? O sea, mi hija la veo peor. Y el brujo me decía, no te preocupes, es parte del proceso. No es tu hija, no está débil. Lo que está débil es el demonio, no tu hija. Entonces él empezó a comprar este discurso hasta que llegó un momento donde la niña, pues no aguanta, hermano. Dice que estuvieron cerca de un mes, 30 días, yendo con esta persona que le daba brebajes y brebajes. Y la niña dice, todo lo poquito que la niña comía en el día, lo vomitaba, lo vomitaba. Entonces la niña pues empezó a desnutrirse, tal cual el caso que, el icónico caso del ex de el sociosismo de Emily Rose. La niña empieza a desnutrirse, empieza a tener arranques de ira. Y hay un momento, hermano, donde, pues simplemente una tarde, mientras estaban en la casa de este brujo que, ojo, no era la típica choza, que no era una casa normal y era una persona, entre comillas, decente, bien vestida. O sea, eso le daba como a ellos cierta seguridad. La niña colapsa, hermano, y dice Eric, Paco, lo que hoy recuerdo, incluso en este momento de estarte escribiendo esta historia, me hace derramar lágrimas. Es cuando mi hija regresa en sí, me toma de la mano, me mira a los ojos y me dice adiós papito. Dice, yo vi como mi hija se desmayó. En ese momento, yo le dije al brujo que hiciera algo, pero él como lo vi confundido, lo vi con miedo. Yo dije en ese momento, yo tengo que hacer algo. Transladamos la niña al hospital. Ahí en el hospital, ella entra en un estado cataléptico, donde pues prácticamente su cuerpo estaba teniendo muchos problemas. La niña estaba desmayada, estaba recibiendo los primeros auxilios. Él dice que se quedó toda la noche velando a su hija que estaba inconsciente hasta que simplemente, hermano, la niña no aguantó más y la niña muere. Dice, esos gritos de mi esposa, esa culpabilidad de decir, no sé qué hubiera hecho si era un demonio, si no era el demonio, si fue un trastorno mental por lo que ocurrió, Ericka en ese momento va y hace lo peor. Él mismo acaba con la vida de su padre en este estado de furia. ¿Y qué pasó con Ericka? Te dije en un principio que él llevaba su vida tranquila, su esposa, su hija. Después de tantos años, hermano, Ericka el día de hoy sigue en la cárcel. Está en la cárcel, está pagando el homicidio de su padre. Su hija está muerta, su esposa lo dejó. Está en la peor situación de toda su vida. Y él me lo dice todos los días. Paco, me despierto con la sensación de haber fallado en la vida, de haber perdido lo que más amaba. Y sobre todo, por no saber tomar las decisiones, no creerle a mi hija cuando ella, a su manera, contaba lo que estaba viviendo. Ya no sé si era un demonio, si... O sea, quedó como todo muy extraño. El problema es que si había muestras pequeñas de posesión demoníaca, pero al mismo tiempo, pues estaba también el diagnóstico y lo que la niña había sufrido. Entonces, como que... Fue una historia que, como lo dije en un principio, me dejó un mal sabor de boca, una sensación muy extraña.

Speaker 2:
[53:53] Sí, está, está muy fuerte esa historia. Es increíble cómo, o sea, el sufrimiento de esta niña fue demasiado. Y yo sí creo que muchas veces los demonios pueden aprovechar esta vulnerabilidad.

Speaker 1:
[54:11] Exacto.

Speaker 2:
[54:12] No solo de los niños, sino de las personas. Cuando fuiste víctima de un trauma, cuando tienes problemas quizá mentales, cuando tienes depresión, yo estoy completamente seguro que es tu momento más vulnerable y que los demonios pueden aprovechar para poseerte.

Speaker 1:
[54:34] En el tema energético se sabe que tu vibración cuando baja es cuando literalmente te alineas a ese bajo astral. Entonces, ¿qué es lo que hace que baje tu vibración? Tú lo dijiste, la ansiedad, la depresión, problemas, estrés, o sea, todo esto y pues todo esto lo que sufre una persona cuando está teniendo un trauma. Todo es un cúmulo literalmente para descender. Entonces, no sabemos si esto pues pudo haber desembocado en un tema de posesión. Y lo digo yo desde todo el respeto del mundo. La gente sabe que cuando hablamos de estos temas que involucran a estos pequeños, pues son cosas muy feas, hermanos. Yo lo he hablado muchas veces. Es algo tan aberrante y cada vez que lo escucho, pues no sé, me quedo con un mal sabor de boca.

Speaker 2:
[55:28] Sí, es muy, muy feo. Yo quisiera contar algo como experiencia personal. En algún momento sí me estuvo yendo muy mal en la vida, súper mal. Eh, llegué a pensar, llegué a pensar incluso que alguna vez, o sea que alguien me estaba haciendo brujería, ¿no? Fui con alguien a que me hiciera una limpia. Después de la limpia sí me dijo claramente, ya te hice la limpia, pero es tu responsabilidad tratar tu salud mental. Porque si tu salud mental no es buena, vas a estar sufriendo este tipo de cosas porque la gente que te quiere hacer mal, demonios, brujería, lo que sea, es mucho más fácil que te afecte.

Speaker 1:
[56:08] Por supuesto. Tienes que mantener una alta vibración, no como, digo, ya suena como un tema muy romántico, de vida alto, pero es la realidad, hermano.

Speaker 2:
[56:18] Sí, yo quiero contarte una historia también. Esta historia me la contó un muy buen amigo y le pasó a su familia. Todo esto le pasó a su tía Cecilia mucho antes de que él naciera. Esto pasó más o menos en los años ochentas, más o menos. Y nos cuenta que su tía Cecilia, todo esto pasó en Aguascalientes.

Speaker 1:
[56:42] Ok.

Speaker 2:
[56:43] Su tía Cecilia, tanto como sus hermanos y sus papás vivían todos en una casa, eran los jóvenes, pues ya estaban en esta edad de trabajar, empezaron a buscar trabajo. Su tía Cecilia, en cuenta, trabajo en una maquiladora. Y su tía, me cuenta que su tía Cecilia era una persona muy guapa, muy alegre y que atraía las miradas, no nada más de los hombres, de todo mundo, porque tenía esta vibración de tan buena onda, por así decirlo, que todo el mundo quería ser su amigo. En este trabajo, en esta maquila, tiene una compañera que, pues, le tenía envidia. Muchísima envidia le tenía. Toda la atención que tenía Cecilia la quería tener ella. Todas las miradas que Cecilia levantaba de los hombres, esta chica quería tener esta mirada, en estas miradas. Entonces, cierto día, esta, o sea, se notaba claramente que ella le tenía envidia a Cecilia. Siempre hablaba mal de ella, siempre hablaba sus espaldas, como chismes de trabajo. Entonces. Cierto día llega esta compañera con una pieza de pan, se la ofrece a Cecilia. Cecilia, a pesar de que sabía que su compañera hablaba mal de ella, dice OK, una pieza de pan, a lo mejor es ya estamos haciendo las paces, es una tregua, es una ofrenda de paz para ya llevarnos bien.

Speaker 1:
[58:15] Uh, lo peor.

Speaker 2:
[58:17] Sí, fue lo peor. Cecilia acepta esta pieza de pan, se la come. Pasaron varios días, pasaron varias semanas y no pasaba absolutamente nada. Hasta que un día Cecilia empieza a enfermar, empieza a tener fiebre, empieza a su cuerpo se ponía muy rígido, los ojos se le volteaban hacia atrás y quedaban completamente en blancos, tenía muchos temblores. Y cuando la llevaron al doctor para saber qué era lo que estaba pasando, porque lo último que pasó por la cabeza de la familia era que algo, que alguien le había hecho algo. Y había pasado mucho tiempo después de que le había ofrecido la pieza de pan. Cuando van al doctor le dicen, pues Cecilia sufre de ataques epilépticos. Le dan medicina para la epilepsia. Pero esta medicina lo único que hace es emperar todos los síntomas. Si antes le daba uno cada semana, ahora le estaba dando dos ataques al día. No sabían qué hacer, todo ya estaba fuera de control. Le hablaban a todo mundo para que fuera a rezar, para que pidiera, para que oraran por ella. Y intentaban con medicinas más fuertes, la llevaban con un doctor, con otro doctor, con otro doctor. Y simplemente no podía, no podían curarla. No sabían qué era lo que tenía. A pesar de que el diagnóstico ahí decía epilepsia, por más medicinas que le daban y le daban y le daban, no se curaba. Esto empeora al punto en el que empiezan a perder sus vehículos, los empiezan a vender para comprar medicinas, para hacer más estudios, empiezan a perder su casa, la tuvieron que vender también para mandar a hacer más estudios para Cecilia, porque no sabían qué era lo que estaba pasando. Y nadie, absolutamente nadie daba con lo que tenía Cecilia. Todo era muy extraño. Le hablan a alguien que se dedica a hacer limpias pensando que pues a lo mejor tiene un mal de ojo. Llega a esta persona, le hace la limpia, le empieza a dar brebajes también, no mejora absolutamente nada, pero hasta ese punto no empeoraba tampoco. Entonces, era como cierta, híjole, como cierta satisfacción para la familia que, bueno, no está mejorando, pero bueno, tampoco está empeorando. A lo mejor algo estamos haciendo bien también. Y pues, este brujo, esta persona que les está ayudando a hacer las limpias, un día llega y dice, ya sé qué es lo que tiene, voy a hacer un ritual, necesito que esté a puerta cerrada, yo voy a estar a solas con ella y cuando termine, ya va a estar todo bien. No saben exactamente qué fue lo que pasó dentro de esa habitación, pero se escuchaba como este brujo estaba haciendo unos cánticos muy extraños, estaba haciendo unas oraciones que no eran en español, llevaba muchas cosas, llevaba pirul, llevaba palo santo, llevaba muchas cosas y la familia simplemente no sabía qué era lo que estaba pasando y empieza a despedir un olor raro dentro de la habitación como apodrido. La familia obviamente se asusta. Abren la puerta de la habitación porque ya había durado mucho tiempo este este ritual, este olor apodrido también que era insoportable, están muy preocupados por Cecilia. Abren la puerta de golpe y ven a Cecilia completamente rígida. No se puede mover, intentan levantarla porque creían que ya era una emergencia médica, intentan levantarla y Cecilia es como si pesara diez veces lo que pesaba. Entre cuatro o cinco personas no podían levantarla, estaba como si estuviera clavada en la cama, no podían moverla. Esta persona que es el brujo termina su ritual en medio de todo este borlote que estaba ahí de vamos a llevarla al doctor y que no hay que sí, que cargala y que no. Termina su ritual y cuando termina su ritual Cecilia como que se desvanece, se relaja, ya la pueden cargar, ya no está rígida, ya sus ojos ya no estaban en blanco y pero lo más extraño y bueno, lo más perturbador aquí es que en ese momento Cecilia perdió la vida. No saben qué fue lo que pasó, no sabían hasta ese momento porque claramente la llevaron a urgencias. En ese momento en el hospital fue donde le dijeron que ya no había nada que hacer por ella y había perdido la vida. Y la familia pide si le pudieran hacer una autopsia. Querían saber, al final, Cecilia ya no seguía viva, pero querían saber cuál había sido la razón. Si de verdad había sido algo médico o qué es lo que había pasado, cuál es la razón por la que había perdido la vida. Y cuando le hacen la autopsia, encuentran pedazos de pan en su estómago completamente podrido. Y al parecer esta persona que le tenía envidia, le dio algo en el pan para que le pasara todo eso.

Speaker 1:
[63:47] Fíjate que normalmente lo que le ponen a ese tipo de alimentos es polvo de uñas, polvo de hueso, porquerías que independientemente del tema espiritual, te causan una grave intoxicación, un grave daño, algo muy fuerte. Ese tipo de brujerías ya lo hemos hablado antes. Es asqueroso, hermano, sí. Porque estas comidas, de hecho, por ahí hay un tip que igual se los comparto. Esto ha salvado a mucha gente. Cuando te den algo así, nosotros tenemos ese sentido. Ese sentido de alerta, esa intuición. Y tú sabes, hermano, cuando alguien realmente te está dando algo de buena fe y aunque te ponga la mejor cara del mundo, no el mejor tipo, la mejor mujer del mundo, dentro de ti dices, cuidado. No ignores esa intuición, no ignores ese impulso. Deja el alimento ahí. Y muchos lo han hecho y se han dado cuenta de que a los poquitos minutos, ese alimento se empieza a mosquear. Sí, se empieza a llenar de gusanos. ¿Por qué? Porque hay porquería ahí dentro. Que en el poco tiempo que es expuesto, empieza a provocar todo, pues todo esto. Entonces mucho cuidado a la gente. Escuchen mucho este, esa vocecita interna que nos dice muchas veces no hagas esto. Ten cuidado porque por algo está ahí. Hermano, yo te quiero contar una última historia. Esto es un testimonio, un testimonio de una persona de nombre Iván. Nosotros hemos titulado esta historia La Oscuridad estuvo en mi. Y quiero hacer un énfasis. La gente que escucha este podcast, pues es porque les gusta el terror. Son fanáticos del terror, de lo paranormal, de lo inexplicable, misterios, etcétera, ¿no? Y está bien. Hemos formado una gran comunidad de personas que aman este género. Pero hay una gran, gran, enorme diferencia entre gustarte esto y buscar que te ocurra algo. Y aquí tengo que hacer el énfasis. Y lo dije hace rato y lo vuelvo a repetir. Un demonio no te va a poseer porque veas un podcast de Paco Arias o escuches un relato de Diego. O sea, no. Sí te va a poseer en el momento en que empieces a buscarle y dijeran a mi abuelita tres pies al gato, sabiendo que tiene cuatro. Queriendo provocar, queriendo experimentar. Ivan puede ser un fanático de películas de terror. Realmente amante. Y esto pasó en el año 2008. Todas las películas que en aquel entonces, este DVD, VHS, todas las películas de terror había y si por haber, él las tenía. Pero hay un momento, dices que esto pues sí, me entretiene y todo, pero yo necesito más. Yo quiero más, yo quiero experimentar. Y recuerdo mucho este caso famoso, el de Elías Samael, que un caso muy similar. Este chico empezó a buscar de diferentes formas. Buscó rituales, buscó en libros, porque no era tan fácil en ese año buscar en Internet como hoy. Buscó en libros, bibliotecas, justamente buscando libros prohibidos, algunos grimorios. Empezó a buscar un montón de cosas, hermano. Y es sorprendente porque pareciera que Dios, o la vida o el universo, lo estaba salvando. ¿Sabes cuántos rituales hizo? Y aquí me lo puso, cerca de 48 rituales. Y ninguno funcionaba, hermano. Ninguno, ninguno. Dice Paco. La vida, él hace énfasis. La vida, odioso o algo. Me estaba protegiendo. Hasta eso, dice, yo intenté todo. Derramó su propia sangre sobre un montón de cosas. Todo lo que te imaginas que hizo con Ouija en el panteón. O sea, él llegó al grado de agarrar una lápida de un panteón y él en su casa, con un martillo y un cincel, de la lápida, o sea, el pedazo de cemento hizo un abecedario, el sí y el no. O sea, él hizo una Ouija con este, con vaya, con todos estos elementos, ¿no? Buscando todavía, veló esa Ouija en el cementerio, en una noche, hasta eso, viernes 13, o sea, como que nada, hermano, nada, o sea, el cabrón tenía mucha suerte, pero tanto va, por ahí dice un dicho no, que incluso hasta la gota puede derramar el vaso que le tocó. Él dice que una noche encontró entre estos libros que él justamente buscaba en la biblioteca. Había libros con unas pastas impresionantes, ¿no? Negras, con símbolos sigilos. Él se leyó, él se leyó gran parte de Las Goetias, o sea, todo lo que es de monología, llave menor de Salomón. Todo esto lo leyó. Y son las invocaciones. Nada. Y dice que después de haber hecho todo esto, había un libro no tan impresionante como los otros. Sí me da el nombre. Sí conozco ese libro. Yo honestamente no lo he leído, lo he ojeado, porque yo como tal vez relatador de historias, un poco de investigador, te necesito también tener como esa información. Pero desde la perspectiva, esa, desde un investigador. Él consiguió un grimorio, no voy a decir cuál es, porque de verdad no quiero que esto le pasa a nadie. Pero consiguió un grimorio, entre estos tantos. Él dijo, no, es un libro más pequeño, no es como tan tipo necronómico, o sea, ¿sabes? Dijo, no creo. Y encontré un ritual muy sencillo. Dijo, ¿qué más da? ¿Qué va a pasar? En este ritual, ocupaba algo, algo diferente que no había hecho en otros rituales. La, digamos, primero un hueso, y después se le hacía un proceso a ese hueso para volverlo ceniza. No voy a decir más, no voy a decir más. Y él lo hizo. Entre este ritual, él tenía que beber un brebaje hecho por él con algunos elementos. Y dice, no pasó nada en los próximos días. Y yo dije, pues ya, ya ni modo, no, esto no existe, esto es ficción, esto es para, pues vaya, para entretenerme. Dice que de pronto empezó él a tener algo distinto. Dice Paco, yo empecé a generar como una especie de enojo por todo, pero por lo más absurdo. Si yo iba y veía que, por ejemplo, tú vas caminando adelante de mí y veo a lo mejor que vas caminando lento, y si yo tenía ganas de agarrar a golpes esa persona. O sea, todo lo más mínimo que te imagines, dice, me provocaba un enojo. Pero un enojo, cabrón, dice yo, de verdad, todo, todo, incluso con mis hermanos, con mi madre, dice, yo muchas veces hasta decía, bueno, Iván, ¿qué te está pasando? Contrólate, ¿cómo es que te estás enojando por todo? Pero dice, es un enojo que hasta sientes que el estómago te duele y que necesitas sacarlo. Dice que en ese entonces que empezaba a tener estos arranques de enojo, empezó a ver a una mujer. A una mujer que no le veía bien el rostro, pero que se hacía presente como en la escuela, en la calle, o sea, como que siempre pasaba. Dice, ¿y ver a esa mujer? Como que me tranquilizaba, como que me daba paz. Y dice como que era como que su forma de estar regulado, ¿no? Pero cuando no veía a esa mujer, él empezaba a tener estos arranques de ira. Y él dice que llegó a la conclusión de que tenía un problema cuando en la escuela él estaba golpeando a un compañero y dice Paco, yo reaccioné cuando empecé a sentir las salpicaduras en la cara de la sangre. Dice, yo reaccioné cuando ya aquel chico que yo estaba golpeando estaba totalmente desmayado. Dice, me expulsan de la escuela y en ese momento estando en mi casa, mis padres hablan conmigo. Yo no sabía ni qué explicarles, ni siquiera recordaba haberlo hecho. Y en ese momento, dice mi padre, me cuenta que yo me atrevi a cachetar a mi mamá. O sea, ya cuando empiezas a hacer todo esto, él dice que esa mujer que él veía, la empezó a soñar, la empezó a ver y cada vez era como que estaba presente, pero nunca le podía ver el rostro bien porque se veía como borroso, no le veía características de nada, pero que poco a poco él sentía que aquella mujer que veía de lejos cada vez estaba más cerca, más cerca y más cerca, hasta que hay un momento donde él dice, yo llegué a sentir tan cerca esa mujer, pero ya no a una distancia normal, yo la sentía dentro de mi cuerpo, sentía que me hablaba y tenía una voz bien dulce, Paco, una voz hasta seductora, una voz que me daba tanta paz y yo la escuchaba a veces en mi cabeza. Dice, esto me lo cuenta mis amigos. A veces yo estaba riéndome como tonto mirando a la pared y ellos me miraban así, ¿qué le pasa a Iván? Y él dice que es porque estaba hablando. O sea, esta mujer le hablaba en su cabeza. Dice, yo le, yo empecé a tener problemas para comentarles esto a mis padres. Dice que cuando sus papás les decían, hijo, ¿qué te pasa? Háblanos, te estás drogando o algo. Dice, yo quería contarles lo que pasaba y la lengua se me grababa, como que la mantíbula se le atoraba, las palabras no fluían, no estaba este razonamiento. O sea, como que se quedaba totalmente en esta... Dice, no podía yo externar. Y mis padres me empiezan a enviar también, obviamente, a terapias. Dice, la psicóloga me hacía preguntas y yo salía excelente. O sea, la psicóloga le decía a mis padres, su hijo no tiene nada. O sea, estoy hablando con él. No tiene nada. O sea, ¿por qué? Porque para mí todo lo que hacía no lo hacía yo. Él recobraba conciencia cuando ya había cometido el acto. Entonces, dice que por parte de su mamá, empezaron a buscar ayuda también con un grupo oración. Ellos, por parte de la familia de su mamá, eran cristianos. Y algunos cristianos hacen como reuniones en las casas de algunos miembros, células. Y dice que empezaron a llevarlo a células cristianas donde empezaban a orar por él. El problema, hermano, es que cuando él empezaba a estar en estas jornadas de oración, en las células cristianas, dice que la voz de la mujer cambiaba y lo regañaba. Dice, cada vez que yo iba a estas jornadas, yo sentía dolor. Como que algo me lastimaba por dentro, como que me quemaba, como que me rasgaba. Y la mujer que antes me daba tanta paz, que antes me hacía olvidarme de todo, me provocaba miedo y me regañaba y me decía, haz algo, no vayas para allá. O sea, como que evita que te lleven. Pero pues mis padres me llevaban. Y dice, cada vez que íbamos ahí, yo me retorcía de dolor porque yo sentía como esta cosa literalmente me estaba consumiendo. Ojo, hay un dato que es importante para un exorcismo y para una liberación. La persona que está siendo liberada, exorcizada, tiene que hablar y decir que renuncia a todo lo que tiene que haber voluntad. Si una persona no tiene esa voluntad, aunque le traigan al mismísimo Gabriel Amor, si la persona no hay disposición, no se hace nada. Entonces dice que a él le pedían que repitiera que renunciaba al demonio, que renunciaba al diablo, que renunciaba a todo lo oscuro. Dice Paco, cada vez que yo intentaba decir renuncio, me mordía, dice, me empezaba a sangrar la boca porque me mordía la lengua. No podía yo decir la palabra renuncio al diablo, renuncio a satanás, renuncio a la oscuridad. No podía. Dice, mis mandíbulas se trababan y a veces, dice, me terminaba mordiendo la lengua horriblemente que una ocasión, dice, yo sentí que casi, casi me la estaba partiendo a la mitad. Y dice que se dio cuenta la gente en el demonio o la entidad que estaba ahí, se hacía presente y no dejaba que él renunciara de esa forma. Los cristianos, ya le he dicho antes, ocupan un aceite que es muy similar al agua bendita. Y dice que literalmente un botecito se lo ponen en la boca y empiezan a vertirlo. Y es la única manera en la que él pudo decir renuncio a la oscuridad. Y dice que en ese momento él no lo recuerda, pero sus padres y la gente dice que él empezó a gritar, pero no con su voz, ni con voz de hombre, como tal grande, con una voz de mujer. Dice una voz de mujer salía de mi boca. Recordemos a la mujer que él decía que veía. Dice era una voz de mujer. Yo perdí todo el conocimiento, yo perdí toda la fuerza. Dice dormí cerca de 12 horas, dice mi mamá. 12 horas estuve dormido. Después, despierto con miedo. Pero había un silencio total. Ya no sentía esa presencia, Perón tenía como, como esa incertidumbre se fue o se escondió. Dice Paco, ya, ya aunque he logrado retomar mi vida, ese hecho me dejó marcado. Dice, ya le baje mucho al tema del terror. No quiero casi saber nada. Sí, escucho uno que otro podcast, pero vivo con la incertidumbre de que esto no se fue. Dice, yo no sé si es el trauma, pero yo siento que sigue ahí. Yo lo siento, dice. Y él piensa que en cualquier momento va a haber algo que lo va a detonar y va a volver a regresar. Él así lo piensa.

Speaker 2:
[78:03] Sí, sí, yo, yo también creo que un paso en falso y puede, puede regresar.

Speaker 1:
[78:11] Fíjate que la misma Biblia menciona que cuando una persona es liberada, el mismo demonio regresa a los días o al tiempo para ver cómo está la casa. Si la casa está vacía, llega con siete más. Y esa posesión que antes fue fuerte ahora es peor todavía. Eso lo dice la misma Biblia. Entonces él está como en esa cuerda de literalmente tiene tanto miedo porque siente que esto que estaba va a regresar y más fuerte. Él él me lo ha dicho. Entonces no sé qué opinas, hermana.

Speaker 2:
[78:43] Sí, estoy completamente de acuerdo y no nada más porque lo diga la Biblia y no nada más porque me lo menciones tú, sino porque un amigo hace tiempo me lo me lo mencionó y me lo mencionó precisamente porque híjole, bueno, te voy a aprovechar aquí para contarte esta historia. Sí, es el origen del por qué me da tanta curiosidad lo paranormal y también es el origen de el por qué le tengo tanto respeto a los demonios. Yo hace mucho tiempo en un trabajo que tuve conocí a una persona, se llama Ángel y Ángel me llegó a contar que él había sido exorcizado. Entonces, para mí fue una una impresión muy increíble. No sabía cómo actuar con él, no sabía qué hacer y lo único que se me ocurrió fue hacerle preguntas. Lo primero que le pregunté es qué se siente, o sea, que se siente que un demonio, que un ser, que algo esté dentro de ti. Y él me dijo, es lo peor del mundo. Se siente una presión en el pecho, se siente que estás cargando un peso horrible en tu espalda y te sientes como si todo el tiempo tu cuerpo te estuviera aplastando desde afuera. Sientes como si vivieras debajo de una prensa todo el tiempo. Es como si tuvieras una venda en los ojos que no te deja ver claro. No sabes la diferencia entre el bien y el mal. Y lo peor de todo es que tienes muchas lagunas mentales. O sea, hay lapsus donde no sabes qué es lo que estás haciendo. Algo que me cuenta Ángel, que le pasaba mucho a él era que escuchaba voces, pero no que le decían que hiciera cosas malas. Escuchaba voces que le decían que era una basura, que no valía nada.

Speaker 1:
[80:44] Exacto.

Speaker 2:
[80:45] Y que el mundo iba a estar mejor si él no estaba ahí. Eso a él le causó una depresión muy grande, le causó una ansiedad muy grande. Cuando se lo contó a sus papás, sus papás obviamente dijeron, Ángel tiene problemas psiquiátricos, tiene problemas psicológicos. Lo único que alcanzaron a hacer fue, lo único que atinaron a hacer fue llevarlo a un hospital psiquiátrico. Estuvo con medicamentos, con antidepresivos, con ansiolíticos, con todos estos medicamentos que según le iban a regular su estado mental, pero solamente lo ponían peor. Estos lapsos donde él perdía el conocimiento y algo más tomaba el control de su cuerpo, cada vez eran más grandes. Pero él me cuenta que no es que perdiera el conocimiento tal cual, sino era como ver una película a través de sus ojos. Él no podía hacer nada para controlar lo que él estaba viendo o lo que estaba haciendo. Él dice, yo me acuerdo que yo apuntaba a lugares oscuros y me reía y la gente se me quedaba viendo y yo escuchaba mi propia risa y era una risa muy malvada, una risa muy siniestra. Yo me escuchaba hablar a mí mismo y no era mi voz y la gente solamente decían, está loquito, tiene problemas mentales.

Speaker 1:
[82:12] Claro.

Speaker 2:
[82:13] Era muy difícil. Dice, mis papás hacían todo lo posible por ayudarme y por más que lo intentaban, yo no mejoraba, siempre empeoraba, siempre empeoraba, siempre empeoraba. Un día, no sé de dónde agarré fuerzas, me cuenta Ángel, y pude retomar el control momentáneo de una de mis manos y pude escribir que no era yo el que estaba dentro de mi cuerpo. Cuando mis papás leen eso, se dan cuenta de que hay algo más. Hacen todo lo posible por ayudarme, llaman a un sacerdote, me cuenta que de eso él tiene como recuerdos muy borrosos de ver un sacerdote y después ya no verlo y después ver a otra persona también que se dedicaba a eso y luego ya no verlo. Dice, fuera mucha gente la que vino a verme, pero no tengo recuerdos específicos de qué fue lo que me hicieron. Hasta un día, solamente recuerdo haber sentido mucho dolor, sentía que los huesos me dolían, sentía que se estaban rompiendo de uno por uno. Sentía como mis músculos se desgarraban, sentía como mis órganos en el interior se quemaban y sentía una pesadez mental entre ansiedad y entre depresión. Pero lo peor que puedes sentir en el mundo. Y yo lo que quería era ya estar muerto porque me sentía muy mal. Y cuando sentía, cuando sentía todo esto, lograba abrir los ojos y veía a un sacerdote haciendo una especie de ritual. Sentía mucho dolor, sentía tanta bruma mental que me desmayaba, o al menos yo pensaba que me desmayaba porque perdía el conocimiento. Y volvía a despertar porque tenía demasiado dolor y veía la misma persona que seguía con el ritual. Era una especie de círculo de mucho dolor, mucha bruma mental y después me desmayaba porque no lo soportaba. Y volvía a despertar y me volvía a desmayar hasta que en cierto punto fue el peor dolor que he sentido en mi vida. Sentí ahora no que mis huesos se rompieron, sentí cómo se separaban de las articulaciones. Me desmayé y cuando desperté. Ya no tenía dolor físico, ya no tenía, ya no sentía esta pesadilla mental, ya no sentía esta pesadilla emocional. Y mis padres me estaban tomando de la mano y me dijeron, no te preocupes, ya todo esto terminó. Tiempo después, acudí con el padre que me había hecho el exorcismo, quería de alguna manera agradecerle y me dijo, no tienes nada que agradecerme, tienes que cuidarte, porque un paso en falso iba a hacer que regreses a donde estabas.

Speaker 1:
[85:18] Es que está tan claro ese mensaje de, sobre todo, a las personas que han tenido influencias en posesiones. O sea, están de verdad a un paso tal cual como él lo dijo. Y hay que cuidarse mucho, ¿no? Tomar en cuenta todas las advertencias, las recomendaciones de estos líderes espirituales, ya sea el sacerdote o el chamán o el brujo, porque también ellos realizan estas liberaciones. Es importante cuidarnos mucho, renunciar a muchas cosas que, que a veces se hacen, ya sea consciente o inconscientemente, que nos pueden llevar a ese punto de no retorno. Y que, pues a final de cuentas, este podcast sirve también como una advertencia muy clara para toda la gente que, que está aquí presente. No le busquen, de verdad no le busquen. Yo siempre lo he dicho, no lo, no le busquen. Aquí nosotros contamos anécdotas, llevamos estas experiencias. Este, si te gusta lo paranormal, yo le he dicho, está bien. Está la ouija, ok. Piénsale dos veces, o si lo quieres hacer, digo, no, no, no, no te va a quitar esas ganas, pero busca ayuda de alguien que sepa usarla, para que se pueda llevar un control en todo momento. Y ya decir, ya lo hice, ya se me quitaron las ganas. O sea, no te voy a decir, no lo hagas, porque realmente también la negación en algún momento te va a hacer caer. Entonces, siempre haz las cosas con precaución, todo el tiempo, bajo el conocimiento, con la precaución, con la preparación. Siempre, no bajo la ignorancia, porque es donde llegan a ocurrir estas cosas. Mi querido Diego, gracias por darnos esta plática, hermano. ¿Cómo te la pasaste?

Speaker 2:
[87:01] La verdad, muy bien. Gracias a ti por la invitación. La verdad, me la pasé muy chido, la verdad.

Speaker 1:
[87:06] Gracias. Antes de irnos, por favor, recuerdan los redes sociales.

Speaker 2:
[87:09] Claro, me pueden encontrar en todas las redes sociales como Diego Ripper, sobre todo en TikTok y en Instagram y en Facebook y en YouTube me pueden encontrar como Diego Ripper MX.

Speaker 1:
[87:20] Perfecto, Diego. Muchas gracias. Gracias a todos los que lleguen a esta parte del capítulo. Les mando un fuerte abrazo. Ya saben que me caen muy bien aquellos quienes terminan los episodios. No olviden, antes de irse, por favor, suscribirse a este canal, activar notificaciones. Si escuchaste esto en Spotify, allá síguenos también, porque de verdad estamos muy orgullosos de el lugar donde estamos. Gracias a todos ustedes. Y recuerden que esta plática no termina aquí. Hay una segunda parte y si te gustaría verla en tu buscador favorito www.podcastextranormal.com.mx. ¡Alla te veo! Mi nombre es Pacorías y nos vemos más adelante. Hasta la próxima. Chao.

Speaker 2:
[87:59] Encuentra a un gato maltratado. Un gato muerdo, un gato bebesito. En la parte de aquí del estómago tenía una abertura. Prácticamente podían verse sus ojitos.

Speaker 1:
[88:11] ¿Qué?

Speaker 2:
[88:12] Del pobre gato.

Speaker 1:
[88:16] Esa cosa no era un animal. Ya estando en casa, hermano, hacía cosas muy similares. Y había veces, dice, donde él dejaba al perro en las salas, iba a dormir y dice que su puerta se empezaba a soltar.

Speaker 2:
[88:28] Van a ver al bebé. El gato se estaba comiendo al bebé. ¿Qué? Y ya le había mordido aquí parte de las cosillas. Ya le había desvendado la piel.

Speaker 1:
[88:48] Y de pronto empezó a hablar con una voz distinta. Yo no soy Juan. Se presenta como Caín.

Speaker 2:
[88:57] Tiene la teoría de que lo que llegó con el gato en realidad quería el bebé. Y aunque sacaron al gato, también se llevó al bebé.