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Speaker 1:
[00:00] Bienvenidos a un nuevo capítulo de Insomnio. Si eres taxista o conductor de aplicación, antes de empezar a ver este capítulo, por favor verifica. Verifica a través de tu retrovisor que realmente estés solo. Amigos, ¿cómo están? Bienvenidos a un nuevo capítulo de Insomnio. El día de hoy tenemos un tema muy fuerte, un tema que causa muchísimo terror. Y para eso tenemos a nuestros amigos de Mundo Creepy, Emmanuel y Kevin, bienvenidos. ¿Cómo están?
Speaker 2:
[00:30] Gracias Fer, muy bien, muy emocionados. Ya tiene rato que queríamos estar acá contigo en Insomnio. Además, el contar historias del público es una cosa que hemos hecho durante mucho tiempo. Lo disfrutamos mucho. Y yo me siento como en mi alimento contando este tipo de relatos, la verdad. Más de Taxistas, que son de las que hay más.
Speaker 1:
[00:46] Sí, hay muchísimos. Hay muchísimos relatos de Taxistas. ¿A quién no le ha tocado que te subes a un taxi y el Taxista te empieza a contar a veces una historia de terror? Principalmente, cuando te subes a un taxi de madrugada o en las noches, es cuando te cuentan. Ahorita les voy a contar algo que a mí me pasó, que quizás les dé un poco de terror o quizás no. Pero ahorita les cuento. Antes de empezar, me gustaría que por favor nos compartieran, amigos, sus redes sociales, plataformas, dónde los encontramos y por favor, para quien por ahí no los conozca, que nos cuenten un poquito de qué va Mundo Creepy y qué va a encontrar la gente cuando vaya a su canal.
Speaker 3:
[01:22] Claro que sí. Pues de nuevo, gracias por la invitación y nuestro canal se llama Mundo Creepy. Estamos en YouTube, estamos en todas las plataformas de streaming como Spotify, Amazon y todo esto. Y el canal principal se trata ahorita sobre misterios, principalmente sobre investigación. Presentamos a modo como de mini documentales de distintos temas bastante interesantes, también enfocados en la onda paranormal, perdón, y también en crimen real y todo esto. Tenemos otro canal que también está disponible en Spotify y en todos lados, que se llama Historias del Mundo Creepy, que es un formato también en voz en off, pero se parece un poco más a esto de insomnio porque son solamente relatos del público.
Speaker 1:
[02:03] Ok.
Speaker 3:
[02:04] Cosas que nuestra audiencia nos envía experiencias paranormales perturbadoras. Y ahí las contamos y pues se hace una comunidad bastante bonita porque el terror es bien raro, como que te da miedo, pero te une, ¿no? Te une a las personas.
Speaker 1:
[02:19] Es que a todos nos gusta, ¿no?
Speaker 3:
[02:21] Claro.
Speaker 1:
[02:21] ¿A quién no le gusta una buena historia de terror?
Speaker 3:
[02:23] Sí, exactamente. Entonces tenemos estos proyectos y un podcast que se llama Noctambulos Podcasts, que es en vivo los días viernes. Igual con ese nombre está en todos lados.
Speaker 2:
[02:31] Ok.
Speaker 3:
[02:31] Y este es mucho más relajado. Hablamos de crimen real también paranormal, pero es un ambiente como más de amigos, ¿no? Ahí sí se permiten más bromas y cosas así como más relajados. Y bueno, en cuanto a redes sociales, a mí me encuentran en todas partes como Arroba Emmanuel y un bajo Knight.
Speaker 2:
[02:46] Yo estoy como Arroba Kevin Masked Man en todos lados.
Speaker 3:
[02:48] Y el canal está como Arroba Mundo Creepy Oficial en todos lados, excepto en X que nos ganaron el Arroba. Y ahí estamos como Arroba Creepy Mundo.
Speaker 1:
[02:55] Ok. Pues amigos, bienvenidos. Y para mí es un honor estar compartiendo el día de hoy con ustedes un capítulo más de Insomnio, porque ustedes son maestros en contar este tipo de historias de terror. Son buenísimos. Gracias. A muchísimas personas nos han aterrorizado con sus capítulos. Y me incluyo. Antes de empezar la grabación, yo les platicaba y les comentaba que yo escuchaba desde hace muchísimo tiempo sus podcast, sus historias y palabras que sí, dan muchísimo miedo. Oigan, antes de empezar con las historias, les quiero contar y les quiero mostrar algo. En el año 2020 se hizo viral un video en Japón. Es un video que un taxista... Ustedes han visto que los taxistas, tanto de plataforma como los taxistas convencionales, al día de hoy han instalado desde hace más bien ya años unas camaritas que tienen doble cámara. Una cámara apunta al frente para prevenir algún mal entendido en un accidente y otra cámara apunta hacia atrás. Sale una parte del taxista, pero principalmente apunta a la parte de atrás. Por cualquier incidente con el pasajero, pues quede grabado y se pueden deslindar responsabilidades. Pero estas cámaras están grabando todo el tiempo, todo el tiempo constantemente. Entonces, sucede que un taxista va circulando, va sin pasaje. Esto sucedió en Japón en el año 2020. Va sin pasaje. De hecho, la cámara apunta hacia atrás y claramente se ve que va solo. Algunas personas dicen que es un cambio de luces, que quizás un carro alumbró por atrás, que quizás pasó por un semáforo, algo, no sé, alguna lámpara alumbró y se formó la figura de una silueta de una persona. Pero, ¿qué pasa? Cuando le dan zoom a esa pequeña silueta y descubren que hay un rostro que está viendo fijamente a la cámara. Quiero que vean este video y, por favor, ustedes díganme qué es lo que piensan, porque a mí cuando lo, cuando lo empecé a ver me pareció realmente aterrador. Empieza con esto, lo vamos a estar poniendo en pantalla, por supuesto.
Speaker 3:
[05:00] Ok, sí, definitivamente eso no es un reflejo de ninguna luz.
Speaker 1:
[05:02] Eso es un reflejo, ¿estás de acuerdo? Sí, siguen viendo el video. Esa es como que la primer parte, pero se ve como la imagen se desvanece, vuelve a aparecer y se vuelve a firmar, se vuelve a formar, perdón, esa, esa figura, esa silueta con una cara perfectamente definida. Una cara blanca como la que tenemos aquí, como esta millequita.
Speaker 2:
[05:22] Como con una túnica.
Speaker 1:
[05:23] Sí, exactamente, como con una túnica. Entonces, desde mi punto de vista se ve clarísimo. No sé qué piensen ustedes, pero también sucede que este no es el único relato que existe. Muchísimos taxistas alrededor, no solamente de México, sino del mundo entero. Como vieron, este video es de Japón. Así es que no es exclusivo que te subas a un taxi en México y alguien te cuente una historia de terror, sino que esto es como a nivel mundial. Como si a los fantasmas les gustara transportarse, subirse a los taxis para moverse de un sitio a otro. ¿Ustedes han tenido alguna experiencia con un taxi o les han contado dentro de todas estas historias alguna que los haya impactado muchísimo?
Speaker 2:
[06:03] Hay una que hace poquito me contó un conductor de aplicación. Yo estaba yendo a un evento musical, pero era en un restaurante. Entonces era algo noche. Y era de estas zonas donde para llegar al lugar desde donde yo vivo, cruzas un libramiento bastante solitario. Es una carretera, pero es de estos que a las 10, 11 de la noche, pocos carros te topas. Y en la plática con este conductor, como era un viaje de unos 40 minutos más o menos, me empezó a preguntar a quien me dedicaba y demás. Y terminó saliendo el tema de, bueno, hago videos para internet y hablo de terror, ¿no? Y esto es bien curioso porque me pasa seguido que cuando sale este tema con algún conductor de aplicación, casi siempre es como si estuvieran esperando este momento de, uf, pues tengo que contarte algo. Y me dijo, justamente este libramiento que estoy cruzando, dice, mira, yo tengo ya unos 8, 9 años haciendo esto. Antes era taxista, ahora ya me dedicó de forma independiente con mi carro, pero yo recorro mucho esas zonas, de repente zonas que nadie quiere recorrer, de estas lugares que dicen, no, el viaje es muy largo, es un tanto peligroso y demás. Dice, pero esta parte de aquí, me enseñó más o menos por dónde íbamos, me dice, es una que tiene una particularidad y es que hay muchos compañeros que le tienen miedo en la noche. Dice, ahorita, por ejemplo, acá sales tú de tu evento y le digo, no, blabla, no sé, tipo 11, 12, no sé. Y dice, bueno, vas a ver que no te van a aceptar, fácil, no te van a querer traer o te van a pedir si se pueden ir por otro lado. Y le dije, pero es un tema como de seguridad, o sea, le tiene miedo a que es una carretera sola. Dice, no, no, no. Es que aquí hay muchas historias de que se aparecen personas en medio de la autopista, que se cruzan y así. Y dice, pero la verdad, yo no sé qué tengo, yo soy alguien creyente, sigo mi religión, pero no me da miedo. Dice, yo he visto varias cosas que en todo lo que tengo de hacer esto, he escuchado historias, he visto cosas de gente de pronto que parece estar en la carretera, en la orilla y cuando pasas y te giras no hay nada, que desaparecen siluetas y la verdad nunca me ha dado miedo. Dice, no es que yo sea valiente, simplemente algo tengo, que no reacciono como a lo mejor otras personas, quizás son más salvadas de un accidente o algo así. Dice, pero la más clara que tengo ocurrió hace apenas un par de años, porque yo empecé a escuchar mucho de una chica que se aparecía en esta zona, en este tramo largo. Una chica que según dicen falleció en un accidente automovilístico. Y es esta típica historia que te cuentan de que muere y se aparece en el lugar. Pero dice yo, un día estaba manejando por aquí, no tenía viaje, ese era un día lento. Y de pronto veo a la distancia de una persona que está con la mano estirada, una joven, se ve que es una chica de menos de 20 años. Y sinceramente dice, yo sé que la mayoría no se hubieran detenido. Por miedo a que fuera un asalto o algo similar, o por miedo a que sea algo diferente, algo fuera de este mundo, pero yo no quise, dice, yo sentí cuando la vi ahí, qué tal si fuera mi hija, qué tal si fuera un familiar.
Speaker 1:
[08:51] Se paró.
Speaker 2:
[08:52] Y estuviera perdida. Y él dice que se para. Y donde se detiene, se detiene un poco adelante de donde ya estaba. Y ve por el retrovisor con las luces rojas, cómo esta persona está iluminada, se empieza a acercar, se sube al carro, se sienta. Y dice, se veía como una persona cualquiera. Era una chica que, a pesar de estar en este lugar, a una alta hora de la noche, no se veía asustada ni preocupada, solamente me dijo gracias por subirme. Y yo le dije, bueno, ¿dónde vas? Me dijo, no, para dónde usted va, yo allá llego, o sea, yo ahorita me bajo en algún lugar. Bueno, y dice que se fue, trató de hacerle poquita plática porque no quería incomodarla, la veía muy callada, estaba ahí sentada y dice, yo la estaba viendo por el retrovisor. Y le quería preguntar, no, pues, ¿qué haces ahí? ¿Te pasó algo? ¿Estás bien? Pero me daba pena, dice, la verdad, me daba más pena incomodarla. Ella fue la que empezó la conversación. Y me dijo, oiga, una pregunta, ¿por qué se paró? Y él le dijo, bueno, pues, pues, estabas pillendo aventón, no sé si estabas bien. Te quería preguntar, pero no sé si te pasó algo. No sé de dónde vengas, pero te vi sola, te vi en peligro. Quise ayudarte. Y él dijo, ah, ok. Y se quedó callado otro rato. Y ya dice que ahí donde él tomó como valor y dijo, bueno, voy, lo voy a preguntar. Y bueno, porque estabas sola. ¿Qué estabas haciendo en ese lugar? Y sí hay poblado cerca, pero no tanto como para que llegaras caminando. Claro. Que te dejó alguien ahí o pasó algo. Y él dijo, no, no, no sé. Realmente no me acuerdo bien cómo llegué ahí, pero ya tiene rato que estoy buscando que alguien me lleve. Es que tengo que llegar a mi casa. Y él dijo, bueno, pues ya me dijiste que yo te puedo llevar, ¿pero. a dónde quieres que te lleves? ¿Te puedo llevar a tu casa si quieres avisar a algún familiar? No, no, no, está bien. A donde usted vaya ahorita yo me bajo. Y él se quedó pensando, bueno, pero está bien. O sea, me avisa si quieres. No, yo me puedo detener. Y la chica dice que a partir de ese punto estuvo seria, pero se le veía un semblante un poco más alegre. Decía que primero al iniciar el viaje ella estaba viendo fijamente al frente, como perdida. Pero a partir de esa plática empezó a ver que voltaba hacia los lados, como tratando de reconocer su entorno, ¿no? Como si estuviera buscando donde bajarse. Y dice que en un punto él pasó un puente, donde ya llega a una zona más poblada, donde hay centros comerciales incluso, más casas. Y que ella le dijo, aquí, abajo del puente me bajo. Él se para, la chica le dice, muchas gracias, ¿cuánto le debo? No, no, no te preocupes, yo no lo hice por cobrarte, lo hice por ayudarte. Se jura que aquí, o sea, sí hay cosas, pero no está tampoco tan cerca de una casa. No, está bien. Y nada más le quiero decir una cosa, señor. Sí, dime. Le quiero agradecer por haberse detenido, es que tengo mucho tiempo aquí. Tengo creo que años aquí y nadie me había ayudado. Y yo no quiero asustar a nadie, yo no quiero, yo sé que la gente no me sube, yo sé que la gente no se para, pero yo no podía llegar aquí si no me ayudaba alguien y se lo agradezco mucho. Se paró, se bajó del auto, él se quedó sin palabras, no sabía exactamente qué contestarle, y dice, bueno, ahí aceleré, volví a mirar el retrovisor y ahora sí, ya no la vi a ningún lado. Dice, de hecho, adelante había un retorno, yo tenía que regresarme de ahí, mi ruta no iba para seguir adelante en la carretera. Volví a fijarme, tal vez la veía por ahí cerca del puente, había luz cerca, había iluminación de las calles, ya no estaba. Dice, yo no sé qué le pasó, yo no sé quién era, yo sentí ese día que necesitaba ayuda y la ayudé, y creo que la llevé a algún lado donde no podía llegar por su cuenta. Y él me dijo, yo no sé si es un fantasma, no sé si era un espíritu, en pena, no sé qué era, pero sentí que la ayudé, no le tuve miedo, y su agradecimiento se sintió más allá de un aventón. Se sintió como que realmente le ayudé a algo más. Y yo le pregunté cuando me terminó el conte de esta historia, le digo, bueno, y la verdad no le dio miedo. O sea, el momento en que ve que desaparece dice, te lo juro que no. Porque me sentí todo el tiempo que estuvo ella, como que todo estaba bien. No sentí que me quisiera asustar, atacar.
Speaker 1:
[12:55] No era una mala entidad.
Speaker 2:
[12:56] No era alguien que quería hacerme ningún daño, era alguien que necesitaba mi ayuda. Y algo me puso en ese momento, en ese lugar, para ayudarla.
Speaker 1:
[13:03] Es muy extraño este mundo de los muertos, ¿no? Porque por lo que estás contando, pareciera que ella necesitaba la intención de una persona para trasladarse a otro punto, y quizás a partir de ahí caminar a lo que todos llaman la luz.
Speaker 2:
[13:18] Ajá.
Speaker 1:
[13:19] Quizás, no sé. Necesitaba la fuerza de alguien vivo, la intención, la energía. No lo sé. No sé cuál era realmente la intención de hacer lo que hizo, pero me parece que no era una mala entidad, que no quería, como bien dice esto, asustarlo. Yo siento que más bien ella estaba asustada.
Speaker 2:
[13:36] Más bien.
Speaker 1:
[13:37] Yo siento que ella...
Speaker 3:
[13:38] Se dice siempre esto de que los fantomas tienen cosas pendientes, ¿no? Algo que les faltó hacer.
Speaker 2:
[13:43] Sí.
Speaker 3:
[13:44] Entonces, a lo mejor, esta chica no llegó a su casa y lo único que quería era eso, ¿no? O sea, estar donde ella se sentía segura y tal vez a partir de ahí ya podía avanzar a lo que seguía.
Speaker 1:
[13:55] Sí, es muy pavable. A veces es triste. Yo traigo una historia que les voy a contar en un ratito que a mí me pareció muy triste porque... Ay, bueno, son despedidas extrañas que a veces ellos hacen cuando se acaban de ir. Si les parece bien, podemos empezar con una historia de Emmanuel y nos vemos así.
Speaker 3:
[14:14] ¿Vale?
Speaker 2:
[14:15] Sí. Muy bien.
Speaker 3:
[14:16] Bueno, la historia que les voy a contar en este momento es una historia anónima. La persona que le envía pidió que, por favor, no se dijera su nombre. Menciona dentro de la historia el nombre de un involucrado, pero aunque la persona no lo pide, yo por respeto igual no lo voy a mencionar porque no dijo si es un sobrenombre o si es el real. Entonces, por cuidar ahí un poquito la...
Speaker 1:
[14:38] Perfecto.
Speaker 3:
[14:38] La...
Speaker 1:
[14:39] El animato privacidad.
Speaker 3:
[14:40] Sí, la privacidad. Prefiero no mencionarlo. Bueno, bueno. Esta historia lleva por título un ser del bajo astral.
Speaker 1:
[14:48] Ok.
Speaker 3:
[14:49] Quien lo envía nos cuenta que fue algo que le ocurrió a su padre que en aquel momento era taxista y era su trabajo principal, era lo que sostenía la economía del hogar. Y comenta que por ese tiempo su papá, él no sabe cómo, pero comenzó a involucrarse con una mujer. Él era una persona casada con familia, pero constantemente estaba con esta otra persona, que además era una persona que se dedicaba a cuestiones espirituales, digamos no muy buenas. No especifica qué tipo de rituales o qué cosas hacía, pero menciona que definitivamente no era nada, nada bueno. Y que su papá constantemente la estaba llevando a distintos puntos de la ciudad que ella le pedía para poder hacer sus cosas. Él normalmente no se involucraba, por lo general la esperaba en el taxi, ella entraba en distintos lugares, siempre cargando una bolsa con ella, volvía y la llevaba de regreso a su casa, pero no él no estaba realmente enterado de qué pasaba al 100%. Y en una de tantas ocasiones esta mujer le llama a eso de la medianoche y le pide que la lleve a un lugar muy específico, que es una casa muy viejita a las afueras de la ciudad y que está a la orilla de un cerro, en las faldas de un cerro. Un lugar rural bastante solo, de estos sitios donde están las casitas y el vecino está a kilómetros de distancia, y básicamente estás en medio de la nada, ¿no? ¡Qué miedo! Era media noche, él va por esta persona, la lleva, la señora como siempre va cargando esta bolsa con cosas que, quién sabe que tenían, y ella se baja, pero esta vez es diferente porque, aunque él siempre la esperaba, ella no le decía nada y en esta ocasión le dijo, no te vayas a bajar del taxi, cierra las ventanas, apaga el taxi, apaga las luces y no hagas ruido, hasta que yo regrese. Este señor le hace caso, dice, ok, bueno, va, apaga su taxi, se queda ahí en silencio y la señora camina y ve cómo se mete a esta casita y ya no sabe de ahí qué habrá pasado. Lo único que sabe es que tiempo después, habiendo pasado 15 minutos, 20 minutos, ve que la puerta se abre y esta señora viene de regreso, pero parece otra persona. Es físicamente es la señora, pero camina diferente, se mueve diferente. Todos tenemos una manera como muy particular de movernos, de hacer ciertos gestos, de mover las manos. Todos tenemos una identidad, digamos, corporal propia y esta persona se veía como alguien diferente, caminaba diferente.
Speaker 1:
[17:39] Diferente a la que entró.
Speaker 3:
[17:40] Caminaba, según reescribe, más masculina, como movimientos un poco más toscos, más rudos, menos delicados. Y esta persona se acerca a él, la de que está un poco encorvada, como con el cuello hacia enfrente, con la cara hacia él. Él tenía, de hecho, el vidrio de la ventana abajo. La bajó cuando vio que venía. Entonces, ella se acerca y con una voz que definitivamente no era la suya, porque él la conocía muy bien. Una voz masculina, profunda, ¿le dice. por qué sigues aquí? Y él no sabe qué contestar. Ella le había dicho que lo esperara. No sabe qué contestar, pero en ese momento siente un miedo terrible. Le tiene miedo a esta persona o entidad que está viendo frente a él y que no reconoce. Sus ojos eran los de otra persona, completamente diferente. Él se hace solo hacia atrás y ella de nuevo con esta voz rasposa, profunda, le dice. Tú eres mío y no te voy a dejar ir. Estás condenado tú y toda tu descendencia. En ese momento ella suelta un escupitajo y le escupa en la cara.
Speaker 1:
[19:00] Ay, qué asco.
Speaker 3:
[19:01] Y es una mezcla entre una saliva bastante viscosa y sangre. Esta persona dice que eso no fue lo peor, porque de por sí suena bastante asqueroso, pero dice que además esta sustancia, esta sangre con esta baba tenía un aroma como a muerto. Como si estuviera, como si le hubiera lanzado sangre podrida que lleva días, meses ahí pudriéndose. Un olor a muerto terrible. Y en ese momento se da cuenta de que no están solo ellos dos. En medio de su pánico de este desconcierto, de no saber qué está pasando, voltea hacia los lados y ve que el taxi está rodeado por una jauría de perros negros muy grandes.
Speaker 1:
[19:49] ¡Qué extraño!
Speaker 3:
[19:50] Un montón de animales de perros que están ahí como expectantes, como con estas ganas incluso de atacar. Se les nota esta intención defensiva de estar ahí como esperando una orden. Y lo único que hace es que enciende su taxi, pone el cambio y acelera y se va y deja ahí esta persona. Todo el tiempo estaba nervioso mirando por el retrovisor para ver que no lo siguieran. Y también tenía la sensación de que podía en cualquier momento voltear y verla ahí detrás en el asiento del pasajero. Afortunadamente no estaba. Lo que sí estaba era una voz constante que él estaba escuchando que decía su nombre. Porque después de haberse alejado, escuchó que le susurraron al oído su nombre. Volteó y no había nadie. Y cuando llegó a su casa en ese rato, sin decir nada, estacionó el taxi, se subió a su departamento, que era un edificio, y lo primero que hizo fue llegar a bañarse porque estaba cubierto de baño y sangre, que además tenía un olor horrible. Y comenta que por más que se tallaba, por más que se ponía jabón y que se enjuagaba, si bien ya no estaba cubierto por esta sustancia, este líquido, seguía sintiendo el olor penetrante en su piel ha muerto y este olor continuó por días. En ese momento, mientras se estaba bañando, escuchó que desde afuera, desde su estacionamiento del edificio, gritaban su nombre, escuchó la voz de una mujer. En un inicio pensó que podía incluso ser su esposa, porque no la escuchó tan clara. Cerró la llave del agua, abrió la puerta y se quedó esperando y volvió a escucharlo y venía así desde afuera del departamento, venía desde el estacionamiento. Él se asoma, hay una ventana que da directo al estacionamiento, la abre, ve que está en medio de la oscuridad, está su taxi estacionado, apagado, no hay nadie dentro y se queda observando. Y está ahí, expectante de si algo ocurre. Y en ese momento suena un beep y las luces se encienden. Alguien había sonado el cláxon del taxi y encendido las luces. Esto dura medio segundo, el taxi se vuelve a apagar y queda todo en silencio. Y este señor lo que puede hacer es solamente encerrarse, tratar de ir a dormir aunque no pudo dormir ni esa noche ni en varias noches después. Él decide que ya no va a tener ningún contacto con esta persona, obviamente le da bastante miedo, no quiere saber nada. Y de hecho, él piensa que lo mejor sería ya no seguir trabajando de taxista, sin embargo, era su sustento, tenía su unidad y su familia tenía que comer. Entonces, después de varios días decidió que lo que iba a hacer era seguir trabajando. La noche en que él decide volver a salir, lo primero que el primer trabajo que le llega, digamos, es una señora que está esperando un taxi, él la sube, le pregunta dónde va, ella le dice la dirección y él comienza a manejar la noche. La señora va en silencio todo el camino y cuando llegan al lugar de destino, ella habla y le dice, ¿no debiste dejarla trabajar sola esa noche?
Speaker 1:
[23:18] ¿Trabajar sola?
Speaker 3:
[23:20] Eso es lo que le dice y él voltea y dice, ¿a quién? Pero ya no hay nadie en el asiento trasero y no sabe quién era esta persona, no la conocía, no reconoció su cara, no era la misma señora con la que él se había involucrado, era otra persona u otro ser, pero no tiene una explicación de por qué le dijo eso o qué intención tenía, si era aliada de él o no. Y ya para cerrar con esta historia, él decide que va a seguir trabajando pero nunca más de noche. Dice, yo no vuelvo a salir de noche, yo voy a dar mis vueltas de día y ni modo, y si gano menos, pues no pasa nada. Pero pasa otra cosa más. Antes de que él comience a pedir, ahora sí ayuda. Y es que él tenía su taxi estacionado y sus hijas le piden que si pueden entrar a jugar ahí, porque quieren jugar a ser taxistas como su papá. Quieren jugar a que manejan y le dice sí. Nada más no muevan la palanca, no le muevan a nada y pueden jugar ahí. No pasan ni cinco minutos cuando sus dos niñas llegan llorando y le dicen que hay alguien en el taxi sentado en el asiento del copiloto, que hay un señor.
Speaker 1:
[24:36] ¿Un señor?
Speaker 3:
[24:37] Y él, pensando que es un intruso, alguien que quiere hacer daño, un ladrón o algo así, agarra un cuchillo, que es lo que tiene ahí en la cocina, sale corriendo y no hay nadie. A partir de ese momento él dice, bueno, voy a pedir ayuda y le voy a pedir ayuda a mi mamá, porque resulta que su mamá tenía conocimientos espirituales. La persona que nos envía la historia comenta que en su familia son devotos de algo a lo que le llaman el templo.
Speaker 1:
[25:03] ¿El templo?
Speaker 3:
[25:04] No es nada específico, solo dice que le llaman el templo y que tiene que ver con espiritualidad y que tiene que ver con entrar en trance y con canalizar fuerzas y ponerse en comunicación con otros planos.
Speaker 1:
[25:16] Nunca había escuchado algo así.
Speaker 3:
[25:17] Yo tampoco, de hecho me da mucha curiosidad, pero solo lo menciona así como el templo. Y dice que su abuelita, de hecho, era muy devota y muy buena en esto de canalizar como con otros planos. Su papá le cuenta todo, le dice, mira, me pasó esto, lo de la señora, lo del taxi, lo de mis hijas ahora que vieron a alguien. Y su mamá le dice, ok, tienes a una... una fuerza extraña ahí, tienes a un ser del bajo astral que está pegado a ti y que está tratando de hacerte daño y está tratando de atormentarte. Y es muy probable pues que esta... esta persona que tú conociste estaba en contacto con esta entidad o con estas entidades y pues una de ellas la poseyó y después pues se te pegó a ti. Y él lo que comenzó a hacer es que con las enseñanzas de su madre comenzó a tratar de establecer contacto con este ser para ver si podía dialogar con él.
Speaker 2:
[26:13] ¿Cómo negociar?
Speaker 3:
[26:14] Negociar, ¿preguntarle. qué quieres? Qué... ¿qué hago para que me dejes en paz? Y aquí la historia es muy extraña porque no termina en realidad. Llegamos a un momento actual donde dice que su papá sigue lidiando con eso, que a veces este ser se hace presente en él, que su rostro cambia, que sus ojos cambian, y comienza a decir cosas que no debería decir. Dice que a ellos les comenta cosas personales, secretos suyos que nadie más sabe. Y a veces se hace presente de la nada incluso durante el día, porque dice que las primeras veces solo ocurría durante la noche, y cuando no había ninguna luz. Pero ahora incluso durante el día se hace presente esta entidad, y hasta ahí es hasta donde llega la historia, porque dice que ya es el momento actual, donde sigue lidiando con eso, donde no han podido quitarlo ni darle una solución.
Speaker 1:
[27:08] ¡Guau! Fíjate que cuando empezaste a contar la historia, no sé qué piensen ustedes, cuando ibas más o menos a la mitad de la historia, cuando entra esta mujer a la casita, sale un poco poseída y todo eso, yo pensé que probablemente estaba llevando a cabo trabajos de brujería, algo había salido mal y, bueno, había un desequilibrio mental. Pero por lo que acabas de decir, y ustedes me corregirán, es muy común que cuando se hace un exorcismo o en las historias de exorcismo que hemos escuchado a través del tiempo, o sea, yo nunca he estado en uno, pero he escuchado muchísimas historias, estos demonios que poseen a las personas tienen una peculiaridad, pueden saber los secretos más íntimos de las personas que están frente a ellos y generalmente los utilizan como una arma. De hecho, les digo, hay muchas historias de posesión donde se está haciendo el exorcismo y hay sacerdotes que se retiran del exorcismo porque tienen algunos secretos un poco o muy obscuros y cuando el demonio los encara, los enfrenta y les empieza a decir tú hiciste esto, esto y esto, el sacerdote simplemente renuncia al exorcismo y se retira y esta entidad lo que está haciendo es lo mismo. Cuando entra, cuando posee el cuerpo de su padre y los encara a los hijos, empieza a decirles secretos que solamente ellos conocen. Esto no lo hace la brujería, esto no lo hace quizás un ser de bajo astral. Desde mi punto de vista, creo que podría ser una entidad demoníaca, lo que lo está atormentando porque tiene características muy fuertes.
Speaker 3:
[28:47] Sí, tienen todas las características, características, perdón, de una posesión, como dices. Parece más algo algo así a lo que sea podera de su cuerpo y que tiene más como estas facultades que no son de un fantasma.
Speaker 1:
[29:00] Exacto.
Speaker 3:
[29:00] O de un muerto, ¿no?
Speaker 1:
[29:01] Exacto.
Speaker 2:
[29:02] Además, me queda como esta sensación de que yo pensé al inicio, como dice Fer, quedó por otro lado la historia donde pensé que quizá la señora le iba a hacer algo a él, pero suena más a que realmente ella también fue víctima de esto y algo le salió mal a ella, pero ella ya quedó poseída de alguna manera, no como que ya fue víctima de lo que estaba haciendo. Quizá con una intención al inicio ya fue con algo de brujería, pero no se encontró con otra cosa muy diferente. Y eso que dice Fer también de lo de cómo usan estos secretos, he escuchado mucho el tema de que en los exorcismos precisamente hay que tener un temple muy fuerte, hay que estar calmado y demás porque estas acusaciones o estas revelaciones de secretos íntimos te desestabilizan y es donde los demonios aprovechan para…
Speaker 1:
[29:45] Vulnerabilidad, esa vulnerabilidad.
Speaker 2:
[29:47] Ajá, te vulneran emocionalmente y eso les da como una entrada para atacarte más y hacerte más daño.
Speaker 3:
[29:53] Creo que la mejor arma ahí sería ser una persona, pues lo más pura posible, ¿no? O sea, alguien que realmente no tenga cosas tan oscuras o… Claro que todos tenemos algo dentro, ¿no? Siempre hay algo de negatividad.
Speaker 1:
[30:05] Hay distintos niveles, ¿no?
Speaker 3:
[30:06] Pero sí, o sea, mientras mejor hayas llevado tu vida, yo creo que es mucho más fácil que no te puedan, pues, sacar como esos secretos, no atacar por ahí.
Speaker 1:
[30:16] Pues fíjense que si quieren conocer más historias de este tipo, son muy interesantes las historias que cuenta el padre Gabriel Amor, que es, pues, el padre del exorcismo, prácticamente, ¿no? O sea, es uno de los exorcistas más fuertes que existen y él es quien dice por primera vez este tipo de características de los demonios, que saben frente a quién están parados y, de alguna manera, irrumpen en lo más oscuro de tu mente para extraer esos secretos y atemorizarte o simplemente si te ven como una, como una especie de rival, pues, inmediatamente te derrumban diciéndote lo más oscuro de ti y muchos exorcistas al momento de saber eso, pues, simplemente, mejor se retiran antes de que se ha descubierto algo muchísimo más oscuro. Qué miedo con esa historia, ¡eh!
Speaker 2:
[31:04] Sí, sí, sí.
Speaker 3:
[31:05] Y entiendo, entiendo el anonimato también.
Speaker 1:
[31:07] Sí, no, ahora sí lo entiendo. Ojalá que termine bien, que logre encontrar ayuda y, y vaya, o sea, que resuelva ese problema porque sí está, sí está feo. Amigo.
Speaker 2:
[31:17] Sí. Pues mira. Este relato que nos envía Jesús Alejandro Hernández. Precisamente él es muy fan de este podcast. Dice que él trabaja desde hace ya seis años como chófer de aplicación y que ya lleva muchísimos viajes, que es alguien con mucha experiencia, que ha vivido de todo, dice. Yo realmente he vivido todo tipo de historias, todo tipo de encuentros. Me han confesado los pasajeros cosas que no me imaginé que le pudieran decir un desconocido. Y dice, y eso me ha hecho como una persona también más experimentada. Vaya, al final, esto te deja como también mucha enseñanza de cómo actuar en ciertas situaciones y demás. De hecho comenta, es algo que también quería agregar, que menciona Jesús, que él escucha el programa y que se lo pone a los pasajeros varias veces cuando está trabajando de noche y que a la gente le gusta mucho y dice, yo no me imaginé en este tiempo que yo iba escuchando el programa, que iba algún día a tener una historia para mandar. Y es esta. Ese día nos comenta Jesús que él estaba teniendo una racha un poco mala, una de estas donde hay pocos viajes o viajes de muy poco ingreso y que ya estaba un poco fastidiado, le dolía la cabeza, estaba cansado. Pero tenía esta sensación de, quizás ahorita sale el viaje, el del día con el que pueda completar lo que necesito y me doy la descansar. Pero empieza a caer la noche y después la madrugada y llega hasta las 3 con 12 exactamente. Y nos dice que se acuerda muy bien de la hora porque siempre que le llega un viaje, revisa la hora, revisa el lugar y se da cuenta más o menos cuánto tiempo le va a tomar el viaje. Ya con la experiencia que tiene, ya tiene una idea muy clara y dice, OK, ¿lo tomo o no lo tomo? Y a las 3 con 12 salta un mensaje de la aplicación, revisa el nombre de la persona, ve que es un usuario con una calificación casi perfecta, 4.8 estrellas. Ve que el punto de inicio no lo conoce bien, pero la zona la ubica y dice, ah, no es una zona peligrosa, de alto riesgo ni mucho menos, porque por la hora, claro, hay que tener más cuidado.
Speaker 1:
[33:14] Sí, sí, sí.
Speaker 2:
[33:15] Y dice, bueno, está bien, es una tarifa dinámica, puede valer la pena. Ve que el punto donde va a dejar la persona está no tan lejos, entonces también le da esta vibra, es un viaje que puedo terminar más o menos rápido. Está bien, lo voy a tomar. Le da a deslizar a la aplicación, empieza a manejar, pero cuando llega al lugar dice, ok, conozco la zona, pero esta calle de aquí no la conocía. Y empieza a manejar y manejar. Para su mala suerte, se va dando cuenta que donde se está adentrando es una zona cada vez con menos casas, cada vez con menos iluminación. Y en el mapa, cuando voltea a ver, se da cuenta de cómo se está acercando a este punto de partida. Y dice, no puede ser, me voy a parar aquí adelante. Y empieza a girar la cabeza, maneja despacio. Dice que para un lado veía una barra alta que se veía interminable porque hasta donde llegaba su vista y la luz no terminaba. Del otro lado, baldío. Completa oscuridad. Entonces, de la mañana, pues no hay nada, tampoco. Dice que donde él se detiene, lo único que hay es una luz de la calle muy tenue que apenas ilumina la zona y él se para. Está nervioso porque piensa, bueno, espero que esto no sea lo que puede parecer, que me lleven a un lugar aislado, que me hagan algo. Dice, bueno, mando un mensaje al usuario, ya llegué, pero él comenta, yo no sé de dónde podría venir el usuario, si no hay ninguna casa. Aún así le manda el mensaje, el usuario no contesta, pero la aplicación de pronto le dice, el pasajero está en camino, ya se está acercando a ti. Y él empieza a revisar a ver si ve a la persona y mientras voltea para un lado y para otro, una alerta suena en tu teléfono y voltea y dice, viaje iniciado. Y dice, ¿cómo? Pero pues si para qué pasa esto yo tengo que deslizar.
Speaker 1:
[35:04] Claro.
Speaker 2:
[35:04] Confirmar a la persona. Está apenas pensando lo que está pasando de cómo es esto posible porque incluso nos comenta que dice, no quiero irme, porque no estoy cómodo en este lugar porque me van a meter una queja, un reclamo. ¿Qué le digo a la persona? Y en medio de estos pensamientos, algo le llama atención en el retrovisor y cuando voltea, ve que tiene una persona allá detrás. El tan sobresalto y de este tipo de sustos donde te agarra desprevenido y te ríes por nervios. Se empieza a reir y dice, discúlpame señorita, no vi que se subió. Era una chica que la describe como alguien, a ver, no dice que se viera extraña, pero sí tiene características muy particulares. Lo primero que ve es su caballera, dice que es larga, muy bonita, y rubia, pero este rubio casi blanco, un rubio muy claro, la piel es también muy pálida, dice, no llega a ser blanca, pero es muy pálida. Dice, pero a pesar de que ella no se veía extraña, su ropa era normal, lo que me llamó mucho la atención y al mismo tiempo me causó algo de shock, fueron sus ojos. Tiene una mirada oscura, negra, pero muy penetrante, de estas miradas que no puedes sostener, que alguien te lanza y te giras para otro lado, sin querer. Pero aún así, yo la saludé, ella no me dijo nada, y lo único que se me ocurrió fue avanzar. Pero me quedé pensando, no escuché la puerta.
Speaker 1:
[36:30] Claro, no hubo.
Speaker 2:
[36:31] Tal vez estaba nervioso, tal vez estaba pensando en el lugar que estoy, no me di cuenta, ¿pero. cómo se subió? ¿Y de dónde venías? Y yo estaba viendo para todos lados, no tiene sentido. Pero bueno, ve que el punto es una, lo que tiene que llegar es una iglesia, y dice, bueno, voy a manejar. Pero empieza en ese momento a sentir que no debió haber hecho eso, sentir que no valió la pena el viaje que está haciendo porque llegó a una zona que no era peligrosa, pero el lugar en el que estaba se veía extraño. La iglesia donde iba, como había mencionado, no era muy lejos y dice, por 87 pesos que va a hacer este viaje, no estaba llorando la pena, debía haber terminado antes, me duele la cabeza, esto no está bien. Y entonces escucha la voz de la joven atrás, que le dice, ¿entonces. por qué me subiste?
Speaker 1:
[37:17] Ay, caray.
Speaker 2:
[37:18] Y él se queda pasmado, dice, dije en voz alta lo que estaba, yo estaba pensando, dije en voz alta. Y dijo, no, tal vez me escuchó y yo no estoy dando cuenta. Y le dijo, no señorita, discúlpeme, no, no, fue mi intención, no, no, no, en todo bien. Y le dijo, ok. Dijo, no, no, perdóneme, de verdad, no, no, no, quise ofenderla. Dice, no, está bien, no lo hiciste. Pero, ¿por qué me subiste? Bueno, pues es que es mi trabajo y ya estoy en uno de mis últimos viajes. Este, no, no, perdóname, ¿no? Y ya no le contestó nada, se quedó ahí. Y ya es donde en ese punto él deja de pensar en esto que estaba antes cruzando su mente y empieza a ponerle más atención a ella. Varias veces la voltea a ver y dice que en un inicio la vio como describí, una chica bonita, pelo rubio, casi blanco, pálida, pero entre más volteaba y volvió a voltear el frente y volvía a verla, sentía que había algo raro, como se veía como una persona, pero había algo que no cuadraba. Había cosas, detallitos que no podía notar o no podía llegar a señalarlos, pero que le parecía extraño en ella, casi como este efecto que da cuando ves una película de animación ultrarealista, pero que dices, pero no es una persona, es animación, o un objeto, una muñeca que se ve muy realista.
Speaker 3:
[38:38] A lo que llaman el valle inquietante.
Speaker 2:
[38:39] El valle inquietante, exactamente. Pero que no llega a ser exactamente como una persona, ¿no?
Speaker 3:
[38:44] Sí.
Speaker 2:
[38:45] Pero es más tu subconsciente aventándote una alerta que tú notándolo de forma consciente. Él aún así, pues sigue adelante, se empieza a acercar a la zona, pero no deja de voltear a verla y vuelve a voltear al frente, y ella vuelve a hablar. Esta vez, dice que la voz se escuchaba un poco más, no molesta, pero seria, incluso más grave, y le preguntó, ¿por qué me miras tanto? ¿Qué tengo de malo? Y él dice, no, no, no, yo no estoy mirando, disculpe. Dice, no, no, te estoy preguntando, ¿por qué me miras? Y ella dice que en ese momento ve que ella gira la cabeza y se queda viendo a la ventana que tiene en su izquierda, pero no como si estuviera viendo hacia afuera, más como si estuviera buscando ver su propio reflejo en el vidrio. Y le dice, dime que tengo mal. Y dice, no, no, no tiene nada de mal, solo, bueno, su apariencia es un poco única, su cabello y demás, pero no, no tiene nada de mal, lo disculpame. De nuevo, no la quiero incomodar. Ya no le responde tampoco nada, él sigue adelante, ya está mucho más incomodo que antes porque siente que esta chica está un poco molesta o incomoda, además es extraña ya la forma en la que le habla y demás. Y dice que trata de no verla por un rato, avanza, ya estoy muy cerca de la iglesia donde vamos a llegar, y antes de llegar vuelve a voltear una última vez y se vuelve a sorprender, porque la persona que está ahí es la misma, pero es diferente también, su cabello es más oscuro, su piel es menos pálida, y es como si los rasgos que antes no había podido él definir que tenían de raro o de malo, ahora sí, se hubieran acomodado, se veía como una persona completamente normal, como cualquier otro pasajero. Él se queda viendo, no dice nada, piensa pues en qué momento se pudo haber cambiado algo de ella, o en qué momento yo no vi bien cómo se veía y ahora la veo diferente, y trata de no decir nada, pero ella nota esto, ¿y le dice. cómo me veo ahora? Y él no contesta nada, dice, no, se ve normal. Ok, y ya, llega al lugar, revisa la aplicación, está a punto de decirle, mire señorita, es tanto porque la pago en efectivo en este caso, y cuando vuelve a voltear la mirada ya no hay nadie. Y de nuevo, ¿como al principio se queda a través de. qué está pasando? Voltea a la iglesia para ver si la ve caminada hacia allá. Dice que incluso no se hizo tan extraño el tema de la iglesia, porque sabía que hay iglesias que de pronto están abiertas para los veladores, y hacen cambios de rutina o de turno, y dice, bueno, esto no se me hizo tan extraño la iglesia, pero pues ya no la veo en ningún lado. Y dice, ok, piensa en, ya me voy de aquí, o sea, no sé qué pasó, no sé qué estoy viviendo, pero ya me voy. Está a punto de cancelar ya el viaje o desfinalizarlo, y ve que la aplicación le manda un mensaje. El viaje se finalizó y una alerta que dice, gracias por llevarme, pero una alerta del teléfono, como si fuera una notificación del sistema del teléfono, un mensaje de SMS, una alerta de estos de sistema, sí, gracias por llevarme. Y él lo lee y de pronto vuelve a sobresaltarse porque a alguien le toca la ventana y cuando se gira la ve ahí afuera a ella.
Speaker 1:
[41:57] ¿Otra vez?
Speaker 2:
[41:58] Otra vez. De nuevo no escuchó la puerta, en ningún momento se bajó. Y ya sin abrir la ventana él se queda nada más viendo como esperando a ver qué quiere y ya nada más el que le dice, gracias por haberme ayudado. Y él vuelve a escuchar una notificación del celular, voltea y ve que le llegó una propina de cinco mil pesos. Y él ve su sombra, vuelve a voltear y otra vez no hay nadie ya. Y ya voltea para la iglesia, voltea para la calle y dice, ya mejor me voy de aquí. Avanza, cierra la aplicación, ya no quiere aceptar ningún viaje más, viaja hacia su casa y estando en su casa empieza a revisar porque dice, creo que fue un error esto, no creo que, creo que me ha llegado una propina de esta cantidad. Me empieza a revisar el historial de sus viajes y dice, el último lo tengo a las dos de la mañana, este no está registrado. Llama al soporte y dice, oiga, disculpe, tengo un viaje que no me aparece. Ah, sí, lo empiezan a ayudar. No, su último viaje fue el que le marca ahí.
Speaker 1:
[43:01] El anterior.
Speaker 2:
[43:02] El anterior. Dice, no, yo fui de este punto a esta iglesia, tomé a una chica, este era su nombre, el que me aparecía. Dice, una respuesta muy genérica que te dan cuando no tienen la, la solución.
Speaker 1:
[43:14] Sí, no, no.
Speaker 2:
[43:14] Pues no. Y él revisa sus ingresos y ve que el viaje no está, pero la propina, ¿sí? Guau. Y se queda con la duda de, ok, pues le, lo último que me dijo fue gracias por ayudarme y no sé a qué se refiere exactamente. Pero se me hace muy interesante este relato que nos manda Jesús, porque esta historia no es algo único realmente. Este es un tipo de encuentro que ya se ha registrado desde el siglo XIX. Ajá. Ha habido varias personas que han documentado este tipo de encuentros. Y parece que esto cuadraría perfectamente con el tipo de entidades que hacen una especie de... ¿Cómo se puede decir? Adaptación. Es decir, hay muchas historias ya registradas desde hace siglos. De encuentros con personas que no se ven realmente humanas. Tienen algo ahí, pero que conforme tienen una interacción con una persona, y notan que la persona se da cuenta de sus características, se van adaptando. Y esto tiene nombre. De hecho, este encuentro, este tipo de encuentros, tienen un nombre muy particular. Déjame decirlo, tengo que leer. Mimetismo espiritual. No son personas, pero tampoco son fantasmas. Tampoco parecen ser criaturas demoníacas. Es otra cosa.
Speaker 3:
[44:47] Y tiene algún tipo de influencia. O sea, para poder hacer algo con la tecnología a nivel de depósito o dinero, es como... Ahí hay una influencia también como en medios electrónicos.
Speaker 2:
[44:57] Como sobrenatural completamente en este caso.
Speaker 3:
[44:59] Que mencionaba hace ratito lo del Valle Inquietante, que es este instinto natural que tenemos los seres humanos para detectar algo que quiere parecer humano y no lo es. Que es una pregunta bien interesante porque está en nuestro ADN. O sea, es algo que tenemos desde la época de las cavernas, o que en nuestra época más primitiva de los primeros seres humanos, está guardada ahí la información de cuídate de algo que parece humano o que quiere parecer humano pero no lo es. ¿Y la pregunta es. a qué le temían entonces nuestros antepasados? ¿De qué se estaban cuidando? ¿Que parecía humano o que quería parecer humano? Al punto de llegar a evolucionar y de llegar a tener esta... De marcarse nuestra naturaleza, El sentir esta incomodidad cuando vemos algo que casi parece un ser humano y no lo es.
Speaker 1:
[45:50] Que extraño, ¿eh? Fíjate que hay varios elementos que me llaman la atención en esa historia. Uno, no deja un registro acerca del mensaje que le envía, ya que lo envía como un mensaje del sistema y esos no son recuperables. Exactamente. Te aparece en tu barra de notificaciones, lo puedes leer y una vez que lo deslizas... .no hay manera de que lo recuperes. A menos que es una actualización del teléfono. Eso ya vas y lo ves ahí, ¿no? Pero me parece curioso. Lo segundo curioso es esta parte del dinero. Ahora, yo solamente lo dejaría así. Es algo que he pensado durante algún tiempo. Cuando escuchamos hablar de fantasmas, nosotros como seres humanos les damos ese nombre y denominación. Fantasmas, espíritus y los relacionamos inmediatamente con el terror. Pero, qué pasa si estas personas que pierden la vida, que trascienden, no son propiamente un fantasma, ¿sino simplemente son energía que pasa a una realidad alterna a la nuestra? Y al estar en una realidad alterna a la nuestra, quizás tienen esa capacidad de modificar nuestra realidad. Y es por eso que tiene, en este caso, la capacidad de darle una propina por el favor que le hizo. Quizás para nosotros, cuando trascendemos a otra realidad, evidentemente, el dinero, los bienes, todo lo material pasa a otro plano totalmente sin ninguna importancia, porque quizás en otros planos esto ya no existe, ¿no? Pero en este plano donde vivimos nosotros en esta dimensión, sí es importante, porque es lo que nos da de comer porque tenemos un cuerpo físico, porque nos tenemos que alimentar, etcétera. Y quizás para ellos es como solo chasquear y modificar la realidad de nosotros como seres humanos. No lo sé, es una teoría.
Speaker 3:
[47:37] Sí, muy interesante.
Speaker 1:
[47:38] Pero me sonaría a que algo así pudiera ser y por eso es que tienen la capacidad de alterar un mensaje en el celular o dejarte una propina que para ellos es nada, solo es una modificación de nuestra Matrix, por decirlo así.
Speaker 2:
[47:54] Sí, al final es modificar números en un sistema, no debe ser algo tan difícil supongo, pero en esta influencia.
Speaker 1:
[48:01] Sí, pues además es muy interesante, muy, muy interesante. Me gustó mucho esa historia.
Speaker 2:
[48:06] Es como aterradora, pero no porque sea un fantasma que te aparezca para asustarte, sino más bien como este encuentro de coral o desconocido. Eso es lo que a mí me deja, ¿esta sensación de. qué era?
Speaker 1:
[48:17] Sí.
Speaker 2:
[48:18] ¿Qué era al final de cuentas?
Speaker 1:
[48:19] ¿Qué era? ¿De dónde vienen? ¿Y por qué necesitan de nosotros para transportarse? ¿Por qué necesitan la intención de una persona viva para moverse de punto A a punto B? Como lo vimos en la experiencia que nos contaste que alguien te contó a ti al principio, en esta historia que acabas de contar también, se requiere de un ser humano y de su energía, inclusive de su tecnología, para mover a una entidad de punto A a punto B.
Speaker 2:
[48:49] Y en esta en particular la duda que me queda más fuerte es no tanto intenciones del viaje, sino intenciones de por qué quieren parecerse más a los seres humanos. Porque pueden hacerlo, evidentemente. Necesitan esa retroalimentación. ¿Pero. para qué?
Speaker 1:
[49:07] No sé.
Speaker 3:
[49:08] Pues si necesitaban moverse, al menos en este caso en particular, igual y para no espantarlo, ¿no? O sea, como tratando de no...
Speaker 2:
[49:13] O sea, ¿puede ser algo tan simple como eso? ¿Quién sabe qué intención puede haber?
Speaker 3:
[49:17] Tratando de que no cancele el viaje o algo, no sé.
Speaker 1:
[49:19] Sí, suena lógico eso que dices. Oigan, les cuento una historia.
Speaker 2:
[49:23] Claro, adelante.
Speaker 1:
[49:24] Esta historia me... Ay, me gustó, pero me hizo sentir como feo, ¿saben? Esta historia se llama El Cabello y nos la envía Paulina Rivera. Dice Paulina que hace un par de años tomó un taxi en la calle. No era un taxi por aplicación, era un taxi normal de estos, que ya se ha perdido un poco la costumbre, ¿no? De que estás parado en una esquina, ciras la mano y se para el taxi. Ella salió rápido de casa, era ya prácticamente tarde noche y se dirigía a una reunión con unos amigos, iba a una fiesta. Pero ya se la hacía tarde, ya no había tiempo para irse en metro, ya no había tiempo para subirse a un camión, tenía que llegar rápido, ya iba tardecito para un taxi. Se sube, pero desde que se sube al taxi, ella notó algunas cosas que le empezaron a inquietar. El hombre que iba al volante iba totalmente vestido de color negro, en silencio, no hacía ruido, simplemente cuando subió ella le dijo buenas tardes a donde se dirige. También notó otro detalle muy inquietante para ella, que este hombre a pesar de ya ser tarde noche, traía unas gafas de color obscuro, muy obscuras. Entonces dijo, ya estoy arriba, le costó un poco de trabajo haber agarrado un taxi, ya se le hacía tarde como para empezar a pedir un taxi por aplicación y esperar a que llegara. Dijo, pues ya estoy aquí, ojalá que no me pase nada. Este hombre en todo momento se mantuvo serio, muy, muy serio. Simplemente cuando sube, repito, le dijo buenas tardes, bienvenida, a dónde se dirige. Ella le da la dirección de a dónde va. Y inmediatamente este presiona el taxímetro para que empiece a correr, a correr el, la cantidad de dinero que le va a cobrar. Bueno, pues no pasa nada. Va durante el camino. Este hombre no platica con ella, se siente incómoda. Empieza en una parte del camino a percibir un aroma muy, muy particular y empieza a voltear para ver si hay algo por ahí, pero no hay nada. Empieza a percibir un olor a flores, pero un olor a flores. Alguna vez han olido estos arreglos gigantes que huelen demasiado. O sea, no es un olor en particular a rosas o a jazmines. O sea, es una combinación de todas las flores.
Speaker 2:
[51:50] Huele como a plantas.
Speaker 3:
[51:50] Como a plantas. Se puede entrar a una florería, ¿no?
Speaker 1:
[51:52] Como que tienes toda esa variedad. Como ese ambiente que huele como fresco, como a plantas, como a húmedo, exactamente a humedad. Empieza a percibir ese aroma y voltea. Hace algo muy particular. Se asoma al asiento delantero a ver si había algunas plantas porque le llegó muy fuerte el olor y no hay nada. Pero el aroma a flores, a rosas, a jazmines, a toda la combinación le empieza a molestar como que ya es demasiado fuerte. El hombre sigue conduciendo, no se inmuta, no dice nada, pero nota algo que le llama mucho la atención. Todo este ambiente de tensión hace que ella, desde la parte de atrás, como que se fije un poco más en el rostro de este hombre y percibe que por esta parte de aquí se desliza una lágrima. Ella se le empieza a hacer súper raro, no sabe qué está pasando. El camino hacia donde ella va era el correcto. No había un temor por el que él se desviara o la hubiera llevado a otro lado. Él simplemente sigue manejando en silencio, no hay música, no hay ruido, las ventanas van arriba. Se empieza a sentir cada vez más nerviosa. El olor a flores cada vez es mucho más fuerte y más penetrante. Solamente le dice un favor. ¿Podría acelerar un poco? Llevo prisa y me gustaría llegar lo más rápido posible. No lo hizo porque llevara prisa, lo hizo porque ya quería bajarse, ya quería llegar. El hombre le dice, claro, con gusto. Al momento de que acelera, estaban a punto de cruzar un cruce de autos. Cuando otro auto sale al encuentro de este primero, donde va ella, coinciden dos cosas, un tope enorme que estaba ahí, que ya no alcanza a ver esta persona que va conduciendo, el carro que se les cruza y esta persona que va conduciendo con ella, lo único que hace es meter el freno al fondo. Ella iba sentada en la parte de atrás, por supuesto, pero del lado del copiloto, por eso es que lo vio de este lado. Al momento de que él frena, cruza el tope, pues todo se mueve y ella lo único que hace es, se alcanza a abrazar literalmente del asiento del copiloto y esperar el golpe. Afortunadamente no chocaron, pero cuando ella se agarra al asiento del copiloto y en todo esto que es súper rápido, siente como entre sus manos muchísimo cabello. Siente cabello pero abundante, como una melena grande, fuerte. Siente como sus manos se sumergen en este cabello, pero como es un segundo así en lo que él da el frenón, brinca en el tope, ella se va hacia adelante, se abraza, siente el cabello. No lo siente húmedo, lo siente seco, pero es clarito, clarito cuando ella regresa hacia atrás después del frenón que se dio el taxista, se queda asustada. Entre que iban a chocar, estuvieron a punto de tener un accidente fuerte por su culpa, porque ella le pidió que acelerara. Y entre el tope que aparte se pegó en la cabeza y cuando se abraza, sentir ese cabello fue horrible para ella, se espanta, se hace para atrás, pero hay un detalle muy particular, les dije que iba a una fiesta, por consiguiente se entiende que iba muy arreglada, este con pues ya sabes, vestido, pulseras, relojito, todo, y dice que llevaba en esta mano, en la mano derecha, llevaba una pulsera de estas que son como de resorte, que son de, pues sí, son solamente de adorno, pero es un resortito que a veces lastima, porque para los que tenemos vellitos se pueden aturar y te van jalando. Entonces, cuando regresa de toda la impresión de haber sentido todo esto, el taxista también se espantó y se queda así callado y le dice disculpe, y le dice, no, tranquilo, tranquilo, no fue tu culpa, ¿no? Y le dice, perdón por haberte pedido que fueras más rápido, pero este tranquilo, o sea, no nos pasó nada, si quieres ya ver tu paso, todos nos asustamos, todo bien. Empieza a recobrar la calma y cuando se recarga un poco para tranquilizarse, hace como esto, que es lo normal, cuando te asustas, como que así, y cuando siente la pulsera, siente un puño de cabellos, un puño de cabellos que se habían redado en la pulsera y que evidentemente no eran de ella. Por cierto, ella tenía el cabello rubio, y estos cabellos eran totalmente negros y eran un puño de cabellos rizados. No eran lazios, era un puño de cabellos de alguien que tenía rizitos en su cabello, pero describe que era un rizo súper apretado, muy particular. Estas personas que son súper, pues casi como los chinitos que traes tú, así súper apretados los chinitos, así. Así encontró ese puño de cabellos y se espantó, y de hecho pegó un pequeño grito así de...
Speaker 2:
[56:55] Claro.
Speaker 1:
[56:56] El taxista la ve por el retrovisor, se queda serio, y le dice, todo bien, ¿señorita? Ella le dice, no. Está muy impresionada como para no contarlo. Y le dice, te puedes detener un momento, por favor, ¿para evitar otro accidente? Y él, ¿todo bien? Te puedes detener, por favor, ¿un momento? OK. Se orilla en cuanto puede, en cuanto encuentra un lugar para estacionarse en una calle, se hace a la orilla y le dice, ¿qué pasa? Y ella le empieza a contar lo que sucedió. Cuando ella le cuenta toda la experiencia que acaba de tener, él le dice, ¿puedo ver el cabello que mencionas? Y ella le dice, claro, se desprende la pulsera, porque el cabello estaba enredado en la pulsera, y se la entrega. El taxista la sostiene, es un mechón grande de cabello, lo toca y hace algo bien extraño. Lo huele, se quita los lentes y empieza a llorar. Y ella le dice, ¿qué te pasa? ¿estás bien? Y le dicen, no. Hace dos días mi madre murió, por eso estoy vestido de negro, porque sigo en luto, pero tengo que trabajar porque tengo una familia y mis hijos tienen que comer, no puedo quedarme en casa a pasar el luto. Hace dos días mi madre murió, saca la cartera, saca una foto y le muestra, le dice, ella es mi mamá. En la foto se ve a una mujer con una sonrisa hermosa, pero con una cabellera chinita súper abundante, así con unos chinitos naturales, pero así súper cerraditos que correspondían con el cabello que ella tenía enredado en la pulsera. Y cuando él dice que lo oleó, es porque su mamá utilizaba un shampoo especial por la cabellera natural que tenía y era muy particular el olor a flores que ese perfume despedía. El aroma de ese shampoo era un olor a flores muy penetrante y él lo tenía muy grabado en la mente. Y cuando olió la pulsera, detectó ese olor a flores de ese shampoo tan especial que su madre usaba para cuidar ese cabello tan hermoso que tenía. Ambos se quedan callados, el taxista sigue llorando, ella también se le salen las lágrimas y dice oye perdón yo no lo sabía. Honestamente te quiero decir que pensé que sí pensé que algo raro pasaba pero no pensé que era esto, desconfié, etcétera. Me pedí acelerar para llegar rápido pero todo tiene un porqué, ¿sabes? Ella piensa que su madre simplemente tuvo la oportunidad de decirle adiós a su hijo o de dejarle un mensaje diciendo sigo aquí y estoy contigo y te voy a acompañar en cada viaje que hagas. Cuando llegan a su destino él simplemente le pide un favor enorme, le dice no te cobro el viaje, no te cobro nada, de verdad no me pagues nada, de hecho no me debes nada, al contrario dime cuánto dinero te tengo que dar para que me dejes esta pulsera con el cabello y ella le dice nada, quédate. Se baja, cierra la puerta, el taxista se despide y jamás lo vuelve a ver y ahí es donde ya pues rompe en llanto por la experiencia que acaba de tener. ¿Qué les parece?
Speaker 3:
[60:31] Súper triste pero al mismo tiempo bonito, ¿no? O sea, es como una historia muy emotiva.
Speaker 2:
[60:39] Sí.
Speaker 3:
[60:39] O sea, creo que es como, obviamente es triste perder a alguien, especialmente creo a una madre, un padre. Pero tener esta manifestación, como esta despedida, yo creo que debe dar muchísima paz, aunque al mismo tiempo, pues claro que se sufre, ¿no? O sea, se sigue sufriendo la pérdida.
Speaker 2:
[60:57] Sí. Claro, porque justamente ahorita estábamos hablando de estas entidades, estas apariciones que se quedan como compendientes en el mundo, que están vagando, que están perdidas. Algunas nos pueden asustar, pero otras nos causan más una sensación de empatía por pensar en qué feo fallecer y estar ahí todavía, en un lugar sin saber por qué. Pero en un caso así, creo que deja esta parte bonita de, su mamá estaba con él, su mamá ahí sigue, ¿no? Y quizá ella está descansando, pero una parte de ella siempre está cuidándolo y esta manifestación física del cabello, súper significativo tener eso, imagina. O sea, creo que todos alguna vez quizá hemos perdido a algún ser querido, que más quisiéramos una señal tan clara de que está bien, y de que nos puede dejar algo que podamos atesorar, que podamos ver y sentir y oler. Porque esa parte de Fermex, te voy a ser sincero, obviamente cuando lo estabas platicando, cuando lo olío me pareció como, ay, qué miedo, ¿no? Como un fe que es extraño, que es agradable. Pero no, es todo lo contrario. O sea, el poder tener a lo mejor eso de su mamá toda la vida y poder sentirla cerca a través de este olor particular de flores, pues qué regalo, ¿no?
Speaker 3:
[62:12] Y es que los aromas también son como algo muy poderoso. Yo me acuerdo que hace tiempo falleció una de mis tías que era como mi segunda madre y ella tenía un perfume también muy particular. No sé cuál era, o sea, no te sé decir la marca ni nada, pero es algo como que eso que tú lo hueles y te dices huele a esta persona.
Speaker 1:
[62:33] Claro.
Speaker 3:
[62:34] Y me acuerdo que no tenía tanto haber fallecido mi tía. Cuando yo estaba en un centro comercial, estaba comprando unas cosas y pasa una señora que tenía el mismo perfume. Entonces yo ya estaba como en esta etapa de que cuando ya viviste tu duelo, ya había pasado como que ya lo tienes aceptado. Si bien, yo creo que siempre recordar a alguien que falleció, pues te mueve cosas. Ya estaba yo, digamos, en un momento mucho más tranquilo. Pero pasa esta persona y me da el olor de este perfume. Y en ese momento como que volvió a mí un montón de recuerdos y también de algo que se mueve dentro de esta nostalgia, esta tristeza incluso. Y también una cierta felicidad porque era como, no sé, como que no había yo pensado nunca en mi vida en lo importante que era como el aroma de ese perfume, porque para mí era algo cotidiano llegar y saludar y, pues es el perfume que usa, ¿no? Pero cuando la persona ya no está y tienes ese aroma que te recuerda a ella, como que no sé, algo se activa en la mente, algo se mueve por dentro y es una memoria muy bonita que se activa ahí.
Speaker 1:
[63:40] Es una sensación que regresa a ti de momentos quizás de felicidad, de risa, este, de cuando estabas con esa persona y sentías algo bonito y al oler su perfume, tu memoria olfativa se activa y recuerdas todo aquello relacionado con ese aroma.
Speaker 3:
[63:57] Sí, o olernos en la comida que te decía tu abuelita, como que esos aromas que ya no están, o sea que ya es bien difícil porque por más que yo haga la receta igual, jamás voy a hacer lo mismo.
Speaker 2:
[64:08] No, y también es feo que empiezas poco a poco a olvidarlo, ¿no? O sea, te puedes acordar como olíes y sobre todo si hueles algo similar, pero si tratas de acordarte de la voz de una persona que falleció hace mucho, del olor que tiene o del sabor de su comida, en este caso con esa bolita así, sí lo vas perdiendo, sí se te va olvidando, hasta que algo te lo recuerdas. Por eso entiendo tanto esta historia del taxista, que como que quería asegurarse de que fuera el mismo olor. Sí, qué bonito el relato. Entre todo lo que puede tener sobrenatural, es bonito.
Speaker 1:
[64:38] Sí, está muy bonito. Pues si están de acuerdo, pasamos.
Speaker 3:
[64:42] Sí, claro. La siguiente historia es de Fernando Ramírez, la envía y es una especie de, o sea, es una anécdota como tal, pero también es un pedido de ayuda, porque él lo que dice es que quiere pedir la ayuda de la comunidad para que le digan qué puede hacer. Y ahorita vamos a ver, porque esta historia se llama El Pensajero, no le ocurrió a un taxista, Fernando no es taxista, pero es una experiencia que tiene que ver con un taxista. Él comenta que todo comienza hace años, cuando su hijo era tan solo un bebé. Comenta que ellos estaban, su esposa y él estaban llegando del trabajo, él se puso a hacer limpieza en la casa y ella acordó ir por la cena, ir a comprar algo para cenar, mientras él se encargaba de tener todo listo. Ella se va en taxi, regresa también en taxi y es en este viaje de regreso donde le ocurre algo bastante extraño. Ella sube, el taxista saluda, le pregunta dónde va, le da su destino, y no hay realmente una plática por un breve momento, pero cuando el taxista comienza a hacerle plática, que es lo más común del mundo, se vuelve todo muy extraño, muy rápido, porque su primera pregunta es demasiado específica y es demasiado rara. Por lo general, cuando un taxista te hace plática, comienza a hablarte del clima, te pregunta cómo va tu día, el trabajo, qué calor hace del trabajo. Pero lo que él le dice es, su esposo trabaja en una oficina, ¿verdad? Y ella se queda así como... no sabe qué responder. Trata de ser amable porque tampoco... obviamente está este miedo, ¿no? Es una mujer, un taxista, ¿le da miedo hacer enojar a esta persona? No sé. Tiene como esta sensación fea de, mejor soy amable. Y sólo le contesta sí. Y la siguiente pregunta, o más bien, la siguiente afirmación, ya se va completamente a algo extrañísimo. Le dice, a él le están haciendo un trabajo de brujería. Así directamente.
Speaker 1:
[66:54] Tienen sin más ni más.
Speaker 3:
[66:55] Directamente. Esta persona, la esposa de Fernando, no es y no era en ese momento para nada creyente de estas cosas. Y sólo le dice, eso no existe. Es lo único que le contesta. Pero el taxista continuó hablando. Y le dice, tu esposo se viste de esta forma, utiliza una corbata de tal color, su pelo es así, su color de piel. Y le empieza a describir exactamente cómo es su marido. Y en este momento ella ya está bastante atemorizada. No tanto por el factor paranormal, sino el miedo de que una persona extraña conozca tantos detalles de tu vida personal, de tu marido.
Speaker 1:
[67:39] Está peligroso.
Speaker 3:
[67:40] En un país como el nuestro, incluso en Latinoamérica, estás hablando de peligro, ¿no?
Speaker 2:
[67:47] Te sientes vulnerable expuesto.
Speaker 1:
[67:49] Claro, exacto.
Speaker 3:
[67:49] Sientes me van a secuestrar, me van a asaltar, no sé. Es como me están espiando. Entonces el taxista sigue hablando. No le importa ver la incomodidad de esta señora. Él sigue hablando y le dice directamente, el trabajo que le están haciendo a tu esposo es para que se muera. Es un trabajo muy fuerte. Y dice lo siguiente que le llamó mucho la atención a la señora. Lo que nos preocupa es tu bebé porque también le puede afectar.
Speaker 1:
[68:18] ¿Nos preocupa?
Speaker 3:
[68:19] Ella le pregunta, ¿cómo que nos preocupa? ¿Quién le preocupa? Y el taxista dice, a mis muertos o a mis espíritus como les quieras decir. La señora está, era de noche, había luces del camino y ella está todo el tiempo tratando de ver el rostro de esta persona y dice que no puede, por el retrovisor y asomándose y siempre las sombras y todo parecía acomodarse como que no podía ver bien a esta persona porque quería ver si lo conocías y de algún lado lo había visto, pero no. Ella tenía mucho miedo, pero estaba como muy en este, en este papel defensivo de pues, yo no te creo nada y ya quiero llegar a mi casa y ya déjame en paz. Pero el taxista seguía diciéndole, lo que pasa es que si no se han muerto, es porque ustedes tienen dos ángeles que los están cuidando, pero el peligro está ahí y como diciéndole yo te puedo ayudar, ya casi estaban por llegar a la casa de al destino de esta persona, cuando el taxista le dice yo te ayudo y necesito solamente que me consigas dos cráneos. La señora asustadísima le dice no, muchas gracias, yo no creo en esas cosas, no me interesa, se baja del taxi y llega a su casa. Obviamente le cuenta a su marido todo esto, que también él estaba como pues, cosa tan extraña, ¿no? Ellos siguen su vida, dicen, no, pues quién sabe quién fue ese señor, qué cosa tan rara, pero...
Speaker 2:
[69:49] Como un poco de negación, ¿no?
Speaker 3:
[69:50] Sí, pero es que además era como pues estamos bien, o sea, no está pasando nada, vamos a continuar con nuestras vidas y dejar esto como un capítulo bien raro, aterrador, pero raro y nada más. El punto es que nos comenta Fernando que pasó el tiempo y ahora mismo su hijo ya tiene unos 7 años y tanto él como su niño han tenido muchísimos problemas de salud en este tiempo que han ido, no han hecho más que empeorar. Comenta que su niño tiene problemas de una especie de ataques epilépticos, que está en tratamientos médicos, que está de un lugar a otro viendo doctores y hospitales, e incluso ha llegado a estar hospitalizado al borde de la muerte. Y por parte de Fernando la cosa no mejora. Dice que le han detectado un montón de enfermedades, que le han detectado incluso principios de Alzheimer, que tiene muchos problemas. Me parece que son pre-infartos cerebrales, o sea, como que es casi casi para morirse, digamos. Pero afortunadamente no le ha no le ha pasado todavía. Y ahora en este punto, él recuerde esta historia y piensa, pues, y qué tal que si era cierto que alguien nos está haciendo algo.
Speaker 1:
[71:07] Sí, brujería.
Speaker 3:
[71:08] Y quién, y quién quiere que nos pase algo, ¿no? A mi hijo y a mí. Y está muy preocupado. Por eso es la parte que les decía de que también es una especie de grito de auxilio, de decir si alguien sabe qué puedo hacer, a quién acudir, no sé, en la audiencia, seguramente. Pero también aquí yo quisiera comentar algo importante para quien viva esto y también para Fernando, que es si tu hijo ya está, por ejemplo, bajo un tratamiento médico y quieres buscar ayuda espiritual, hazlo, pero no dejes el tratamiento médico de lado. Es súper importante porque sí, o sea, obviamente los seres humanos vamos a tratar de hacer lo posible desde nuestros medios y si quieres la ayuda espiritual también la puedes tener. Pero por favor, no dejen de lado nunca la parte médica.
Speaker 1:
[71:57] Sí, es muy importante.
Speaker 3:
[71:57] Es súper importante. Y bueno, la historia básicamente concluye en eso. Dice que ve el podcast, escucha las historias y se animó a enviar la suya esto que le está pasando y realmente este deterioro de salud está afectado bastante tanto a él como a su familia. Dice que ha tenido incluso de diagnosticar una esquizofrenia, deterioro cognitivo y estuvo muy mal durante los últimos años. Entonces, todo esto parece como cuando se te junta todo lo malo.
Speaker 1:
[72:30] Qué terrible. Fíjate que solamente para reforzar la idea y el mensaje que me parece muy correcto que tú mandaste, es bien importante que si ya está bajo un tratamiento médico, no lo abandone, no lo abandone por nada el mundo. Siga las indicaciones de los médicos, de los profesionales de la salud, lo que le digan que tenga que hacer, los estudios que se tenga que hacer, que se los haga. Pero no está por demás también acercarse al mundo espiritual, al en paralelo que estás con el tratamiento médico, si es que crece en eso, pues no está de más también acercarse a pedir ayuda, porque a veces sí puede ser alguna otra cuestión. Sin abandonar su tratamiento médico, puede acercarse a una persona que lo ayude, que le diga qué camino tomar o qué cosas hacer. Me voy a atrever a recomendar a dos personas que yo he visto que Fepo lo llega a hacer cuando es importante.
Speaker 3:
[73:23] Sí.
Speaker 1:
[73:23] Me atrevería a recomendar que le mandara un correo a la señora Nelly o a Lulú Aponte. Cualquiera de las dos creo que le pueden ayudar si no a solucionarle, quizás así darle una respuesta y un camino más claro por dónde seguir.
Speaker 3:
[73:41] Incluso le podrían dar tranquilidad porque también puede ser...
Speaker 1:
[73:44] Exacto...
Speaker 3:
[73:45] .una cuestión de, ok, sí hay problemas médicos pero ellas tal vez le digan, ¿sabes qué? Es que yo no veo que haya nada sobrenatural. Tal vez simplemente tienes problemas médicos y hay que atenderlos y tal vez eso les pueda dar tranquilidad porque a mí me pareció extraña la actitud de taxista como muy sugestivo, o sea como, no sé, yo creo que alguien que trata de ayudar no se acercaría, no se acercaría de esta forma como tan aterradora a alguien, ¿no?
Speaker 1:
[74:12] Yo lo que puedo percibir es que el taxista es muy probable que se dedique a la santería o a la palería por lo de los muertos. Al decir quién estamos preocupados, yo y mis muertos. Creo que lo hizo de buena intención. Quizás lo hizo desde como desde el misterio y eso, y eso fue lo que le metió miedo a la persona.
Speaker 3:
[74:29] No lo iba, porque esto creo yo pudo haber causado una sugestión bastante fuerte que también es clave en este tipo de casos.
Speaker 1:
[74:35] Yo siento que el taxista lo hizo con buena intención porque no le hizo un daño, no le pidió dinero, no le hizo nada y solamente le advirtió y le dijo aguas, alguien le está haciendo algo a tu esposo y pues repercutió en su familia, ¿no? Entonces, este sí me suena que el taxista era como santero, palero.
Speaker 3:
[74:52] Y se dio cuenta.
Speaker 1:
[74:53] Sí, se dio cuenta y pues lo dijo desde quizás sin el afán de espantar o sugestionar, pero lo hizo, ¿no? Al final, pero este, pero sí hay que buscar ayuda.
Speaker 2:
[75:03] Sí, que también es entendible porque si él no detectó esto, de qué forma lo dices que no espantes, porque puede cualquier otra forma de acercarse podría sonar más a que te quieren sacar dinero, ¿no? De que si tienes problemas te puedo ayudar, pero si ya no estaba detectando a nadie va a decir, ah, no, gracias. Más si es alguien que no cree en la brujería, pues más iba a rechazar la idea. Tal vez fue como esto de plantar una semillita para ayudar, para tener como en cuenta esto y quizá provocó lo contrario, ¿no? La sugestión, pero sí. También me suena que pudo haber sido con buena intención, la verdad.
Speaker 1:
[75:32] Vamos a pedirle al Community Manager de YouTube que en los comentarios fijos ponga por ahí el correo de la señora Nelly y Lulú para que esta persona si llega a ver este capítulo, pues ahí encuentra los correos adecuados para que se pueda poner en contacto con ellas y esperemos que le pueden ayudar.
Speaker 3:
[75:51] Que comenta que es muy fan de este podcast, entonces seguramente le va a estar por ahí.
Speaker 1:
[75:55] Sí, sí, ojalá que sí se pueda. Pues vamos a tu última historia, amigo.
Speaker 2:
[76:00] Vamos con la última historia que traigo hoy. Esta historia llega de forma anónima, de hecho, y creo que se ha entendido un poco porque ya escuchándola tiene como título la chica del paradero y nos llega desde Veracruz. No nos dice el lugar exacto, también como creo parte de cuidar la información que maneja, pero nos dice que es un pueblo al sur del estado. Y es algo que ocurre en el año 2012, que es donde decidí iniciar el relato, porque nos cuenta que comienza con un taxista, que está en las inmediaciones de una zona donde hay una curva muy conocida en ese pueblo, muy peligrosa también. Y él está haciendo su trabajo cerca de la 1 o 2 de la mañana, viendo qué pasaje puede levantar, y de pronto ve la distancia cerca de esta curva, muy cerca a una joven de no más de unos 18 años, que está muy desesperada, moviendo las manos de un lado a otro, tratando de llamar su atención. Y se le ve, se le nota esta desesperación, este miedo que incluso emana a ella, ¿no? Él se detiene y le dice, señorita, ¿qué pasó? ¿Está bien? ¿Qué hace en este lugar? Y él dice, por favor, llévame a mi casa. Sí, claro, súbase. Ella abre la puerta, se siente y la ve que está comiéndose las uñas nerviosas, voltando de un lado a otro. Él la observa para notar si tiene algo, algún daño, dice, oiga, ¿le pasa algo? ¿Alguien le está haciendo algo? No, solo necesito que me lleve a mi casa y le da la dirección. Ok, él empieza a manejar, pasa esta curva y está preocupado por ella porque la ve mal. Le dice, ¿le puedo ayudar en algo? ¿Hay algo que puedo hacer por usted? No, es que sabe que mi mamá me va a matar. Es que yo no me dio permiso de salir a un lugar, me fui y ahora no tengo cómo llegar a mi casa, necesito que me lleve usted. Ah, bueno, pero está bien. Sí, sí, sí, ¿pero. por qué está aquí sola? Es que mis amigas me dejaron aquí. Necesito llegar a mi casa y me dejaron aquí botada, entonces ya quiero llegar, por favor. Tengo mucho miedo de lo que me va a decir mi mamá, se lo juro, me va a matar, mi mamá no me da permiso de estas cosas, pero pues prefiero llegar ya a casa. No, pues tranquila, señorita, no se preocupe, yo la llevo, dice. El taxi estaba tratando de calmarla porque la veía demasiado nerviosa, no, hasta se preocupó un poco de, pues qué le harán a la pobre chica, a lo mejor la mamá. La castigan. La castigan o le pegan o algo, pero bueno, uno no se puede meter demasiado en estas cosas, no, solo puede ayudar a llegarla con bien a su casa. En este trayecto es donde sucede la plática, ella la ve nerviosa, trata de calmarla, ve que no lo logra y finalmente llegan a la casa. Le dice, no, pues es aquí donde vivo, pero sabe qué, no sea malito, no, tengo dinero, me dejaron ahí mis amigas, déjeme entrar, hablo con mi mamá, ella seguramente tiene y ahorita le pago, o ella sale y le paga. Sí, no se preocupa, está bien. Ve que la chica camina, abre la puerta, se mete, espera unos minutos, ve que nadie sale, incluso piensa, pobre, el ande está regañando muy feo. Y efectivamente sale, después de unos minutos, una persona, se asoma una señora, extrañada, cierra la puerta, se vuelve a asomar por la ventana, ve que el taxista sigue ahí y ya sale. Y se le acerca y le dice, buena noche señor, ¿qué necesita? Ah, bueno, pues es que mire, acabo de dejar, creo que su hija, venía muy nerviosa, pero me dijo que usted me podía pagar el viaje, pero no es tanto, ya le dice la cantidad. ¿Dónde la recogió? Pues por cerca de una zona donde está la curva ésta, que no sé qué. Y la señora se ve que está como molesta más que nada. Y le dice, señor, ¿está seguro que entró aquí a mi casa? ¿Está seguro que es aquí? Sí, señora, pues aquí estoy parado fuera por eso, la acabo de ver entrar hace unos minutos. De hecho, sinceramente me dio un poco de preocupación porque me dijo que usted iba a estar muy molesta. Y la señora tiene cada vez más, entre más dice cosas a taxistas, se le ve más molesta. Y dice que llega un punto en el que le dice, a ver, ¿está haciéndome una broma? ¿Es esto una broma de pésimo gusto? No, señora, pues yo nada más estoy trabajando. No sé a qué se refiere. Y le dice, a ver, le saca de la bolsa una foto y se la muestra. ¿Es ella quien acaba de dejar aquí en mi casa? Sí, sí, es ella. Se veía un poco más joven en la foto, pero claramente los rasgos coincidían. Le dice, ella es mi hija, se llama Lizzie. ¿OK? Y en esta parte de la historia voy a dar unos pasos atrás, bastantes pasos. Esta historia realmente no empieza con el taxista. OK. Empieza un año antes, 2011, mismo lugar. La persona que manda esta historia no es el taxista tampoco. La persona anónima es amiga de Lizzie. Y nos dice que en 2011, ellas eran amigas de la escuela, muy cercanas, y decían hacer un plan muy típico de un grupo de adolescentes, terminando que las clases piden permiso para ir a un lugar donde hay una alberca y tener una fiesta ahí. Va la persona que manda el relato junto con Lizzie y otras personas, pero en el lugar empiezan a poner música, a bailar y demás, y llega otro grupo diferente de amigas, más grandes. Lizzie tenía para ese punto 17 años, era menor de edad, y estas chicas que llegan llegan con otros dos tipos, que se ven claramente mayores de edad, que incluso traen camionetas, traen autos ellos, y empiezan a platicar con la gente y dicen, ah, está muy aburrido, vamos a otro lugar. Y le hablan a Lizzie, porque Lizzie es una chica súper carismática, no es la más popular, pero es muy carismática de esas personas que todo el mundo quiere pasar tiempo con ella y le dicen, Lizzie ven, vamos con ellos, ¿adónde? Es que nos van a llevar ahorita a una fiesta que está en otro lado y la verdad está más chido y más gente, más alcohol, más... Y dice, no, no, no, yo no tengo permiso para ir a otro lugar, mi mamá sabe que estoy aquí y ya me puso una hora para llegar. No, vente, no seas mala amiga, por favor, nos hace falta que vengas tú, tú siempre pones ambiente. ¿Pero quiénes son ellos? Pues es que nos conocimos hace poco, pero son confiables, nos van a llevar. Y Lizzie voltea, ve que están estos tipos ahí, no se ven extraños, pero son desconocidos para ella y además adultos. Ve la camioneta en la que vienen y dice, no, no, la verdad no. La chica que manda la historia nos cuenta que en este punto se acercó y ella le dijo, oye Lizzie, ¿te vas a ir? No, es que no quiero, pero me están presionando. Pues no vayas, quédate aquí con nosotros. Y estas otras chicas, Lizzie, ya vámonos, ya nos estamos yendo, te vas o te quedas. Con esta presión social, ¿no? Muy típica de la edad. Lizzie termina accediendo. Está bien, pues voy un rato. Pero me pueden dejar en mi casa ustedes. Sí, te dejamos en tu casa, no te preocupes, a la hora les decimos a ellos, vas a llegar a la hora que tu mamá te dijo. No te preocupes. Bueno, Lizzie se despide. La chica que manda el correo ve como ya se va, se sube y se va. Se desaparecen, ¿no? Se alejan con estos dos hombres. Lo próximo que ella sabe, que ya la noticia que le llega, es que en esta curva conocida en el pueblo, empieza a circular el rumor de acaba de pasar algo ahí. Acaba de haber un accidente. Ella escucha esto y empieza a platicar con más personas de la fiesta. ¿Qué información tienen? Pues acaban de publicar esto, no se sabe. Pero en un punto ve la foto, ya en un noticiero que ya está publicando. Al momento, un accidente, no se sabe qué pasó, etcétera. Y ve la camioneta. Es la misma camioneta en la que le se había subido. Y empieza a reportar, ¿no? Y empieza a reportar como al momento que encuentran y demás. Hay dos chicas que iban en la camioneta que afortunadamente están bien. Salieron con lesiones muy leves, están siendo atendidas. Los dos hombres que iban están desaparecidos. Según lo que contaban las chicas, al momento del accidente se van. Se escapan corriendo. Pero hay una chica que pierde la vida. No la identifica en el inicio, pero pronto se sabe en el pueblo. Es Lizzie. Lizzie es la única de los que iban dentro que fallece inmediatamente después del choque. Según lo que ya se fue acomodando en la información, estos tipos iban ebrios, a exceso de velocidad. Conocían la zona, pero de estos típicos momentos donde confían demasiado en sus habilidades, aún estando bajo los efectos del alcohol, no frenan como deben frenar, van a una velocidad que no es la adecuada, pierden el control y la camioneta se sale, se vuelca. Y para la mala suerte de los presentes, las chicas de atrás no iban con cinturones de seguridad, ni mucho menos, pero la única que termina muriendo es Lizzie. Se hace un escándalo en el pueblo, empiezan a buscar a estos tipos, nadie los conoce, o sea, son gente que parece que viene de fuera. Y de hecho nos cuenta la persona que es un tema muy triste porque se hace el funeral al día siguiente y la mamá está destrozada, está llorando, gritándole al cielo, preguntándole a su hija, ¿por qué no hizo caso? ¿Por qué no llegó a casa? ¿Por qué? ¿Por qué la abandonó? Y es de estos gritos, de estos llantos, que te hielan la sangre, que todos están en silencio, nadie sabe qué hacer, nadie tiene el valor de acercarse a abrazarla y decirle algo, ¿no? Y en el lugar se junta mucha gente, Lizzie era muy conocida, era alguien, ya lo dije antes, muy carismática, la gente la quería. Y entonces la chica que manda el correo dice que empieza a escuchar a los meses algunas historias de ese lugar. La curva era peligrosa, ya se habían registrado occidentales en algún momento, pero poco más que eso. Si acaso en algún momento alguien encontró alguna historia de ahí, era una historia aislada. Pero empieza a escuchar gente que dice que en ese lugar ven a una mujer, ven a una joven que está pidiendo aventón, que está desesperada. Y la chica que nos manda el correo de forma anónima dice, yo empecé a escuchar esas historias y un día soñé a Lizy. Yo en el sueño estoy caminando por una carretera y la veo haciendo esto que todos decían, moviendo las manos. Y me ve y me identifique y se acerca conmigo. Yo le digo, Lizy, ¿cómo estás? Estoy bien, estoy bien, no te preocupes. ¿No te das cuenta que estoy contigo? Y ella dice, no. Y empieza a cobrar conciencia y dice, no, no es cierto. Tú falleciste hace meses. Y Lizy le dice, no, no, aquí estoy. Necesito llegar a mi casa. Y le dice, no Lizy, tú moriste y despierta del sueño. Y dice, este sueño lo tengo un día. Se repite a pocos días después. Y yo tengo esta sensación de angustia. Y un día hablo con la mamá de mi amiga y me cuenta esta historia del taxista. Y la mamá cuando le enseña la foto y le dice, esa es mi hija Lizy, le dice, señor, mi hija murió hace un año, usted no la recogió. Y discúlpame si necesita que le pague el viaje, se lo pago, pero por favor, si vuelve a verla, no la recoja. No es mi hija, mi hija ya no está. Y la señora se quiebra, empieza a llorar, y el señor le dice, no, no, no, discúlpame. Este, incluso piensa, él como, dice, señora, ok, ya déjelo así. Como que su actitud también era como de, quizás esto es una estafa, me están estafando, o lo que sea, pero no quiero saber, no quiero ser parte del señor. Y dice, no me deben nada. Se va su taxi, sube y se va. Y la chica que nos envía el correo, termina esta historia diciendo, yo no sé si Elis, está todavía en esa curva perdida, porque después de que el taxista la vio, la siguió viendo más gente. No la ayudó a llegar a su casa, aunque sí la vio entrar. Yo la he soñado, tengo amigos que la han soñado. Incluso las chicas que estaban en el accidente con ella, ni quieren hablar del tema, no quieren que se les mencione. Están todos muy asustados. Pero queda con esta duda de, pues mi amiga está ahí todavía atrapada, no puede llegar a su casa, ¿qué está pasando? Y el comentario que yo quiero hacer para finalizar esta historia, es que precisamente a mí me parece, por lo que pude leer, que quizá Lizy no está ahí. Me suena más a mí, por lo que ella cuenta que podría ser una especie de eco, una especie de energía residual, porque a diferencia de la historia que conté antes, de las historias que hemos estado platicando, no parece que Lizy esté ahí con un pendiente y se resuelva si le ayudan. Aquí parece que sigue atrapada como en un bucle y vuelve a pedir ayuda, se aparece en los sueños, pero no logra completar este viaje de vuelta a casa. No lo sé, pero me queda esa sensación, y tristemente parece que hasta el día de hoy, como termina la historia, es algo que sigue sucediendo. Ya se volvió parte de una leyenda local, aunque para ella es mucho más cercano que eso. Tiene un nombre y una cara esa persona.
Speaker 1:
[88:49] Qué terrible y qué tristeza. Qué triste. Yo te quiero hacer una pregunta a tu que contaste la historia. ¿Tú crees que sí es Lizy o crees que es una entidad ajena a ella?
Speaker 2:
[89:02] Yo creo que puede ser Lizy, pero sí lo que decía ahorita. Yo creo que no Lizy ahí buscando llegar a casa o con algo pendiente, sino me suena como... Como fue un accidente y como fue algo como impactante inmediato, me suena más a esto que he escuchado algunas veces sobre lo que decía, como estos ecos, como esa energía que se queda ahí, como estas entidades que no saben que murieron.
Speaker 1:
[89:27] Ajá, exacto.
Speaker 2:
[89:28] Y que se quedaron ahí, pero no logran completar nada, porque no saben que tienen que completar algo. Tiene la sensación de llegar a casa, pero a diferencia de la historia que contaba justo al inicio del episodio, la que me contó a mí el Uber, donde él ayudó, y esta chica buscaba esa ayuda, si fuera Lizzy, no sabe que ya la ayudaron, o quizá no puede ser ayudada, no lo sé, pero a mí sí me parece que podría ser algo de ella, que quizás se quedó aquí en el mundo pendiente.
Speaker 1:
[89:54] Yo he escuchado que desgraciadamente cuando algunas personas pueden llegar a perder la vida de una manera violenta y extremadamente rápida, no se dan cuenta que ya perdieron la vida, que ya trascendieron y permanecen en el sitio donde pierden la vida una y otra y otra vez como un bucle o un eco de lo que sucedió y repiten y repiten y repiten. Yo creo que lo van a estar repitiendo hasta que en algún momento alguien de este lado o de aquel, no tengo la menor idea, las ayude a entender que ya no pertenecen a esta realidad y puedan trascender hacia un lugar mejor. Pero me suena que es eso, pero qué terrible que te enteres de esta manera que una de las personas que más quieres, como pasó con su mamá, pues está en este bucle eterno, ¿no?
Speaker 2:
[90:44] Sí, ¿qué es eso?
Speaker 1:
[90:44] Y de repetir y de repetir la historia.
Speaker 2:
[90:46] Creo que es eso. Creo que lo que puede pasar al perdón ser querido es pensar que ya falleció, pero no está descansando. No trasciende, no está en paz, sino que está en algún lugar con miedo, con confusión o asustado de alguna manera.
Speaker 3:
[91:00] Que es lo que todo el mundo nos decimos y cuando vamos a un funerario, siempre está esta frase de ya está descansando, o ya está en un lugar mejor y es una especie de consuelo, no es lo que uno le queda. Y cuando te quitan ese consuelo, creo que es doloroso, muy doloroso y preocupante.
Speaker 1:
[91:18] Qué feo. Ay, hoy contamos puras historias bien tristes, oiga.
Speaker 3:
[91:22] Sí, ¿verdad?
Speaker 1:
[91:23] De terror, pero tristes.
Speaker 2:
[91:24] Sí, sí.
Speaker 1:
[91:25] Les voy a contar mi última historia. Ya para cerrar, quiero que me den su opinión acerca de esta historia. Esta historia se llama El viejito del sombrero y la mandan de manera anónima. Esta historia empieza con un taxista que es quien manda el correo que dice que vive cerca de la zona, si no me equivoco, de Guadalajara, pero en Colindante, ¿no? En algún municipio y dice que él tiene un taxi, pero ya saben ustedes que hay taxistas que para generar un poquito más de trabajo o de dinero, pues le dan su tarjeta a distintas personas para que les hablen y les hacen el servicio con un poquito más de costo, pero ya sabes que vas bien seguro. Entonces, una noche, uno de sus clientes habituales le habla por teléfono y le dice, oye, es que creo que tomé demasiado y no puedo manejar. ¿Puedes venir por mí? Le dice, sí, claro, dame la dirección. Le manda la ubicación. Él hace algo, siempre registra a través de GPS los trayectos que hace, ya sea por aplicación, ya sea por encargo como este que te hablan por teléfono y siempre va registrando los trayectos. Se quedan guardados en una aplicación y puede revisar cuántos kilómetros recorrió, si su carro todavía anda bien en acción de gasolina, lo hace principalmente por esto, ¿no? Hoy recorrí, no sé, 30 kilómetros y gasté un litro, todo bien, no sé, para algo así lo hace. Entonces él empieza a registrar este trayecto, llega al punto donde va a recoger a esta persona y dice que esta persona vivía como en una zona demasiado rural y es por eso que le daba miedo porque la carretera también a esa hora ya era muy oscura. Para cuando él empieza este relato son las 12 de la noche. Cuando recoge a la persona que le habla es prácticamente la una de la mañana, o sea había transcurrido en promedio una hora, llega, recoge a este señor, le da las gracias, lo lleva hasta su casa, más o menos de donde él estaba, de la fiesta a donde lo lleva, estaba como a 30 minutos por terracería. Entonces ya estaba en un lugar bien alejado pero él dice, pues yo conozco la zona, no es como peligroso, y hay gente por acá que me conoce también. Llega a la casa de este señor, lo deja, le paga, y le dice, oye, con cuidado, nada más de regreso, gracias por hacerme el paro, por venir por mí, traerme, ya mañana iré yo por mi carro. Y le dice, no te preocupes, cuídate mucho, le pago y se regresa. Dice que venía saliendo de una curva de regreso cuando, imagínate que ya era como la 1.30 de la mañana, 45 de la mañana, y en un árbol había una piedra, y en esa piedra enorme estaba sentado un viejito. Estaba muy a gusto como si fueran las dos de la tarde. O sea, era casi las dos de la mañana, pero estaba, dice que con una pajita, mordiéndola, una pajita, cruzado de piernas y con un sombrerito así, hacia abajo. Les dije que no era un taxi por aplicación, era un taxi este de los convencionales. Traía su luz, el banderín que traen arriba que dice taxi prendido, traía el banderín abajo que trae abajo también que dice libre. O sea, todo indicaba que era un taxi.
Speaker 3:
[94:44] Sí.
Speaker 1:
[94:45] O sea, no había duda. Entonces, este señor dice que se le queda viendo de lejos al viejito y dice, ¿qué estará haciendo este señor aquí a las casi dos de la mañana? Pobrecito.
Speaker 2:
[94:54] En la oscuridad.
Speaker 1:
[94:55] En la oscuridad. De hecho es exacto. Cuando él da la vuelta a la curva es cuando las luces del carro que traía, por cierto, las luces altas porque pues es carretera, estaba muy oscuro y no daña a nadie con la luz alta, es cuando alumbra este señor y se le queda viendo y pareciera que el señor también sabe que lo estaba viendo y cruza la mirada inmediatamente con él de frente. Él se siente un poco incómodo, termina de salir de la curva, pasa al lado de este señor, casi al lado, cuando este señor le hace así. Le hace la parada y él dice, no es peligroso, no se ve. O sea, es un señor ya bastante, bastante, bastante adulto. No se ve que venga armado de ninguna manera. Se ve súper flaquito, súper delgadito. Dice, pues a lo mejor le ganó la noche de estas personas que luego este cuidan borreguitos o animales en el campo. Ajá, pues le voy a hacer la parada. O sea, me voy a parar a ver qué onda. Se estaciona y ve por el retrovisor como el señor viene caminando súper tranquilo. Se acerca al a la ventanilla delante y le dice, oye, sabes qué, mano, voy aquí a la tienda de conveniencia que está aquí, al siguiente pueblo, le dice, oiga, pero ya está cerrado. Tú llévame. Yo ahí me la amanezco y voy a esperar a que abran a las seis de la mañana. Compro mis cosas y me regreso. Y le dice, pues sí, le cobraría tanto. Pasa nada, mano. Tú llévame. O sea, yo te pago.
Speaker 2:
[96:24] Órale.
Speaker 1:
[96:25] Se sube en la parte de atrás y dice que todo el camino el señor como que conservaba ese sombrerito de paja, como que lo acariciaba, como que de repente volteaba y lo veía por el retrovisor y le sonreía, pero de una manera como muy rara, ¿sabes? Y dice que de donde lo levantó de esa curva a la tienda de conveniencia que él indicó que era el siguiente pueblo era un camino aproximadamente de una hora, aún siendo por carretera, no por la distancia, sí por la terracería que no podía ir como a 100 por hora, o sea tendría que ir como 30, 40 para no dañar el vehículo.
Speaker 2:
[97:00] Sí.
Speaker 1:
[97:01] Sigue en el camino, este señor lo seguía viendo insistentemente por el retrovisor y cada que volteaba el viejito nada se le acababa viendo y sonreía y le hacía como... Así, ¿sabes?
Speaker 2:
[97:13] No le decía nada, como que sentía...
Speaker 1:
[97:15] Sí, sí, sí, como que él muy seguro el viejito, ¿no? Entonces, a mitad de camino, cuando ya habían recorrido entre 30, 35 minutos de camino, el viejito le dice, parate. Y él, ¿qué? Déjame aquí ya. Le dice, oiga, don, la zona está bien horrible. O sea, prácticamente estamos en medio de la nada, es una boscosa, montañosa, que me dejes aquí. Le dice, señor, hay barrancas. Mano, te estoy diciendo que me dejes aquí, ¿no entiendes? Así con esas palabras, lo estoy recreando casi como él lo mandó.
Speaker 3:
[97:50] Como un medio agresivo, ¿no?
Speaker 1:
[97:51] Ya como... No agresivo, sino como con prisa.
Speaker 3:
[97:54] Insistente.
Speaker 1:
[97:55] Insistente. Y le decía, oiga, señor, yo no quiero que le pase nada. Si no trae dinero para pagarme, mire, no se preocupe. En otra ocasión me pagará el viaje, pero no se me hace correcto dejarlo en una zona de barrancas, árboles, que mereces aquí, Mano, ¿entiendes? No lo voy a hacer. ¿Qué? No lo voy a poner en riesgo. Ah, qué necio eres. Dice que él seguía en camino cuando el viejito abre la puerta del carro y se avienta. Pero literal él vio cuando se aventó, se quedó impactado, ve por el espejo de este lado, ve por el retrovisor y vio como el viejito rodó y levantó polvo. Fantasma no era.
Speaker 3:
[98:41] No.
Speaker 1:
[98:41] O sea, cuando se dio cuenta fueron cuestión de segundos cuando ve por el retrovisor que rueda y se va al barranco, porque estaba súper pegadito y dice, no, manches, no, manches.
Speaker 3:
[98:51] Y el problemón en que exactamente me metí.
Speaker 1:
[98:54] El problemón en el que me metí. Se frena, saca rápido una cuerda y saca una lámpara de la cajuela que traía una lámpara sorda grandota y empieza a lumbrar y empieza a gritar, señor, señor, señor. Y el viejito nada. El polvo todavía estaba levantado del incidente, del frenón, del carro, de todo. Y empieza a gritar, señor, señor. Como puede, ata la cuerda a un árbol, se cuelga la lámpara y desciende un poco a través del punto donde vio que este viejito rodó. Afortunadamente, dice que era un tramito como de tres metros de bajada. Lo bajó con la cuerda apoyándose. Y cuando bajó, en ese tramo, que ya era planito, vio que también había tierra levantada, como recién había caído el viejito. Pero lo extraño es que ya no había más barranca, estaba una pequeña planicie y el viejito no estaba. Sin embargo, había rastros de que acaba de caer alguien así minutos atrás. Y él se queda pensando, ¿qué habrá pasado? ¿Qué habrá pasado? Y de repente, a unos cuatro o cinco metros de él, empieza a escuchar un...... Y se saca de onda y se avienta para atrás, no dice, esto ya no es el viejito. Y de entre la obscuridad, empieza a ver dos ojos brillosos, que se empiezan a acercar a una altura como de un metro. Eran dos ojos brillosos, conforme él alumbra a ese punto, los ojos brillan más y se empieza a formar entonces la figura de un coyote. El coyote es el que estaba gruñendo y estaba...... Él apunta con la lámpara, le da muchísimo miedo, pero perdón, hay un detalle que le llama muchísimo la atención. El coyote parecía no querer hacerle daño, solo intimidarlo, porque no se la aventó, pero había algo muy particular en el coyote. ¿Saben que traían en el hocico el coyote? Un sombrero de paja. Traía el sombrero aquí colgando, y le hizo... y lo trataba de dejar. Cada vez que él se hacía para un lado, el coyote se hacía para ese lado. Él se hacía para el otro, y era como una indicación de regrésate por donde llegaste. Él dice, perdón, pero me voy a subir. Va subiendo despacio la cuerda, mientras el coyote se le quedaba viendo con... no con un aspecto de querer atacar, sino con un aspecto de...
Speaker 3:
[101:31] Ya vete.
Speaker 1:
[101:32] Ya vete, ya vete. Sube, pero no se queda con la sensación de haber abandonado a la persona. Habla por teléfono al 911. O sea, se sube el carro, se adelanta un kilómetro o algo así. Habla por teléfono y les dice, estoy en tal punto en la carretera, kilómetro tal, aquí está la marca, etcétera. Acabe de pasar esto. Llegan los servicios de emergencia, llega una patrulla, llega un camión de bomberos y les dice, este fue el punto donde este señor se cayó. Les cuenta toda la historia. Descienden nuevamente los bomberos por el punto que le indica y no encuentran absolutamente nada. Ni el coyote, ni el sombrero, ni el viejito, nada. Entonces suben los bomberos y le dicen, oiga, ¿sabe qué? Jugar con los servicios de emergencia tiene un costo y tiene una multa. Porque no hay nadie, no hay rastros de que alguien se haya caído, no hay huellas más que las de usted, no hay absolutamente nada, usted está jugando, le hicieron unas pruebas ahí para ver si venía en estado inconveniente, si había consumido alcohol o cualquier otra substancia, todo resultó negativo, no había consumido nada. Y él insistía, bueno, la historia termina diciendo que llegó la grúa, arrastró el taxi, lo llevaron al municipio y le hicieron pagar una multa por estar hablando a los servicios de emergencia, del viejito, del sombrero y del coyote, no volvió a saber jamás. Volvió a pasar en otras ocasiones por esa misma, por ese mismo rumbo, por ese mismo este lugar, nunca más lo volvió a ver. Lo que sí pasó es lo siguiente, meses adelante, volvió a marcarle este mismo cliente en el mismo estado. Oye, mano, estoy otra vez en una fiesta. ¿Puedes venir por mí? Le dijo, claro que sí. Fue por él y le contó la historia. Y esta persona le dijo, a ver, espérame, ¿dónde fue que sucedió todo esto? Pues mira, fui y te dejé. Después, ya sabes, el regreso de tu casa para agarrar la carretera, hay que agarrarte la terracería. En este punto veía al viejito y te dice, mira, no te quiero espantar. No viste un fantasma. Lo que viste fue un nahual. Todos, en esta zona, todos en esta zona que yo vivo, sabemos que del punto donde tu recogiste a ese viejito, como medio kilómetro hacia adentro, hay una casita. En esa casita vive Don Isidro, y Don Isidro es muy conocido por ser nahual. Créeme o no, yo creo que a quien recogiste fue a él, pero te recomiendo que no lo vayas a ver. Él dice que dejó nuevamente a esta persona en su casa, se regresó, no vio ya nada en ese momento, pasó rapidísimo, vio el árbol con la piedra ahí, vacío y se siguió. Y nunca más volvió a ver al viejito, que al final de la historia sabemos que es muy probable que sea Don Isidro.
Speaker 2:
[104:41] ¡Wow! Y bien conocido, además.
Speaker 1:
[104:43] Sí es conocido.
Speaker 3:
[104:44] De estas personas que todo el pueblo sabe qué onda, ¿no?
Speaker 2:
[104:47] O la zona, ¿no? Sí.
Speaker 1:
[104:48] Lo que se me hace extraño en estas historias, y que no es la primera que leo de estas, es que todo el pueblo sabe que Fulanito o Fulanita son bruja o son nahuales, y les... es como muy natural, ¿sabes? Ah, sí, es el nahual de acá. No, pues que lo vi, tal y tal. Sí, es él. Se les hace como muy normal.
Speaker 3:
[105:06] Sí. Sí, o sea, es como... estas historias también muy... Diría que obviamente siguen pasando, ¿no? Pero es como muy de antes, como lo que me contaban mis abuelos y así, de que siempre decían, no, que la señora que era la bruja del pueblo, ¿no? Y que si... algo me contaba, mi abuelita, que... que les ofrecías... si las veías como lechuzas, les ofrecías algo. No recuerdo qué era, como decirle... mañana ven por... no sé, por sal. Y que al otro día te iba a tocar una señora humana a preguntarte por lo que le habías prometido, algo así decía mi abuelita. Es como una superstición, así, de aquella época. Pero tiene esta... como, sí, pues, esta característica de que todo era como muy normal. Yo tengo la sensación como de que antes todo era más mágico, como que todo estaba mucho más interiorizado en la gente, el decir, ah, pues esta persona es nahual, este es brujo y así es el mundo.
Speaker 1:
[106:02] Sí, sí, y se ha perdido un poco eso. Qué lástima porque son, además de leyendas, son tradiciones que tenemos nosotros como mexicanos muy arraigadas y que se pierdan está triste. Pero bueno, la prueba de que no se han perdido del todo son este tipo de historias que siguen sucediendo. Y bueno, pues ahí ahí finaliza la historia.
Speaker 2:
[106:21] Gran relato.
Speaker 3:
[106:22] Muy buena, sí.
Speaker 1:
[106:23] Oigan, sí, sí, sí, un sustazo. Yo quiero finalizar con algo. Quiero pedirles un favor. Ustedes son muy conocidos por los relatos de terror que cuentan en sus canales. Generalmente nos sumergen en unos mundos de terror así terribles, donde cuentan historias de todo tipo, ¿no? Taxistas, este, de hoteles, de apariciones, fantasmas. Pero la gente no sabe que a ustedes también les da miedo y también se les enchina la piel. ¿Por qué digo esto? Porque ustedes han de saber que hicimos un pequeño corte porque una de nuestras cámaras se apagó y en ese microcorte que hicimos, Emmanuel nos contó una historia que a mí me encantó. Fue una micro, microhistoria que me encantó, pero hiciste una expresión que yo dije, bórale, porque volteaste a ver a Kevin y le dijiste, no, es que esta historia la cuento y mira, se me enchina horrible la piel.
Speaker 3:
[107:16] Es que sabes que viene desde... Como yo esto lo vi de niño, siento que los miedos que tenemos como de la infancia o lo que nos dio miedo de niños, aunque a lo mejor nos lo hubieran contado ahorita y ya no nos daría tanto, como que se queda ahí también en la memoria del cuerpo, ¿no? Y bueno, la cuento para la gente.
Speaker 1:
[107:34] De lo que les quería pedir o te quería pedir, yo sé que es una microhistoria, pero a mí se me hizo bien aterrador.
Speaker 3:
[107:40] Sí, bueno, yo siendo niño, seguramente de seis o siete años, recuerdo haber estado viendo la televisión, no recuerdo qué canal era, lamentablemente, pero estoy segurísimo, hay muchísima audiencia de nuestra generación escuchando y viendo. Alguien se tiene que acordar. Pero había un programa de televisión o un documental que pasaron donde uno de esos reportajes era cerca de un lugar en Estados Unidos donde había una vía del tren. Y está un fenómeno, ocurre un fenómeno muy extraño que se convirtió en una leyenda urbana. Y es que si tú llegas a esta parte de la vía del tren en el cruce y colocas tu auto ahí encima, atravesado en la vía, lo pones en neutral y te bajas, vas a notar cómo tu auto comienza a moverse muy lentamente hasta ser sacado de la vía. Y lo interesante es que hay una historia, una leyenda ahí, que bueno, es algo que pasó y que luego se convirtió en leyenda. Y es que hace muchísimos años atrás, hubo un accidente muy feo justo en ese lugar. Un autobús escolar lleno de niños trató de cruzar esta vía, trató de ganarle al tren, que es algo que lamentablemente sigue ocurriendo. Mucha gente cree que va a ser más rápida que el tren. Muchas veces no es así y este fue el caso. El tren terminó llevándose al autobús, con el conductor, con todos estos niños. Tengo entendido que no todos fallecieron, pero sí un gran número de niños falleció. Niños muy pequeños, además de niños de primaria. Entonces entre los 6, 7 años hasta los 11 por ahí. Y la leyenda dice que son ellos quienes te empujan para quitarte del camino del tren, para quitarte de la vía. Y yo me acuerdo haber visto este video ahí donde hacían una especie de experimento que era que ponían talco o algún polvo, según yo era talco, lo ponían así como en la parte trasera del auto, en el cajuelo, en el maletero, la cajuela. Y lo dejaban ahí. Y lo impresionante, quiero ser muy claro en esto, yo no sé si era un video trucado o no, yo era un niño, pero a mí me dio muchísimo miedo. Porque el auto se empezaba a mover, pero no solo eso, sino que se empezaban a marcar pequeñas huellitas de manos por toda la parte de atrás, como si un grupo de niños invisibles estuviera literalmente empujando el auto y llevándolo a un lugar seguro, fuera de la vía, como una forma de ayudar, de decir yo no quiero que a esta persona, este auto le pase lo que me pasó a mí o lo que nos pasó a nosotros. Y esa historia les comentaba fuera del aire, me sigue enchilando la piel porque yo recuerdo haber visto esto. Y además, siendo niño con muy poca experiencia de vida, con muy poca experiencia de historias de terror, me aterró muchísimo. Wow.
Speaker 1:
[110:29] Muchas gracias por contarla. A mí también me impresionó, ¿eh? Ahorita que la estaba contando, sí sientes como feo, ¿no? Porque imagínate, estos niñitos que como comentábamos hace un rato, probablemente no se enteraron de que perdieron la vida en el accidente. Y lo que tratan de hacer es salvar a quien ellos creen que está en peligro.
Speaker 2:
[110:51] Sabes que es lo más interesante de ese concepto en particular, hay mucha creencia sobre el tema de los fantasmas cuando tienen la forma de un niño. Muchas personas dicen que un niño no debería convertirse en un alma en pena, en un espectro, en un fantasma, porque los niños tienen todavía esta... esta conciencia o su alma tan pura que no dejan pendientes en el mundo. Y muchas veces se cuenta que cuando ahí...
Speaker 3:
[111:18] Como un pase directo, ¿no?
Speaker 2:
[111:19] Sí, sí, sí, como que su alma es tan pura que ellos trascienden inmediatamente. Y en muchas historias, cuando hay gente que dice es que en mi casa se aparece una niña o un niño, he visto mucha gente comentar de que no, ojo, esos no son niños. Eso puede ser una entidad, llamala como quieras, pero que toma la forma de un niño. Y eso puede ser todavía más peligroso, porque ya podríamos estar hablando de demonios o algo peor. Pero, también hay muchas historias, porque también hemos contado eso, y ese se me hizo uno de los temas más interesantes que tocamos en algún momento. Cuando tú le preguntas a la gente historias de encuentros con ángeles o entidades que ellos creen que pueden ser ángeles, muchas veces son niños. Entonces, que ayudan. O sea, que son encuentros donde les salvan la vida, les ayudan, son energías positivas que te hacen algo bueno. Ajá. O incluso hasta salvar la vida o algo tan grande como eso. Y esta historia, esta leyenda de Estados Unidos me da mucho esa vibra. De que no sé si son fantasmas de los niños, que podrían ser. O son como, o ellos mismos siendo niños son ángeles ahora, ayudando. O sea, no sé, no digo, ya depende de la creencia de cada persona, pero se me hace muy bonito pensar que sea más eso.
Speaker 1:
[112:30] Sí, ángeles, ¿no?
Speaker 2:
[112:33] Ayudando, pero y con esta forma pues de niño, ¿no? Con sus manitas pequeñas tratando de ayudar.
Speaker 1:
[112:38] Pues sí, puede ser, puede ser. Pues cerramos con una historia, este, sí da miedo, pero también bonita, ¿no? Sí.
Speaker 2:
[112:45] Sí, verlo debe dar muchísimo miedo.
Speaker 1:
[112:46] Claro, es otra cosa.
Speaker 2:
[112:48] Ya verlo de lejos.
Speaker 1:
[112:50] Oigan, muchísimas gracias amigos por estar acá. De verdad, para mí ha sido un gusto y un honor compartir con ustedes historias de terror aquí en Insomnio. Antes de irnos, por favor, una vez más, si gustan, compartirnos redes sociales, plataformas, dónde los encuentra la gente y un poquito este de qué va su canal.
Speaker 2:
[113:08] Claro, pues de nuevo muchas gracias Fer, fue un gustazo estar acá y platicar relatos paranormales, te decía antes, nos encanta hacer esto. Es algo que creo que en la historia de Mundo Creepy, lo que más tiempo hemos hecho son contar historias del público, nos gusta mucho y ahorita actualmente este nos pueden encontrar como Mundo Creepy en YouTube, en todas las plataformas de podcast. Ahí ahorita estamos centrados mucho en misterios sin resolver, casos de todo el mundo y demás. Pero si lo que les gusta son este tipo de relatos, tenemos también nuestro canal, nuestro podcast, Historias del Mundo Creepy, donde todavía recibimos esos relatos de la audiencia, vivencias de ellos, donde las platicamos, las comentamos y las narramos para que todo el público pueda conocerlas. Por el lado de las redes sociales, yo estoy como Kevin Masquera en todos lados, el canal como Mundo Creepy Oficial.
Speaker 3:
[113:53] Yo soy como ArrobaEmanuel-Night también en todas partes.
Speaker 1:
[113:57] Perfecto, pues muchísimas gracias.
Speaker 2:
[113:59] A ti.
Speaker 1:
[114:00] Nos vemos en un próximo capítulo. Amigos, muchísimas gracias por haber llegado al final de este capítulo de Insomnio. Espero les haya dado muchísimo, muchísimo terror. Ya saben que nos ayuda muchísimo si dejan un like, si dejan un comentario, si comparten este capítulo con quien ustedes gusten. Y nos vemos la próxima semana. Ha llegado el momento de descansar. Apaguen la luz y escuchen lo que escuchen. No volten hacia atrás. Gracias.