transcript
Speaker 1:
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Speaker 2:
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Speaker 1:
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Speaker 2:
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Speaker 1:
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Speaker 2:
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Speaker 1:
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Speaker 2:
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Speaker 1:
[00:49] ¿Hay alguien aquí? ¿IN THE MERS. Cuál es tu nombre? ¿HABAZA. Qué es lo que quieres? ¿Quieres luz? Aquí moriste. Aquí estás.
Speaker 2:
[01:41] ¿Qué? ¡Sí!
Speaker 1:
[01:46] Familia, estamos nominados para los Spotify Podcast Awards 2026 y no olvides que puedes votar por Podcast favorito de terror, Podcast Extra Anormal y en Podcast Top de Tops. Ahí nos vemos. Chao. Se dice que hay lugares donde la mente se rompe y algo más entra en su lugar. Los hospitales psiquiátricos fueron construidos para encerrar el dolor, el miedo y en ocasiones la locura. Pero hay quienes aseguran que entre esos muros no solo quedaron pacientes, sino gritos, presencias y cosas que nadie puede explicar. Pasillos donde aún se escuchan risas en la madrugada, puertas que se abren solas y sombras que no pertenecen a ninguna persona viva. Esta noche escucharás historias de hospitales psiquiátricos, así que te invito a que te pongas cómodo porque muy seguramente hoy no podrás dormir. Bienvenidos. Qué tal, ¿familia? Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extra Anormal. Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un capítulo para todos ustedes. Familia, les traemos un tema que a muchos les aterra. Hablar de hospitales psiquiátricos, esos lugares donde las personas en más de una ocasión te van a causar algún tipo de temor, miedo y sobre todo todo el contexto que gira alrededor de los hospitales psiquiátricos. Ya que para algunas personas son sitios donde la lógica, digámoslo así, no tiene ninguna explicación. Para hablar de estos temas me acompaña una persona muy especial que todos ustedes conocen y que de verdad nos honra mucho con su presencia aquí en nuestros estudios. Nuestro querido Jesús de Nazaret. Cómo estás, ¿hermano?
Speaker 3:
[04:16] Muy bien, amigo. Muchísimas gracias por la invitación. Muy contento de estar aquí en Tuxtepec contando historias aterradores.
Speaker 1:
[04:22] Gracias, Nasa. Gracias por aceptar la invitación. Yo sé que mucha gente te ha visto en este podcast y en otros canales. Cuentas unas historias muy asombrosas. Pero para la gente que te está conociendo por primera vez, hermano, me gustaría que por favor te presentes quién eres, a qué te dedicas y redes sociales.
Speaker 3:
[04:40] Pues yo soy Nazaret Martínez. Soy también creador de contenidos de tema paranormal, misterio, incluso ocultismo. Y pues mi canal se llama Más Allá del Mido Podcast. Nos pueden encontrar en todas las plataformas. Y a mí me pueden encontrar como Nazaret Martínez en los personales de Facebook e Instagram.
Speaker 1:
[04:58] Gracias, amigo. Oye, ¿qué opinas del tema que vamos a hablar esta noche? Hospitales psiquiátricos. Yo sé que evidentemente, y lo digo también con mucho respeto para las personas que en algún momento han estado en estos lugares, son sitios donde te dan un apoyo, te dan terapias, te ayudan en temas mentales, en temas de salud. Pero, debo decir también esto, es uno de los lugares donde se habla que ocurren muchas cosas.
Speaker 3:
[05:27] Claro, y tiene para mí total sentido, Paco, por diversidad de razones. Como sabes, yo estuve muy involucrado en los temas médicos, pero hospitalarios. Entonces, a mí me tocó visitar algunos centros psiquiátricos donde veías toda clase de pacientes.
Speaker 1:
[05:45] Claro.
Speaker 3:
[05:45] Entonces, lo que yo puedo mencionar es que sí hay muchas situaciones paranormales, pero también hay que tomar en cuenta algo. Hay una muy delgada línea entre lo médico, entre las enfermedades y lo paranormal. Muchas, muchas de las enfermedades psiquiátricas nos pueden dar ese indicio que muchos podríamos catalogar como para eventos paranormales, pero también hay algunas otras situaciones que si bien no son paranormales, son realmente aterradoras por el nivel de las acciones tan sombrías, podemos decir.
Speaker 1:
[06:24] Exactamente. Y sobre todo porque existen casos incluso ligados a los temas de posesión demoníaca que se pueden llegar a vivir ahí. Y yo quiero mencionar algo también antes de arrancar con todo esto. Hemos guardado historias que no van a estar en este capítulo, que si te gustaría escucharlas, ya sabes dónde puedes ir. A nuestro lugar seguro donde contamos no solamente las historias más fuertes, también las historias sin censura que no vas a encontrar en ningún otro lugar, solamente en nuestra página web. Te invito a que vayas y pongas en tu buscador www.podcastextranormal.com.mx. Ahí ya te veo. Amigo, yo quiero contarte una historia y te quiero hacer una pregunta. Tú sabías que existió en México uno de los hospitales psiquiátricos, Manicomios, por decirlo así, ¿más siniestros en la historia? Y esto yo tampoco lo sabía y me lo comparte un chico de nombre Anthony, un joven oriundo de Monterrey, que le mando un saludo. Gracias, hermanito, por contarnos esta historia tan fabulosa. Esto no le ocurre ni a él, ni a su papá, ni a su abuelo. Le ocurre a su bisabuelo. Imagínate una historia que ya lleva tantos años y que a este señor de nombre Lázaro, el bisabuelo de Anthony, le tocó vivir esta experiencia, esta historia, incluso la cuenta de generación en generación. Lázaro se la contó a su hijo, su hijo, al nieto, que es el papá justamente de Anthony, hasta que llega a él. Y es que él nos dice que esta historia ocurre entre los años, escuchen bien, 1936 y 1937. Lázaro, quien es el bisabuelo de Anthony, en aquel entonces tenía 25 años, cuando él entró a trabajar como enfermero en el manicomio general, La Castañeda, en Ciudad de México. Y quiero hacer un paréntesis, este lugar fue fundado por Porfirio Díaz, en 1910, para darle atención psiquiátrica, atención médica a personas que tenían estos problemas. Él consiguió el trabajo gracias a la ayuda de un doctor de aquella época, y menciona que incluso el salario que le daban a él como enfermero era bastante bueno. Le ofrecía esta estabilidad, le permitía tener también sus gastos y de estar tranquilo con el tema económico. Aunque tal vez este señor Lázaro no tenía tanta experiencia con este tipo de pacientes, pues él dijo, pues no importa, la oportunidad está ahí, el dinero está ahí, yo le entro. Él dice que en cuanto empezó a trabajar en este lugar, descubrió algo muy triste en Nazaret. Él dice que los pacientes, aquellas personas que tenían estos padecimientos mentales, no eran tratados como enfermos, eran tratados como estorbos. Él menciona que existía un maltrato sistemático dentro de este lugar. No era solamente como una persona que ejercía violencia. Eran todos. Él dice que todos los empleados, médicos, hasta el intendente, vaya, que se encargaba de limpiar, maltrataba a las personas que estaban ahí. Dice, era común, y quiero citar esto, era común escuchar gritos y quejidos constantes que nadie atendía. Los médicos todos les valía, como dicen por ahí. Y dice que los pacientes sufrían castigos disfrazados de tratamientos. Dice, algunas personas, médicos, se atrevían a, primeramente, la restricción extrema del movimiento. Para palabras simples, le ponían esta famosa camisa de fuerza para que así se calmaran. A veces, los exponían al frío extremo. Los agarraban a manguerasos con agua fría y los dejaban desnudos afuera. Y, sobre todo, cuando ya eran personas como que muy violentas, los dejaban metidos en tinas con hielo. Él dice que todo esto, los médicos de aquel entonces, decían que era parte de un tratamiento psicológico. Realmente era una tortura. Dice que él, a esto no le tocó verlo, pero se rumoraba que había pacientes a los que le aplicaban electroshock. Para aquellos que eran, pues, ya muy agresivos. Y para aquellos que eran totalmente incontrolables, les realizaban la famosa lobotomías para volverlos más dóciles. ¿Qué es este proceso? ¿Y se los quiero citar porque mucha gente va a decir. qué significa eso? La lobotomía es un proceso neuroquirúrgico que ya es obsoleto, que consistía en cortar o destruir las fibras nerviosas del óvulo frontal del cerebro y se utilizaba por aquellos años. Esto es lo que llegaban a cometer cuando había un paciente que de plano ya nadie podía tolerarlo. Lázaro, el bisabuelo, le contaba a su familia todo lo que él veía y le causaba hasta este tema de injusticia y él decir es que siento que yo también, aunque no lo haga, me siento culpable de ver cómo tratan a la gente y que yo no puedo hacer nada. Pero pues todos para todos era normal que él tratara así a estos pacientes. ¿En qué momento entra el tema paranormal? Porque sí, este lugar era de los psiquiátricos más malditos. Lázaro cuenta que él estaba en una guardia nocturna en el pabellón de los, digamos, de las personas agresivas. Algunos empleados le decían el pabellón de los imbéciles. Así le decían a estas personas. El lugar, este lugar era sucio, era oscuro y casi todo el tiempo había ratas y cucarachas ahí. Nadie, casi nadie quería estar en este sitio porque literalmente era, más allá de un hospital era como una cárcel, Nazaret. Así como lo ponen en las películas, varios cuartos pequeños y dentro una persona amarrada, evitando que se hiciera daño. O sea, todo esto porque las personas se auto, laceraban, auto se dañan, entonces las tienen casi, casi que amarrar. Y él dice que el trabajo de estar haciendo guardia ahí es pesadísimo. Imagínate, tienes que dar recorridos y literalmente asomarte por la ventanita hacia adentro y darte cuenta que la persona esté bien. Dice que eran cerca de las dos de la mañana y él no quería estar ahí porque aparte de estar ahí. Imagínate lo que se ha de sentir estar en estos lugares. Dice que iba dando su recorrido. Empezó a asomarse puerta por puerta y dice que extrañamente todo estaba bien. O sea, todos estaban dormidos. No había algún este ahí alguna persona gritando. No, todo estaba tranquilo. Él dice que había una sillita de plástico y dijo, pues creo que me puedo echar, como decimos por aquí, un coyotito, un sueñito. Se sienta y dice que cuando él estaba a punto, hermano, de cerrar ya los ojos, sintió un apretón, un punzón y ardor en el tobillo. Rápido él se asome y dice, ¿qué demonios? Cuando él voltea, dice que se da cuenta de que va un hombre delgado corriendo por el pasillo con una camisa de fuerza. Este hombre lo había mordido. Iba corriendo, o sea, como que iba huyendo. Él extrañadísimo de cómo demonios salió alguien si todas las puertas están cerradas. Él rápidamente toma su linterna y corre para alcanzarlo. Cuando él da la vuelta, dice que ahora este hombre venía corriendo hacia él. Ahora esta persona venía como si lo fuera a atacar. Dice que en ese momento lo vio bien. Dice que tenía los ojos muy desorbitados, así grandísimos, y aparte llevaba un bozal en la boca de cuero, lo cual se le hizo también muy extraño. Cuando él vio que esta persona venía muy cerca, dice Lázaro, le cuenta a su familia que él hace como esto para cubrirse del impacto y que en ese momento pasó lo imposible, hermano. Este hombre literalmente lo atraviesa. Él dice que sintió este frío de como cuando entras a un lugar, a una nevera, a un refrigerador, sientes este aire helado y dice que este hombre continuó corriendo hasta llegar a una pared y ahí simplemente desapareció. Lázaro no se pudo quedar ahí, tuvo que irse a otra zona, a pesar de que era su obligación estar ahí. Él estaba confundido porque nada, nada tenía sentido. Este hombre, de dónde salió, cómo fue que lo atravesó y sobre todo cómo fue que lo mordió si tenía voz sal. O sea, nada de esto era lógico y él ya estaba muy incómodo. Él menciona que fueron pasando las semanas, los meses y él sentía que en este lugar seguían pues pasando cosas, sobre todo porque muchos internos eran maltratados y sobre todo muchos morían en este lugar. Tanto así que dice que en este lugar había un mortuorio donde llevaban a los pacientes pues que morían dentro de este manicomio, sobre todo porque, dice, muchas familias abandonaban a sus parientes ahí. La verdad de ellos no los querían ni en su casa y los llevaban porque lo que ellos esperaban es que ellos ahí murieran. Suena muy fuerte pero ahora la verdad. Dice que a él no le gustaba ir a este lugar porque también era de estas zonas muy pesadas y en una ocasión, dice, me tocó llevar el cuerpo de una anciana que había fallecido. Y la llevaba en una camilla y dice que de repente se le caía el brazo a esta anciana y se le veía todo este brazo izquierdo y derecho todos mordisqueados porque esta señora se mordía los brazos cuando estaba viva. Dice que cuando llegó al moratorio se dio cuenta de que no había nadie, el encargado no estaba. Pero como él ya conocía el lugar, dice, yo ya sabía dónde tenía que meter el cuerpo. Entró, están los refrigeradores, estos lugares donde se mantienen los cuerpos. Y dice que en ese momento, cuando él estaba acomodando al cuerpo de esta mujer, la plancha que está ahí empezó como a temblar. Y en ese momento vio cómo las puertas de estos refrigeradores empezaban a cerrarse y abrirse, abrirse y cerrarse. Y él dice que fue tanto el miedo que ahí sí no pudo evitar salir corriendo. Cuando él va corriendo a la salida, ahí se encuentra el encargado que iba llegando y dice, bueno, Lázaro, ¿qué te pasa? Y dices que están pasando cosas raras. Cuando entran de nuevo, todo estaba normal, los refrigeradores cerrados, pero el cuerpo de aquella señora ya no estaba en la camilla, estaba en el piso. Y el encargado le dice, no te preocupes, seguramente se resbaló. Y ya, o sea, como que siempre buscando también está algo lógico, ¿no? Lázaro vivió un montón de cosas ahí, hermano, o sea, fuertísimas. ¿Pero qué fue lo que hizo que él renunciara? Porque si en un momento él dijo, ya no puedo más y renuncia. Un día dice que esto fue ya en el año 37, 1937. Dice que estaba buscando un paciente que le tocaban sus medicamentos, pero que a este paciente le encantaba esconderse, le encantaba huir. Y dice que andaba revisando los baños donde tienen las regaderas para que se den una ducha y todo. Y él iba caminando cuando de pronto dice que sintió como que le cae un balde de agua fría, como alguien que la vienta el cubetazo. Y él sintió el frío que recorría su cuerpo y gritó. Pero después de un segundo él tienta su cuerpo, su pecho, su espalda. Y él se da cuenta de que él estaba completamente seco. No había humedad, no había nada. Y él recordó que en ese lugar donde él estaba es donde torturaban a estos enfermos con agua fría. Y él sintió esta sensación de que le cayó agua. Pues agua y no había nadie. No había agua, no había gente, no había nada. El suelo estaba completamente seco. Sin embargo, Lázaro le cuenta a su familia que su cuerpo tenía la sensación como si realmente estuviera empapado. Y eso fue lo que él lo quebró por completo, porque dice, ¿cómo es posible? ¿Cómo es posible que mi cuerpo siente esta sensación de humedad de que alguien me acaba de aventar un cubetazo de agua y no hay agua? ¿Qué pasó al final de esta historia? Este hombre renuncia. Él menciona y en sus palabras que pasan de generación en generación dice, dentro de este lugar, dentro de este manicomio habita, no una cosa, habita un montón de espíritus, fantasmas y sobre todo, dice, todos están molestos, son muy hostiles, como que atacan mucho al personal. Su familia, la familia de Lázaro, o sea, Anthony, su bisnieto y todos ellos, hablan de Lázaro como un hombre bastante bueno. O sea, una persona que no tendría como por qué inventar pues todas estas historias, ¿no? Y sobre todo que las familias vieron este cambio porque vean cómo Lázaro llegaba a su casa y cada día pues él tenía esa repulsión de regresar a ese psiquiátrico. Pero pues la necesidad, hermano, la necesidad de decir hasta que encuentre una chamba, mejor me salgo. Pero mira todo lo que le tocó vivir y que esta historia, dijo ya Lázaro, evidentemente ya no está con nosotros, pero hoy su bisnieto nos cuenta esta historia.
Speaker 3:
[20:11] Bastante fuerte.
Speaker 1:
[20:14] ¿Se te hace a ti como casualidad que de los lugares donde le daban un trato más feo a la gente es donde pasaban cosas más fuertes todavía?
Speaker 3:
[20:26] Claro, es que aquí cabe mencionar, no es como que las autoridades, lo menciono hasta la actualidad, no es como que las autoridades están al pendiente de esta clase de lugares. O sea, por la gravedad de las enfermedades, de lo que representan, pues no es como que estén dentro de esas salas para observar cómo tratan a los pacientes. Y evidentemente estamos hablando de muchos casos de pacientes que son agresivos, que no tienen control de sí mismos, que pueden golpear, pueden morder, pueden hacer muchas cosas con otras personas y por eso los restringen. De hecho, en la actualidad la llaman restricción forzada.
Speaker 1:
[21:08] Ok.
Speaker 3:
[21:08] Ese es el término que se utiliza para cuando se amarran. De hecho, también en temas hospitalarios se hacía. Yo en algún momento lo llegué a hacer con algunos pacientes. Y antes de comenzar con mi historia, por ejemplo, a mí me tocó trasladar a una persona con comportamientos muy extraños, Paco. De ahí de mi ciudad.
Speaker 1:
[21:29] ¿Qué sentiste?
Speaker 3:
[21:31] Fíjate que es... Me podría atrever a decir que fue el servicio más incómodo que he tenido en toda mi vida.
Speaker 1:
[21:41] Ok.
Speaker 3:
[21:42] Porque te estoy hablando de una persona que era una geriátrica, una persona que ya estaba adulta. Y al simple hecho de acercarte a su casa, era una peste. O sea, apestaba su casa. Al observar por la ventana, lo único que recuerdo es que todos los muebles, los sillones, las sillas, el comedor, el ropero, la señora se encargó de romperlo. Los sillones tiran marcas de mordidas. Todo lo acumuló en el centro de su sala. Y la señora empezó a hacer una clase de pirámide ahí. Y lo que me causaba más intriga era que cuando estaba todo eso en el centro, la señora, sus propias heces, las agarraba y las ponía en la punta de todas estas cosas y agarraba los críos, los ponía al revés y también los llenaba de excremento.
Speaker 1:
[22:39] ¿Cómo es la cereza del pastel?
Speaker 3:
[22:42] Algo así.
Speaker 1:
[22:42] No manches.
Speaker 3:
[22:43] Algo así. Y la única forma de convencer a esta señora de subirla a la ambulancia, porque yo no la podía restringir, fue con una clase de soborno con comida. Oiga, señora, ¿quiere esta comida?
Speaker 1:
[22:55] Sí.
Speaker 3:
[22:56] Ah, vengase, súbase. Entonces, cuando me toca trasladarla, Paco, fueron casi tres horas de traslado. Uy. No la pude restringir. Y se orinó, defecó por todas partes, me llenó a mí. Y cuando llegamos al hospital, no la aceptaron. Porque la señora, como ya estaba muy grande, ellos sabían lo que implicaba que la señora se quedara. Entonces, sí, te puedo decir que es muy complicado. Y hay muchos casos que terminan de una forma bastante aterradora. Y para muestra está esta historia que te voy a compartir. En la zona de Puebla, en un pequeño pueblo de allá, de esta zona, nos comparte una historia, una persona que estuvo en el hospital de San Hipólito. De ahí salió esta historia. Para mí tiene sentido que no haya muchos testimonios de este tipo. Los únicos testimonios que pueden salir, Paco, son de personal, ya sea de limpieza, trabajadores, enfermeros, enfermeras, médicos y guardias. Y guardias, justamente. ¿Por qué? Todos los testimonios son herméticos. Son bastante privados. No es como que suceda algo grave e inmediatamente todas las personas lo sepan. Porque no es algo común. Es algo que está a puerta cerrada. Por esa razón, suceden tantas cosas como abusos. Incluso, me atrevo a mencionar que abusos todavía más graves. Bueno, y en este caso, en la historia de María N., la comparte precisamente un enfermero de este hospital, de San Hipólito. Empieza a contar una historia sobre una paciente que pertenece a este pueblito, donde esta era una chica que era bastante normal, tenía una vida muy normal. Y para los años que eran, no era tan mal visto que las mujeres no estudiaran, se quedasen en casa. Pero esta chica tenía una peculiaridad. Tenía comportamientos bastante extraños. Y menciona, yo sospecho que esta chica había pasado por alguna clase de abuso. Porque sin tener novio, sin tener pareja, sin tener absolutamente nada, resulta que de repente sale embarazada. Entonces, para los tiempos, todos decían, pues, ¿qué habrá hecho esta muchacha? Muy seguramente estaba pecando, estaba de adulta, era no sé, cosas de la época. Entonces, se quedan en esa situación de que ella estaba embarazada. Lamentablemente, con el tiempo, no pasa mucho tiempo, unos cuantos meses, tres, cuatro meses, y fallece el papá de esta chica. Entonces, esta chica nada más se encargaba de atender a su padre a uno de sus hermanos, que era más chico. Cuando los atendía, ella lo único que se encargaba era de prepararles de comer, atender a algunos animales que tenían ahí afuera de su negocio, que cabe mencionar el negocio que tenía el papá era de mecánico. Cuando los atendía, pues ella se sentía bastante feliz, pero llega a suceder un evento bastante atroz, que es donde fallece su papá, por causas naturales. Fallece como que fue el detonante de una serie de eventos bastante importantes. El hermano como era más pequeño, uno de los tíos de esta chica se lo llevó. ¿Dijo. sabes qué? Me voy a llevar a tu hermano, pero no te puedo llevar a ti. Porque yo no voy a dejar que hablen de mí, porque tengo una mujer embarazada en mi casa. Entonces la dejan abandonada, Paco. Cuando la dejan abandonada, esta chica, todos, todos mencionaban, o los testimonios que pudo recabar este enfermero, era que era una chica bastante trabajadora. Que incluso, cuando ya empieza a tener algunas dificultades económicas, lo único que le quedó fue empezar a vender cosas de las que tenía su papá como herramientas. Pero en una ocasión, una persona se le acerca y le comienza a decir que tenía la solución a los problemas que ella afrontaba. Que era la soledad, que eran los señalamientos de las personas, etc. Y ella accede a ir a esta clase de tratamiento. Después de ese tratamiento, que a mi parecer eran una serie de rituales, cuando regresa a su casa, los vecinos empiezan a quejarse de que ella tenía una serie de cosas bastante extrañas en su casa. Los vecinos se quejaban de que hacía mucho ruido. Nosotros hemos estado afuera de los talleres mecánicos.
Speaker 1:
[27:52] Sí.
Speaker 3:
[27:53] Se escuchaba como si ella estuviese haciendo cosas. Como si estuviese utilizando herramientas, como si estuviese haciendo cosas, conectando máquinas. Hasta que después de cierto tiempo, unos de sus vecinos se hartan y dicen, ¿qué está haciendo esta muchacha en la madrugada? Llegan, tocan a la puerta y se dan cuenta de que ella estaba llena de grasa en toda la cara y en la parte de su estómago tenía una serie de símbolos pintados con aceite quemado. Dice, qué estás haciendo, ¿muchacha? Y se meten a la fuerza. Y casi, casi como la escena que te conté al principio de mi historia, de que la señora tenía todo el cúmulo de cosas, eso me llamó mucho la atención, ésta tenía lo mismo, con todas las herramientas que le pertenecían a su papá y en las paredes, con todo el aceite quemado, había hecho simbologías bastante extrañas. Para los tiempos y al no tener apoyo de absolutamente nadie, la llevan a ese hospital, a San Hipólito. Según recuerdo en la historia, éste muchacho menciona que en aquellos tiempos sí se involucraba la policía. Entonces, no es como que llegara personal médico y te revisaba primero, después te llevaba. No, no, no. Llegaba la policía, te agarraba y te llevaba esposado. No te revisaban ni nada. Entonces, que cuando llega al hospital, los primeros testimonios de las personas que la observaron era que decían, ah, es una persona con indicios de X a enfermedad mental. Pero que lo que escuchaban decir de esta muchacha era, el que tuvo la culpa es el que llevó dentro. Ese es el que tiene la culpa. Pero lo decía de una forma aterradora. Entonces, te repito, no la revisaron. La pasan a este hospital. No sé cómo funciona eso de que te asignen a un espacio. Pero al parecer la dejaron sola durante un buen rato. Cuando ya la habían ingresado. Y supuestamente, esta mujer se hizo bastante famosa por un hecho atroz que sucedió dentro de este hospital. Cuando pasa buen rato, ellos creían que ella ya se encontraba dormida, o que a lo mejor estaba sentada observando hacia la calle, por la ventana, algo por el estilo. Se da cuenta, una de las personas que estaba prácticamente vigilando a un costado de estas camas, que por donde iba pasando, algo estaba como que se le pegaba al pie. Como que se escuchaba como que se pegaba su bota, su zapato. Algo pregostioso, yo sé que me entienden esa clase de sensación. Cuando observa hacia abajo, se da cuenta de que era líquido vital. Y sigue la procedencia. Cuando observa con mayor atención, se da cuenta de que la que estaba pues prácticamente tirando todo este líquido desde su parte íntima, era esta muchacha. Como no la revisaron, resulta de que esta muchacha se llevó unas pinzas enormes, y cuando se encontraba en la cama, comenzó a sacarse el producto ella misma, pedazo a pedazo.
Speaker 1:
[31:33] No, manches.
Speaker 3:
[31:36] Que cuando sucede todo esto, o sea, todos se quedaron atónitos, se quedaron atónitos porque evidentemente no terminó de hacerlo, no terminó, ni había forma, pero que la escena era tan dantesca, tan aterradora, tan llamativa, que incluso las personas que estaban alrededor de ella, que también estaban enfermas, estaban tan aterradas que estaban acorralados en una esquina de este dormitorio. Aterrados. La parte más aterradora, o la parte que yo digo, o sea, es algo inaudito, no sé cómo mencionarlo. Cuando, por fin, ella sabía que ya había terminado con este producto, podremos decirlo. Ella sonreía de una forma bastante aterradora y decía, no me equivoqué, este no tenía que estar dentro de mí, este tuvo la culpa. ¿La culpa de qué? No lo sabe. Así termina la historia. Así termina la historia. Algunos de ustedes dirán, esto es imposible. Hace un momento, no estoy seguro de si fue en La Castañeda o en algún otro centro psiquiátrico de la Ciudad de México, pero hubo un evento bastante similar. Bastante, bastante similar. Y hay videos, Paco. Hay videos. Donde una mujer, no sé cómo hicieron eso, pero le permitieron a un periodista pasarse al centro psiquiátrico y comenzar a entrevistar a una mujer que estaba abrazada de una cobija y estaba sonriendo como una persona normal. Una persona bastante coherente, que se veía al 100% de sus facultades, sonriendo y como meciendo algo. Y nada más escucho. ¿Por qué lo hiciste? Dice, pues, pues yo tenía que hacerlo. Bien normal. O sea, sí, así. Así. ¿Y qué fue lo que hiciste? Pues me saqué a pedacitos a mi bebé.
Speaker 1:
[33:58] No inventes.
Speaker 3:
[33:59] Eso está en un video.
Speaker 1:
[34:01] Eso es real. Si podemos, lo vamos a poner aquí para que la gente vea.
Speaker 3:
[34:04] Sí, por ahí está. Por ahí algún datito se me va a pasar. Pero a mí me llama mucho la atención esta historia porque para mí tiene mucho sentido. Muchas de las personas que pasan por estas situaciones, te digo, hay una delgada línea entre lo psiquiátrico, lo paranormal, lo aterrador. Claro. Y lo aterrador en cualquier ámbito, o sea, ya sea paranormal o la vida real.
Speaker 1:
[34:28] Sí.
Speaker 3:
[34:29] Que es como yo la menciono, no pierdes un nivel de aterrador o siniestro.
Speaker 1:
[34:36] Claro.
Speaker 3:
[34:37] A mi punto de vista. Entonces, en este caso, yo creo que el cúmulo de las dos cosas, una persona que es un paciente psiquiátrico o una persona que ya tiene una deficiencia mental, no es apta para adentrarse en estos temas. No lo es. Porque Paco, hay muchas personas que sin siquiera saber que tienen una enfermedad psiquiátrica, resulta de que se adentran al chamanismo. Se adentran a realizar rituales, a palomayombe, a creencias con la santa muerte. Y empiezan a hacerse ideas con las que terminan haciendo este tipo de cosas.
Speaker 1:
[35:17] No, y de hecho hemos visto casos donde tanto en religiones convencionales como catolicismo, cristianismo y tanto en estas religiones valla masa llegadas al tema de ocultismo, pasan este tipo de cosas. Es el caso de la mujer. Y aquí me va a tener que censurar que le sacó los ojos a su hijo con una cuchara. Porque decía que si no, se tomó muy literal lo de más vale llegar sin brazos al reino de los cielos que llegar completo al infierno. Por supuesto que sí. Son personas que están mal. Fíjate, me acordé de algo que mucha gente va a recordar. Y aquí, por favor, censúrenme el grupo delictivo, porque si lo voy a decir. Tuve aquí a un invitado, o una persona que estuvo por varios años en el penal de Topo Chico. Te mando un saludo, hermano. Aquí estuvo. Le recomiendo muchas entrevistas. Él estuvo ahí en este penal. Él perteneció al grupo de los setas y menciona que hubo una ocasión donde en este penal hubo como un motín, porque ante el gobierno fue como un motín. Lo que pasó dentro fue que entre grupos agarraron a trancasos y si hubieron un montón de gente muerta. Dice que cuando ya estaban limpiando como que las zonas, ya después de que terminó todo, estaban apilando el montón de cuerpos, de toda la gente que quedó bien fileteada ahí, ¿no? Y pues ya cada uno estaba como en su celda y estaban viendo como los guardias estaban pues levantando los cuerpos. Y que se suelta del ala psiquiátrica, se suelta un bato y lo voy a nombrar porque muchos lo conocen porque ha estado en la boca de mucha gente. Le dicen el sigis y un cabrón, se lo voy a describir para rápido, un Michael Myers de la película esta de terror que todo mundo ha visto de Halloween. Un tipo alto, fornido, pero que realmente está muy mal de sus facultades. Tan, tanto miedo causaba este tipo y esto me lo contó este ex convicto. Dice cabrón cuando se soltaba el jefe de los Zetas. Imagínate, cabrón, el jefe tenía, tenía tanto miedo que le pedía a sus hombres que no dejaran que se acercara. O sea, ese cabrón ponía a cuatro, cinco, seis cabrones de casi dos metros porque incluso estas personas que lo cuidaban, también estos sicarios, también tenían miedo. Pues qué hacía el tipo, ¿qué? Dice cabrón, a este wey los golpes no le hacía nada. O sea, ¿cuántas veces no lo golpearon? O sea, este cabrón entre diez cabrones, entre diez guardias enfermeros, lo que sea, solamente así lo podían y más o menos someter. Entonces el líder de este grupo tenía un montón de miedo y dice que esa vez que pasó eso, que estaban todos los cuerpos, se suelta y llega el penal y dice que llegó con unas tijeras. Pues imagínate, qué miedo no tener a alguien así, o sea, con un objeto punso cortante. Y dice que este bato parecía niño en plena Navidad y él lo cuenta. Dice que empezó, mira, a los cuerpos, orejas, labios, partes. Y dice que delante de los ojos de todos los que estaban en ese penal, se hizo un collar entre las orejitas, labios. Y se hizo un collar y estaba bien feliz porque se había hecho un collar. El jefe los sentó a beso y dice, cabrón, llévense este cabrón de aquí porque tenía un montón de miedo al sigis. Un cabrón que muchos ex convictos o personas que estuvieron en ese penal saben que era un cabrón que le tenían un montón de respeto. Y dicen que a veces estaba como que en sus cinco sentidos. Y la palabra que usó el 816, a veces la ardilla le empezaba a trabajar bien. Y el bato estaba tranquilo, pasaba y dice que él estaba así. Y dice, ten sigis un cafecito. Gracias. Gracias. Agradecí. Se tomaba su cafecito con su pan. Cuando estaba como dentro de sus cinco sentidos. Pero que era un cabrón que sí, todo mundo le tenía miedo porque decían que estaba bien loco.
Speaker 3:
[39:37] Se transformaba.
Speaker 1:
[39:38] Se transformaba. Mira, yo te quiero contar, amigo, esta otra historia. Y esta es muy especial, bro, porque me la comparte justamente un médico psiquiatra que justamente esta historia yo la nombré Testimonio. Esto ocurre en el año 2002 en un estado aquí de la República donde mucha gente luego va a vacacionar. Él, y quiero darte el contexto, este médico psiquiatra, una persona escéptica en toda la extensión de la palabra. No cree en fantasmas, espíritus, brujería, nada. Para él todo tiene un significado y sobre todo un origen natural. Para él ese tipo de cosas no van. Pero hubo un caso que lo dejó ahora sí entre las cuerdas y lo hizo dudar de su creencia. Y de hecho, al día de hoy, después de imagínate ya cuántos años. Él dice, Paco, es que es lo único que a mí me convence de que esto realmente sí existe. De hecho, él ve el programa. Dice que en el año 2002 llegó una paciente y aquí le cambiamos los nombres. Estefanía Méndez, una chica de 21 años que fue internada en este hospital. Él dice que ella ingresa con quemaduras de segundo grado en ambos brazos. Exactamente la parte del antebrazo. Menciona que hablando con su mamá, que de hecho esta chica tenía una hermana gemela. La otra chica normal. Habla con ella, habla con su mamá y le empiezan a platicar qué es lo que había detonado pues estas quemaduras. Ellas le cuentan a este médico que todo empezó cuando esta chica de nombre Estefanía empezó a tener una sensación muy persistente como de hormigueos, como si muchas hormigas estuvieran caminando pues en el brazo. Y ella decía que estas hormigas la picaban constantemente. Al inicio dice que sentía el hormigueo en el cuello, en la espalda. Y le aparecían en las mañanas estos piquetes como si realmente se la estuvieran picando, pero nadie veía nada. O sea, no había ningún insecto, pero ella decía que en las noches empezaba a picarle como su cuerpo se llenaba de hormigas. Y su mamá cuenta algo bien fuerte, hermano, porque él dice que una tarde ella iba llegando del trabajo y en cuanto entró a su casa, le llegó el olor a carne quemada. Y dice que ella le dijo Fanny y habló también a la otra hermana que se llama Honey, Honey y Fanny, y nadie le contestó. Entonces dice que caminó hacia la cocina. Y imagina esta escena, hermano. Dice que cuando llega a la cocina, ve a su hija con los dos brazos sobre las hornillas de la estufa, con el fuego encendido, ahí. Y la señora pues obviamente explota en como en shock, en sorpresa. Dice, ¿hija qué te pasa? Apaga rápido. Pues hay las perellas del gas y la chica extrañamente no estaba sintiendo dolor. En ese momento llaman a una ambulancia y la trasladan a este hospital, donde pues le empiezan a dar como este tratamiento para ver qué es lo que estaba pasando. Aquí pasa algo bien raro. Ella empezó a sentir dolor a las horas. Empezó de hecho a gritar de dolor ya después y ya no se aguantaba el dolor. Pero pues fue como como que por unas horas su cuerpo no no reaccionó. Y aquí va lo más extraño. Y este médico me lo dice. Paco, cuando yo le pregunté en urgencias qué es lo que tenía, por qué lo había hecho, ella no recordaba haberse quemado. Pero seguía insistiendo que sus brazos estaban llenos de hormigas. Dice, todo el tiempo me decía doctor, es que siento que tengo insectos que me caminan en los brazos. Su hermana Hanny hablaba con el médico y le decía, doctor, es que por las noches mi hermana se duermen las dos en el mismo cuarto. Imaginemos una cama y otra a un lado. Dice, yo escucho cómo ella se sienta y empieza a hablar como si hablara con alguien. El doctor dijo esas cosas no van conmigo. Tu hermana tiene un problema mental. Aquí la vamos a curar. No te espantes. No es nada de fantasmas y esas cosas. Entonces, en ese momento empezaron a suministrarle su tratamiento con medicamentos, antipsicóticos y todo esto. También ella participaba en terapias, en este caso ocupacional. Y en estas terapias ella se ponía a dibujar. Stéphanie se ponía a dibujar. Aquí extrañamente los dibujos eran muy raros, hermano. Esta chica de 21 años hacía dibujos donde dibujaba a una mujer acostada sobre un pentagrama. Y había otra mujer en una esquina como observando a la que estaba acostada. Y dice, yo cuestioné mucho a Stéphanie y le decía, hija, ¿esos dibujos qué significan? Y dice que solamente así como que lo miraba y como que le sonreía y seguía dibujando. Dice que le decía, dime, ¿qué significan esos dibujos? Y ella decía, esa, o sea, señalando a la que estaba sobre pentagrama, esa soy yo. Y la otra mujer le dice, ¿para qué te digo no la conoces? Solamente yo la puedo ver. Chinga, o sea, ¿cómo que solamente tú la puedes ver? Y como, ¿por qué lo dibujas? Es lo que todo el tiempo yo veo. Y ese tipo de cosas, ese tipo de dibujos empezaron a incomodar a enfermeros, enfermeras, personas que empezaron a conocer el caso de Stephanie. No sé, le querían acercar, hermano. Ellos pensaban, evidentemente, cosas más de lindo al espiritual. Y dice que hubo momentos donde esta chica presentaba estos ataques donde, imaginemos, estaba sentada dibujando y de pronto empezaba a rascarse con una fuerza los brazos que ella terminaba, pues, causándose heridas muy graves con sus uñas. Y dice que él notaba que cada vez que su familia como que le iba a visitar, ella tenía estos brotes psicóticos. Entonces, como que restringieron un poco a la familia, se veían como analizándola. Y dice que en una ocasión pasó algo también bien raro. Dice este médico que en una ocasión la encuentra ella sentada en el patio del hospital. Y ella estaba en esta posición con los brazos así. Dice que cuando llega, le dice, Fanny, ¿qué tienes? ¿Volvieron las hormigas? Y le dice, no, ya se fueron las hormigas. Pero ahora llegan otros insectos. ¿Cómo? Y le empezó a explicar que por las noches estos insectos salían de algún lugar. Y ya no eran en los brazos, hermano. Ya la llenaban completamente en todo el cuerpo. Entonces había momentos donde esta chica se empezaba a rascar. Y a causar heridas en todo, hermano. En la cara, los brazos, las piernas. Sobre todo en su zona íntima. Y ella, pues, tenía que estar todo el tiempo sedada. Dice este médico que era un caso muy extraño. Seguían estudiando para saber qué es lo que había detonado todo esto. Entrevistaron a la familia. Empezaron como a entrevistar a las personas. Pero aquí te va. Porque dicen este médico dice que una enfermera empezó a decir que veía cosas. Un camillero empezó también a decir cosas. Un paciente decía que no quería estar cerca de ella porque tenía miedo y que veía cosas. Y dice, todo mundo me decía. Pero para este médico eso era histeria colectiva. O sea, todos como son creyentes de esto, pues tiene miedo. Y para este médico nada de esto era real. Hasta que pasó algo que rompió todo lo lógico. Dice que esto vino a detonar en un momento cuando ella estaba dormida. Él estaba de guardia. Y esta chica salió corriendo de su cuarto como loca rascándose otra vez. Y empezaba, pues por todos lados. Sale casi desnuda de su cuarto. Gritando que ya, por favor, que ya parara todo, que ya no aguantaba. En ese momento, empiezan todos como a a querérsela acercar para decirle, cálmate. La empiezan como a sedar. Y dice este médico que fue donde él vio algo raro. Dice que esta chica hace como, como que este movimiento y dice, ahí fue donde yo vi Paco, como algo se empezaba, como a mover debajo de la piel de su cuello. Como si fuera literalmente un insecto caminando por debajo de la piel de su cuello. Dice, lo vi yo, lo vieron mis dos compañeros más y se me quedan mirando. Rápidamente buscas la respuesta lógica y dices, espasmos, ella está en un estado muy tenso, blablabla. O sea, como que de volada son espasmos musculares. No es no es otra cosa, no te espantes. Estaban ellos auxiliando a esta chica. Cuando aquí viene lo más sorprendente, hermano, del lagrimal derecho. Dice Paco, esto no lo puedo explicar de ninguna manera. Van saliendo como patitas, como de cucaracha de su ojo, hermano, y dice que le sale una cucaracha chiquitita de estas que son del huevecillo. Le salió de su lagrimal, cayó en la sabana. Dice, yo pensé que esto era como un tipo de alucinación mía, por el cansancio, por las horas. No, después de esas salen dos más y lo ven los compañeros, lo ven todos los que estaban ahí, y se me quedan mirando. Ahí sí, yo no pude, o sea, ¿cómo le explicas? Ya habías explicado lo de los espasmos, ¿cómo explicas que estaban saliendo insectos de los lagrimales? Después de las fosas nasales, hermano. Eso no tiene lógica, no tiene explicación. En ese momento, lo único que pudieron hacer fue cedarla. La hablaron a sus familiares, le explicaron lo que había pasado y al día siguiente pidieron su cambio. Él dice, Paco, ha sido la única vez, la única vez que yo no encuentro explicación a un tema de salud. Dice que se la llevaron a la mañana siguiente. Todavía estaba dormida, la trasladaron. Dice, su mamá se fue con ella, con su papá, y su hermana, Hanny, se quedó como terminando los papeleos. Y se me acerca. Aquí viene, hermano, algo que le da sentido a todo lo que te acabo de decir. Hanny le dice, doctor, lo de mi hermana no es un tema de salud. Dice, ¿por qué? Es que yo sé cosas, doctor, pero no lo puedo decir porque me hizo prometerle que no lo iba a hacer. El doctor pensaba que era un tema de salud, algo que se había sometido a ella. Dice, no, pues aquí todo lo que tú nos digas nos va a ayudar para curarla. Dice, lo que pasa es que yo acompañé a mi hermana. Siempre hemos estado juntas, siempre hemos estado unidas. Yo la acompañé a visitar a un brujo. Dice, ajá, ok. Lo que pasa es que mi hermana se enamoró de su mejor amiga. Se le insinuó y su mejor amiga pues la rechazó. Le dijo, ¿cómo crees? No, yo te quiero mucho como amiga, como hermana, pero no de esa manera. Dice, mi hermana quedó muy dolida y fue a visitar a una persona para que pues le hiciera el famoso amar. Dice, yo fui con ella, doctor. Ajá, el doctor como que muy increíble. ¿Y. qué pasó? Dice, ¿pues. qué pasó? El doctor le sacó a mi hermana pues un montón de dinero. No le hizo nada. Le robó porque la amiga jamás, como que jamás, este, pues nada, o sea, no hubo nada. El problema es que mi hermana va con otra persona porque entró en pleito con este pseudo brujo, el primero, y no le quería regresar el dinero, hermano. Dice que gastó lo que esta chica había ahorrado por años. Todo lo perdió. Y fue con otro brujo y le dijo, ¿sabes qué? Destruye el brujo que me estafó. Destruyelo. Desde que ella pidió que destruyeran al brujo, entre comillas charlatán, dice, doctor, fue donde empezó mi hermana con el tema de no dormir bien porque se rascaba todas las noches. Yo la veía, duerme al lado de mi cama. Yo veía cómo ella se empezaba a rascar. Ahí fue donde empezó todo. Ese médico me dice, Paco, yo no le supe qué responder. Yo no creo en nada de esto. Pero ese caso, ese caso es el único que a mí me ha hecho dudar de todo. De todos los años de carrera profesional, es lo único que me ha hecho dudar de que existe algo más. Qué opinas, ¿hermano?
Speaker 3:
[53:04] Ah, muy buena historia.
Speaker 1:
[53:06] No, manches, qué fuerte, ¿no?
Speaker 3:
[53:07] Sí, fíjate, hace un tiempo tuve a un invitado que era al psicólogo Andrés, que le mando un saludo. Andrés es del mismo tipo de pensamiento, Paco. Ok. Es un excelente psicólogo.
Speaker 1:
[53:21] Por supuesto.
Speaker 3:
[53:21] Y aparte hace terapias de hipnosis. Pero a él le sucedió algo muy similar. Donde, como tú mencionaste en la historia, le rompieron la cuestión de la lógica con todo lo que sucedió. Porque éste mencionaba que en la terapia donde él estaba haciendo hipnosis, hace cuenta de que nosotros estamos en un ambiente normal, tú estás en tu sillón, te estoy dando la terapia. Y cuando estás en plena hipnosis, esta persona empieza a retorcerse. Y dice, es normal, no pasa nada. Es parte de la terapia. Es una persona afectada mentalmente. Pero que empieza a bajar la temperatura.
Speaker 1:
[54:03] ¿Cómo controlas eso?
Speaker 3:
[54:04] ¿Cómo lo haces? Claro. Empieza a bajar la temperatura, los cuadros, los cristos. Todo se empieza a caer. Y sobre todo, lo que a él ya le dio miedo. Y dice, sabes que yo soy creyente, yo creo en Dios. Pero yo no creo en estas cosas que tienen que ver con supuestas posesiones, brujerías, etcétera. Pero ahí ya fue donde empezó a creer, porque esta persona le empieza a decir, deshaste de eso que tienes en tu cajón. Tíralo. Yo no lo quiero aquí, si no, no me voy a ir.
Speaker 1:
[54:39] Se lo decía el doctor.
Speaker 3:
[54:41] Al psicólogo.
Speaker 1:
[54:41] Perdón, al psicólogo.
Speaker 3:
[54:43] Y con una voz así como que muy diferente, como si fuera un hombre. Y decía, pues, ¿qué tengo ahí? Revisa y era una biblia.
Speaker 1:
[54:52] Bestia, hermano.
Speaker 3:
[54:54] Cerrada con candado.
Speaker 1:
[54:55] No tenía forma de saberlo.
Speaker 3:
[54:56] No tenía forma de saberlo. Entonces, este se queda así como que un manche. O sea, ahí dice que terminó la terapia y pues remitió a esta persona a otro.
Speaker 1:
[55:08] Sí, o sea, es lo que hacen. Tal cual este médico dijo. Es que pidieron su cambio y yo adelante. No sé, no sé contra qué me estoy enfrentando. Cuando te... O sea, esa parte, hermano, que hace que una persona escéptica se vuelva creyente cuando se rompe, cuando se fragmenta ese pensamiento, dices, ya valió.
Speaker 3:
[55:27] Sí.
Speaker 1:
[55:28] Porque ya aunque pasen los años, no se te va a olvidar aquello que viviste. Y completamente le abre la puerta a otras cosas nuevas, ¿no?
Speaker 3:
[55:36] Sí, fíjate, Paco, ya como para continuar con estas historias, te voy a compartir una historia que me pasa a una persona ya grande de edad. De hecho mencionas, sabes que esta historia fue bastante dolorosa, muy, muy dolorosa porque yo quiero hasta la actualidad muchísimo a mi hermano. O sea, yo lo sigo llevando en el corazón. Bueno, pues en esta historia, que nos la comparten directamente desde Sonora, y me gustó muchísimo, muchísimo el título, Los Ojos del Desierto.
Speaker 1:
[56:11] Ok.
Speaker 3:
[56:12] Está buenísimo, buenísimo el título. Esta persona menciona, ¿sabes qué? Yo siempre crecí en un ambiente bastante familiar, bastante agradable, pues toda la familia pertenecientes al catolicismo. Éramos muy felices, pero nosotros teníamos un problema. Mi hermano mayor nos ganaba casi por diez años. Entonces, yo recuerdo que cuando estaba pequeñito, mi hermano tenía cierto tipo de actitudes. Y mi mamá lo justificaba, mi mamá y mis abuelos lo justificaban diciendo que tenía un don. Decían, no, no le molestes, no le preguntes, porque él solamente sabe lo que hace porque tiene un don. Entonces decían, ¿qué es el don? ¿Quién sabe? ¿Pero. qué era lo que sucedía? Esta persona que era su hermano, supuestamente tenía pláticas con un ser invisible.
Speaker 1:
[57:10] Amigo imaginario.
Speaker 3:
[57:11] Como una clase de amigo imaginario y justamente diste en el clavo. De hecho, los testimonios por parte de los padres de esta persona que se llamaba Julián, era que desde muy pequeñito tenía esta clase de pláticas con este ser invisible, con este amigo imaginario. Entonces ellos lo veían como algo muy normal y algo sucede en Sonora. Nosotros sabemos que en la zona de Sonora, aquellas partes, hay muchos chamanes. Entonces, como ellos tenían cierto arraigo hacia este tipo de personas, decían, este tiene donde chamán. Claro. Por esa razón nunca lo llevaron a revisar, nunca incitaron la cuestión médica o algo por el estilo, sino la situación espiritual. Entonces, pasó un tiempo y este empieza a ver la clase de comportamientos de su hermano. Y menciona, mis papás tenían algo muy peculiar. O sea, les gustaba mucho ver bailes folclóricos, ir a festivales, etcétera. Y también a nosotros nos lo arraigaron tanto que incluso yo me dediqué a la danza folclórica. Me gustó muchísimo. Entonces menciona, hubo un dato muy interesante que a mí me parece realmente relevante para esta historia. El baile folclórico favorito de mi hermano es un baile donde salen personas con una clase de venado en la cabeza y tapados de los ojos. Su favorito. Tenía cabezas de venado, tenía paños, tenía las vestimentas, tenía todo. Y decía algo. Yo conseguiré los ojos del venado. Voy a encontrar los ojos del venado. Esos me dejarán ver. Entonces, para la época, por allá de los 1970, también era bastante común la cuestión de salir a casar o cosas por el estilo. Este su hermano, para aquellos tiempos, comienza a tener una serie de actitudes que, a mi punto de vista, no son naturales. Por más que sea un animal casado, que sea para comida. Porque después de casar un animal, ya sea una liebre, no sé si también sea posible, un jabalí o algo por el estilo, lo primero que llegaba y hacía era quitarle los ojos. A ver si estos son los ojos, a ver si son estos, a ver si con estos podemos ver. Entonces, cuando veía eso, el papá decía, no, es por la cuestión del chamanismo, algo tiene que ver. Tengo que dejarlo. Y lo siguió dejando. Lo siguió dejando. Lo que me pareció realmente fuerte que observó este muchacho, y yo creo que es algo aterrador que puede ver un niño, es que en una ocasión se pasa a cierta zona de su casa, que era una casa bastante grande, y observa a su hermano que parecía, menciona, parecía que estaba haciendo algo indebido de índole íntimo. Parecía. En una esquina. Entonces, cuando se acerca e intenta ver, decía que no. O sea, hacía movimientos, pero que él estaba completito con su ropa puesta, pero parecía que alguien del otro lado, o sea, como volteando hacia la esquina, alguien del otro lado le estaba haciendo cosas a él y él se dejaba. Dice, sinceramente, no entendí en ese momento, con mis ojos de niño, jamás lo entendí que era lo que estaba haciendo.
Speaker 1:
[61:03] Claro.
Speaker 3:
[61:04] Y que voltea al hermano y le dice, vete de aquí, porque no le gusta que nos veas. Entonces, éste se queda bastante asustado y se va. Tal cual como la historia que mencionaste, a ratos estaba bien. Hermanito, ¿cómo estás? Hermanito, vamos a comprar tal cosa. Pero cuando cambiaba, sí, este tipo de cosas. El evento cúspide, que a mí me pareció realmente aterrador y que incluso me enchina la piel, es un testimonio bastante fuerte por parte de este muchacho y que fue la causa de que encerraran a su hermano. Decía, ¿sabes qué? Ya hubo un momento en el que mis papás tampoco ya lo dejaron ir a la escuela a Julián. Entonces, cuando nosotros nos encontrábamos en la casa, acabé de mencionar que éramos cinco hermanos, mi hermano, justamente antes de comenzar a comer nosotros de los animalitos que traían de casa, pues nosotros rezábamos y todo, y ya mi mamá acercaba todas las cosas. En una ocasión, mi hermano le dijo a mi mamá, oye, déjame ayudar en la cocina, yo me encargo de todo. Y la mamá le dice, está bien, hazte tu cargo de la comida. Entonces, se hace cargo de la comida, la señora muy contenta, ay, mi hijo su hermano, hoy se va a encargar de hacer de comer. Este, a ver, ¿con qué nos sorprende? Cuando lleva la comida, en unas supuestas ollas como de barro, cuando abre las ollas, todos se quedan aterrados. Estaban llenos de ojos de todo tipo de animales, Paco. De todos tipos de animales. Para las épocas, tú sabes que muchos de ellos tenían sus propios animales de granja, gallinas, conejos, vacas. O sea, era el olor, el olor, Paco, a ojos cocidos. Realmente asqueroso. Entonces, cuando observan todo eso, tanto este muchacho como los hermanos, lo primero que hacen es empujarse hacia atrás de tan aterrados que estaban. Y cuando se hacen hacia atrás, los papás ahí dicen, a ver, esto sí, ya ya superó el límite de lo permitido.
Speaker 1:
[63:42] Ya no es chamánico.
Speaker 3:
[63:43] Ya no es normal. Y este muchacho menciona, eso no era lo peor. Eso no era lo peor. Cuando nosotros quisimos escapar de la zona de la comida, de donde nosotros nos alimentábamos, salimos al corral y vimos a todos nuestros animales acumulados, sin ojos, justo al centro de este rancho. Ahí estaban acumulados.
Speaker 1:
[64:12] O sea, otra vez como...
Speaker 3:
[64:14] Como que tienen este fetiche. No, no, no sé. Raro.
Speaker 1:
[64:17] Sí.
Speaker 3:
[64:17] Pero ahí estaban todos echados los animalitos sin ojos. Y la cúspide de la historia, que es la parte que me parece realmente aterradora, los ojos del desierto. Este menciona que lo empezaron a llevar ya ahora sí a consultas médicas. Llegan a la conclusión de que él tenía un síndrome mental. O sea, esquizofrenia, doble personalidad, algo por el estilo. Pero, cuando estaban a punto de tomar la decisión de si llevarlo o no a este centro psiquiátrico, que me lo menciona como Cruz del Norte, así se llama este centro, por ahí sucedió algo bastante horripilante. Que afortunadamente no le tocó ver a este muchacho, pero que sus papás, este, pues les evitaron ese trauma a estos muchachos. Resulta de que en una ocasión, cuando ya habían tomado su decisión de si llevarlo o no, la mamá había dicho que sí, el papá había dicho que no, llegan a la casa, este ya se encontraba encerrado, evidentemente. Sí. Pero cuando llegan a la casa, ven que hay un rastro como de gotitas por toda la habitación. Y que cuando llegan, según menciona este muchacho, encuentran a Julián con las manos así. Así. Pero no lo habían observado a la cara. Cuando abren las ventanas para que ingresara a la luz del sol, él voltea las manos y traía sus propios ojos en los ojos.
Speaker 1:
[66:04] Ay, no, manches.
Speaker 3:
[66:09] Cuando observan eso los papás, este chico menciona que lo único que pudo hacer el papá fue salir de ahí con la esposa como pudo y tuvieron que llamar a las autoridades competentes para que le ayudaran a llevar a Julián a este hospital, Cruz del Norte. A mí me llama muchísimo la atención esta situación, Paco. Nuevamente, estamos en un límite. Si ustedes están teniendo un tipo de aparición, que el amigo imaginario, que todas estas situaciones de, que podríamos decir son normales en los niños, ¿qué podría suceder si no lo es?
Speaker 1:
[66:57] Claro.
Speaker 3:
[66:58] Y estás incitando a que siga pasando.
Speaker 1:
[67:01] Sobre todo que lo dejas crecer.
Speaker 3:
[67:02] Lo dejaste crecer totalmente. Esa es la palabra. Lo estás dejando crecer. Yo creo que puede llegar a niveles donde suceden atrocidades. Muchas veces, yo sé que ya hablaste de este caso. Y de hecho, casi fuimos, creo que sí fuimos a esa casa, pero no pudimos entrar. Cuando fuimos a... Sí.
Speaker 1:
[67:26] Por supuesto.
Speaker 3:
[67:27] ¿Qué sucedió en el caso de esta señora?
Speaker 1:
[67:29] Sí.
Speaker 3:
[67:30] O sea, ella tenía una situación que tiene que ver con una enfermedad mental. Pero como no tuvo control de absolutamente nada y se dio rienda suelta con cuestiones de creencia, religión, fanatismo e incluso algunas otras cosas, sucedió un evento atroz.
Speaker 1:
[67:52] Fíjate que es curioso porque hay personas, y esto yo lo he dicho abiertamente y aprovecho la ocasión para meter el gol. Nosotros somos un cuerpo compuesto, evidentemente, materia y también espíritu. Tenemos el lado espiritual. Entonces, aquellas personas que a veces tienen algo y quieren todo achacarlo a un tema espiritual, pues tampoco. O sea, primero es lo primero. Primero, ve al lado médico que te atiendan, que te chequen, que analicen. Y ya después, si no hay una respuesta, bueno, pues buscamos del otro lado. Pero la gente en su mayoría lo hace al revés. Y qué pasa, ¿hermano? A veces pasan tragedias y también del otro lado. Si no lo crees o X o Y, dejas que esto siga creciendo y siga creciendo hasta que se convierta en algo bastante trágico. Ahí tenemos ese caso de la hiena de Querétaro que, por cierto, ya salió de la cárcel. Un saludo ahí si logra ver el video. Soy tu fan.
Speaker 3:
[68:54] Ya salió.
Speaker 1:
[68:55] Oye, yo te quiero contar esta última historia. A ver, Nazaret. Tú si llegas a creer, hermano, ¿que en los psiquiátricos pueden existir entidades espirituales?
Speaker 3:
[69:08] Claro.
Speaker 1:
[69:09] Esa historia se llama El espectro del psiquiátrico y no las comparte una persona que, más allá de compartirlo con sus hermanos, su historia nos abre el corazón hace un momento de mucha vulnerabilidad para ella. Ella se llama Dayana. Y esto ocurre cuando ella tenía apenas 15 años en el año 2009. Ella es de España. Ella estuvo en un hospital en Sevilla, en este lugar, en España, en un hospital psiquiátrico. ¿Qué pasa? Ella dice que en ese año 2009, ella entró en una etapa muy mala de depresión. Por alguna extraña razón, ella decía, yo me sentía con una sensación de insuficiencia, rechazada, renegada. Esto le evitaba que ella no pudiera dormir, no pudiera comer. Y dice, no es que mi familia me tratara mal, ¿no? Mi madre me amaba. Mi padre dice que en Paz Descanse también me amaba muchísimo. Pero por alguna extraña razón dice, yo me sentía en depresión y la depresión es una enfermedad que debe atenderse. Entonces ella pues no hablaba, hermano. No, no, no, como que no tenía la confianza de expresarle esto a sus padres y simplemente empezaba a automedicarse cosas y todo esto. Hubo un momento, evidentemente, donde si no prestas atención a algo, pues va creciendo y dice que una noche ella tomó la decisión cuando tenía apenas 15 años de acabar con su vida. Afortunadamente, hermano, el método que ella ocupó lo hizo mal y evidentemente sobrevivió. Pero pues fue para el hospital. Ahí sus papás se enteraron de que ella pues bueno, sí, tenía un problema serio de depresión. En ese momento decidieron internarla en un lugar donde iba a estar pues checada por personas profesionales. Ella no quería ir porque tiene esta idea de que no, o sea, ahí están los locos, yo no estoy loca, yo simplemente no quiero vivir, ya no quiero vivir, quiero acabar con todo. Y sus papás de no, mira, tienes que ir, allá te van a ayudar. No es ningún lugar para gente loca, es para gente simplemente que tiene problemas. Y le empezaban a explicar. Ella veía por ahí, le llegaban estas información de los psiquiátricos, manicomios, veía fotos en internet y decía, yo no quiero estar ahí. Pues ya sabes, el clásico con la camisa de fuerza en una cámara de estas blancas, ¿no? Y no, para su sorpresa, dice que cuando llega el lugar, pues no era como ella lo imaginó. La habitación donde ella estaba, estaba limpia, el personal era amable. O sea, no era como la idea que ella tenía del clásico psiquiátrico manicomio. A ella la atiende la doctora Francisca, quien llevaba directamente el caso de Diana. Y esta doctora le decía constantemente, hija, tú no estabas loca. Si no tienes un problemita, una enfermedad, no te preocupes, nosotros te vamos a ayudar y te vas a ir a tu casa y vas a ser muy feliz. Una doctora súper amorosa, hermano. O sea, de verdad, siempre le hablaba muy positivamente. Ella, Diana, nos dice que poco a poco empezó a recuperar esta esperanza de que sí, de que iba a salir en algún momento, iba a ser su vida normal. Qué pasó aquí, ¿hermano? A la semana de haber llegado, dice aproximadamente una semana después, Paco, yo inicié el tratamiento y ocurrió algo extraño. Eran cerca de la una de la mañana. Ella estaba en su cuarto, en su habitación, estaba dormida y empezó a tener la sensación de que alguien más estaba en su cuarto. Ella ya había experimentado parálisis de sueño y en ese momento dice que abre los ojos y en cuanto sus ojos se adaptan a la oscuridad, ve una silueta parada, hermano, a un lado de la puerta. Ella dijo, estoy delirando, no sé. Afortunadamente, el apagador estaba cerca de su cabecera y sin dejar de mirar ahí, ella dijo ahorita que prenda la luz, se va a ir porque es algo, es algo, no sé, un reflejo, no sé. Prende la luz, hermano, y seguía ahí. Era una mujer, con bata, con lentes, una señora ya grande de edad, cabello cano. La seguía mirando como si la estuviera estudiando. Ella ya nació como de, qué, ¿qué está pasando? Y solamente le dice, ¿qué haces aquí? Con mucho miedo, evidentemente. Y esta persona se presenta como la doctora Elisabet. Y le dice, te estoy observando. Estoy observando tus patrones de sueño. Discúlpame si te, si te espanté. Solamente te estoy analizando. Pues a Diana se le hizo súper extraño el hecho de cómo va a entrar a mi cuarto, así de la nada y me vas a observar desde la oscuridad. Y dice que no sabía ni siquiera qué responderle a esta mujer. Y antes de que ella le dijera algo, le dijo, pero mira, ¿sabes qué? Si te incomodo tanto, mejor me voy y ya en otras ocasiones vengo a verte con permiso. Ya. Aquí lo curioso, hermano, es que esta persona cuando sale, en ningún momento abre la puerta. Diana dice, Paco, esta mujer atravesó la puerta. En ese momento todo se vino abajo porque ella dice, a ver, ¿qué está pasando? ¿Qué estoy viendo? O sea, ella dice, yo no tengo problemas en la mente. O sea, yo vengo aquí por depresión. Jamás he visto fantasmas. Entonces ella tenía miedo de que a lo mejor ella su situación mental le estaba empeorando más allá de mejorar. Ella dijo, no, seguramente si vino la doctora Elisabeth y se fue, pero sí abrió la puerta, pero no lo vi. O sea, como que empezó literalmente a buscar la explicación a todo. Pero esto hizo que ella terminara más confundida y más asustada, porque no sabía si había visto si había visto un fantasma o si realmente se estaba volviendo loca. Entonces ella decidió no contar nada porque dice, no quiero que al rato pues piensen que yo tengo un problema más serio. Decidió callar, pero su estado mental empeoró. Ella dice que gracias a esta experiencia, ella se volvió más paranoica y todo el tiempo desconfiaba de las medicinas, porque llegó a sacar una conclusión. Ella llegó a pensar que la estaban medicando de más, pues para sacarle más dinero a sus papás. Entonces, como que ella dijo, seguramente, pues es eso porque yo antes nunca vi fantasmas y qué curioso que estoy aquí, estoy tomando medicamentos y ahora sí los estoy viendo. Entonces ella como que dijo, puede que sea real, puede que no, no dijo nada. Siguieron pasando los días y las semanas. Y aquí lo curioso es que sí volvió a ver a esta, entre comillas, doctora Elizabeth. Dice, estaba yo en la sala general platicando con la doctora Francisca, que me estaba preguntando, hija, cómo estás, ¿cómo estás sentido? Dice, yo mintiéndole, no, todo bien, doctora, voy mejorando, ya casi me voy a mi casa. Cuando en eso, hermano, dice que estaba ella viendo a la doctora Francisca y por el rabillito del ojo veo una silueta. Y como que siguiendo hablando, voltea, pero no del todo y se da cuenta que era otra vez esta doctora. Estaba desde una esquina mirándola, pero dice que se estaba reyendo. Ella no le hizo mucho caso, pero como que sí le incomodó el hecho de que ahí estaba esta doctora que estaba en su cuarto aquella noche. Dice que en ese momento una mesita de centro que estaba ahí, como que se empieza a mover sola y dice que la doctora Francisca se le queda mirando y dice, ah, fui yo, fui yo, fui yo. Perdón, es que la pateé sin querer. Como que ella quería aparentar que nada pasaba, pero que esta mujer, esta doctora, todo el tiempo se presentaba como que no de cerca, siempre de lejos, observándola, mirándola. Si ella estaba en algún lugar, la otra mujer caminaba por afuera. O sea, como que siempre estaba al acecho. Dice que a partir de ese momento esta presencia se volvió muy recurrente, justamente. Siempre a la distancia, siempre la veía por los rabillos del ojo. Qué pasó, ¿hermano? Ella decidió ignorar, decidió callar. Y hay un momento donde ella dice que despierta con el cuerpo rígido. Estaba, ahora sí, bajo la famosa parálisis de sueño. Estaba todo oscuro, no se podía mover, no podía hablar. En eso, cuando voltea hacia su derecha, hermano, esta mujer, esta doctora estaba a un lado de su cama, al ladito, la estaba mirando así y solamente le sonreí. Y ella dice, yo no podía hablar, no podía hablar, no podía hablar. En eso Paco dice, yo veo como esta mujer se sube a la cama, pone sus rodillas sobre la cama, sobre mí y pone sus manos en mi cuello. Sus manos eran frías, frías y empezó a apretar. Dice, yo sentí como poco a poco pues me estaba faltando el aire y me cayó hasta baba de ella, dice, mi cara. Y ella solamente se reía y me decía, vamos a ver si de verdad te quieres morir. Porque recordemos que ella se quería. En ese momento ella dice, yo supe Paco, que yo, que yo no me quería morir. Dice, yo empecé a luchar por mi vida. No podía hablar, no podía mover. Dice, pero estaba yo arañando el colchón con la poca fuerza que tenía. Y sí, dice que empezó a patalear. Porque ella dijo, sí, me voy a morir. Ya mucho tiempo lo que lleva sin respirar. Dice, me voy a morir. Y le pidió a todo lo divino. Dice que, por favor, le diera una oportunidad que ella, pues siempre no, no se quería morir. Y en eso pudo así respirar. Dice, a la mano entran 12 enfermeros, así como que asustados. Dice, ¿qué pasó? Dice, porque yo grité. Cuando desperté, dice, grité. Prendieron la luz. Dice, tenía las marcas de las manos en el cuello. Me ven llorando. Dice que le hablan a la doctora Francisca, su doctora, la que estaba llevándole. Dice, qué te pasó, ¿hija? Nos dijeron que tenías marcas. Tú te estabas ahorcando sola. O sea, como que su situación no quería que se viera como empeorada. Dice, yo solamente le dije a la doctora que había tenido una pesadilla y que soñó que alguien la estaba ahorcando. Pero que no sabía si ella misma se estaba ahorcando. Entonces, como que todo era muy confuso porque ella veía una cosa, pero pasaban otras. O sea, ella decía que realmente sí se estaba volviendo loca, que realmente no no existía esta doctora, pero que ella sola se estaba lastimando. Ya después de varios días, hermano, ella empezó a experimentar estas cosas más fuertes. Y hubo un momento donde simplemente decidió contarle a la doctora, a la doctora Francisca, decirle, sabe que doctora le voy a decir la verdad. He estado viendo esto, esto, esto, esto. Lo que me pasó aquella noche fue porque esto, esto. Dice que la doctora pues en ningún momento le interrumpió, pero sí ponía caras así como extrañas. Y lo único que le dijo fue, ok, hija, te vamos a ajustar el tratamiento, vamos a cambiar tu rutina. Es lo único que le dijo, hermano. Dice que ella vio que la doctora anotó en su vitácora pues los cambios, pero en ningún momento puso temas de alucinaciones o fantasmas. Incluso le dijo a la doctora gracias por no apuntar que estoy mal. Por alguna razón, la doctora no la apuntó, solo le ajustó el tratamiento. Ella dice que el tiempo comenzó a mejorar pues bastante, o sea, con el tiempo las cosas fueron cambiando. Desapareció esta famosa fantasma, esta doctora Elisabeth. Y ella dijo pues era eso. Eran los medicamentos que estaban mal, tal cual, hermano. Porque sí, ya la dejó de ver completamente. La dan de alta, se va con su familia, ya con una nueva perspectiva de la vida y todo. Dice que ella iba recurrentemente pues a este hospital porque sí tomaba una que otra pastillita cada determinado tiempo. Y una ocasión se quedó platicando con un camillero del que se hizo amigo. Y en la plática, hermano, sale lo que este señor había vivido y le dijo es que hay pacientes que reportan a una doctora que no existe. De hecho, su nombre es Elisabeth. Y ella se quedó así como de, a ver, o sea, siempre sí existe. O sea, no es, no es producto de mi imaginación de los medicamentos. Le dijo, no, no eres la única que lo ha visto. Hay pacientes que incluso se han ido por esa famosa doctora que ven. Y ella dice, Paco, ¿entonces. qué pasó? O sea, yo toda la vida pensando que eran alucinaciones mías, resulta que sí era una entidad que estaba ahí. Tú qué piensas, ¿hermano?
Speaker 3:
[82:40] Bueno, por lo menos el tratamiento funcionó. Funcionó.
Speaker 1:
[82:44] Claro.
Speaker 3:
[82:44] Lo que importa a mi punto de vista. Pero sí, hay muchas cosas que llegan a suceder. Y bueno, ¿hasta qué punto podríamos decir que sí era algo real o algo que no? Hace un momento contabas la historia de esta persona que sentía las cuestiones de las hormigas.
Speaker 1:
[83:01] Ajá, sí.
Speaker 3:
[83:04] Podríamos decir que puede ser un síntoma de una persona que tiene determinadas enfermedades. A mí en una ocasión, Paco, me tocó llegar a un servicio donde una persona tenía esta clase de alucinaciones. Tenía a su esposa y a sus hijos aterrados, ¿eh? Aterrados.
Speaker 1:
[83:22] No es para menos, hermano.
Speaker 3:
[83:23] De hecho, estaba a escasas cuadras de donde estaba la estación de bomberos, donde iba como a voluntario. Y llego y veo a esta persona. Muy normal. Digo, ¿hoy cómo estás? Me dice, bien. Yo no sé pa qué te llamó esta. Así me dice. Digo, ¿en qué trabajas? Ah, trabajo en camiones. Aquí está fuera mi camión. Ya lo vi. Digo, ah sí, sí lo vi. Digo, ¿pero qué te pasa? Dice, pues... Pues es que yo veo hormigas en mi cuerpo. Justamente hormigas.
Speaker 1:
[83:52] Sí.
Speaker 3:
[83:54] ¿De qué tipo de hormigas? Hormigas rojas, de las grandes.
Speaker 1:
[83:57] Hijo.
Speaker 3:
[83:57] Y siento que me pican. Entonces revisamos absolutamente todo y todo normal. Y la señora estaba como asorrillada en una esquina, abrazando a sus hijos. Y yo dije, no, esto tiene que ver más bien con una situación de... de que éste estaba siendo violento. Eso es lo que se me vino a la mente. Entonces revisamos todo y lo que decidimos fue llamar a policía. Llamamos a policía, ¿sabe qué? Si hay una situación acá, no tiene nada médico, ya ustedes se quedan a cargo. Pero justamente cuando íbamos a la puerta, Paco, agarro mi botiquín, me voy caminándose a la puerta y empieza a gritar de una forma aterradora, mira, mira, se están subiendo, se están subiendo. Se empieza a arrancar la ropa, se empieza a rascar así, horrible, horrible. Se arrancaba el cabello, o sea, pasaba horrible. Todos aterrados. Ese caso no se me olvida y creo que ahí sigue esta persona, pero no sabía que él tenía esquizofrenia.
Speaker 1:
[85:08] Ah, es curioso porque yo estaba hablando, conozco varios canalizadores y sobre todo mediums y una de ellas me dice muy linda, le mando un saludo. Tú vas a saber quién eres. Me dice Paco, a mí me gustaría saber cuántos mediums estamos diagnosticados con esquizofrenia. Me dijo porque yo lo estoy. Yo estoy diagnosticado con eso, pero yo sí veo realmente, porque si paso mensajes reales y a mí me consta.
Speaker 3:
[85:39] Que sí da mensajes.
Speaker 1:
[85:40] Que sí da los mensajes. Pero para la ciencia ella tiene esquizofrenia. Y tú has escuchado que dicen que las personas que tienen este tipo de padecimiento, son abiertos. Claro, su espectro es mucho más grande. Y pueden percibir, ver, escuchar o leer. Pues todo esto que viene de otro plano, de otra dimensión. Pero que pues obviamente para la ciencia todavía no llegamos pues a ese nivel de conocimiento y pues tienes un problema en la cabeza, ¿no?
Speaker 3:
[86:08] Cierto.
Speaker 1:
[86:09] ¿Para ti así funciona?
Speaker 3:
[86:11] Pues mira, yo he tenido testimonios de personas que realmente ven cosas y se manifiestan con temas, o sea, las cuestiones médicas en conjunto con temas paranormales que dices, oye, ¿cómo haces eso? O sea, ¿cómo pasa eso? Entonces para mí sí falta estudio en esa situación y sí es algo real a mi punto de vista.
Speaker 1:
[86:32] Joder, pues yo siempre he dicho que por favor, primero al médico y ya de ahí vemos la otra parte de uno, Nazareth.
Speaker 3:
[86:39] Sí. Bueno, Paco, pues mira, yo quiero culminar con una historia. Tú sabes que los temas de Santa Muerte a mí me fascinan.
Speaker 1:
[86:46] Sí.
Speaker 3:
[86:46] Yo estoy en el culto y estoy dentro. Y esta historia quiero decirles a la audiencia, a todos los que son creyentes, no lo tomen a personal. Yo soy creyente.
Speaker 1:
[86:55] Es que luego te tiran.
Speaker 3:
[86:56] Es que luego se enojan. Por eso, de hecho, de hecho yo les enseño a las personas, Paco, la cuestión de cómo, cómo entrar al culto sin hacer atrocidades.
Speaker 1:
[87:04] Sí, porque luego lo hacen.
Speaker 3:
[87:05] Entonces por esa parte lo menciono. Esta historia para mí es real. Yo creo que es algo real. A veces, Paco, cuando se adentran en la cuestión del culto por simple y sencilla recomendación de uno, métete, te va a proteger y haz este ritual. Ahí es donde suceden las consecuencias. Y fue este caso. Hay una persona, no sé cómo lo hizo, no sé qué fue lo que hizo. Bueno, a lo mejor sí lo sabemos, pero desde dentro de un penal compartió una historia. Para ser específicos de Puente Grande. Entonces esta persona menciona, oye Nazaret, he visto tus videos. A mí me gustaría contarte una historia del por qué yo me encuentro encerrado aquí en esta cárcel. Yo estuve encerrado mucho tiempo en una clínica que atiende a enfermos psiquiátricos y enfermos por adicciones. Sí me había dado el nombre, pero es una clínica que se encuentra en la ciudad de México. Estuvo mucho tiempo por allá. Dice, mis familiares ya estaban bastante preocupados porque yo estaba muy, muy adentro de esta cuestión de adicción. Y también estaba muy involucrado en los temas de crimen. Entonces, para ese momento a mí me llevan a desintoxicación, a un montón de cosas. Pero yo tenía clara cuál era mi idea al salir de ese lugar. Seguir en lo mío. La cuestión del crimen. Entonces, dije, ok.
Speaker 1:
[88:45] Un clásico.
Speaker 3:
[88:46] Siempre. Y dice, para aquellos tiempos todavía no estaba muy en auge el tema de la Santa Muerte. O sea, yo no conocía mucho sobre el tema, había escuchado. Pero justamente de las personas que nos estaban tratando dentro de esa clínica, me conocía. Porque yo era una clase de dealer para él. Entonces, como medio paradójico, personas que tratan a estos enfermos. Entonces, este me dice, o sea, le empiezo a platicar de mi vida y todo lo que pensaba ser saliendo. Y este me sugiere. ¿Por qué no vas y te pactas con la Santa Muerte?
Speaker 1:
[89:27] Así de la nada.
Speaker 3:
[89:28] ¿Así?
Speaker 1:
[89:29] ¿Así?
Speaker 3:
[89:30] ¿Pero cómo que es eso? Sí, mira, vas ahí y te vamos a enseñar cómo hacer esta situación para que no te pasen más cosas como estas de que te encierren o de que te vayan a hacer algo los otros malandros y cosas por el estilo. ¿Cómo ves? Dice, pero es garantía. Sí, es garantía. Y acude con este, con esta persona. Pues esta persona menciona que va a una zona de Tepito, supuestamente.
Speaker 1:
[89:58] ¡Orale!
Speaker 3:
[90:00] Entonces, en esta zona, haz de cuenta que le dan entrada a una casa, que era una casa bastante normal, pero al ingresar se da cuenta de que había mucho lujo dentro de ella. Y que había personas armadas y personas que estaban bien cargadas de muchos otros materiales.
Speaker 1:
[90:18] Sí.
Speaker 3:
[90:19] Y al fondo había un altar enorme hacia la Santa Muerte. Lo curioso es que me llama mucho la atención de esta parte. Menciona, ¿sabes qué? La persona que estaba iniciando a las personas que iban llegando era una persona, imagínatela, toda vestida de blanco, pero con un cuerno de lado. Y yo dije, no, manches, ¿cómo crees? Ese era el que los estaba iniciando. Digo, bueno, ¿qué fue lo que te dijo que hicieras? Y dice, bueno, pues a mí me formaron. Era como si estuvieses formándote para tomar la Eucaristía, algo así. Llegábamos, te daba una clase de bendición que nosotros no entendíamos que era lo que decía. Y te lo juro que lo que vi fue algo que hasta la fecha no me explico como para qué ni por qué. Pero supuestamente llevaban a una persona que estaba llorando, a una persona que estaba llorando, adulta, y la metieron la mano a un supuesto como bote que tenía unas recubiertas como de esponja. Pero a que a la vez metieron a un dispositivo de fuego. Y con el dispositivo de fuego le dieron en la mano.
Speaker 1:
[91:40] Y no pasó nada.
Speaker 3:
[91:41] No, no, no. Sí pasó. Empieza a salir líquido vital. Entonces esta persona que estaba llorando por evidente dolor, le toman la mano y empiezan a llenar a todos los que estaban ahí con la señal de la cruz. Y ahí a todos, a todos, con el líquido de esta persona los empiezan a llenar. Nos llenaron a todos y cuando nos llenan, empiezan a hacer una oración. Y después de eso nosotros, nosotros teníamos que cortarnos. Acto de sangre. Y entregar algo como eso. Entonces pasa esa situación, pasa esa situación. Siéndote sincero, yo no sé ni para qué fui, porque yo no tenía ninguna referencia. Y pues bueno, yo ya estaba fuera en las calles, ya estaba trabajando de nuevo. Por cosas del destino, yo sigo en el crimen. Pero me voy hasta Guadalajara. Entonces cuando yo me encontraba en Guadalajara, mis familiares, porque tuve que llevar a mi familia, me decían que yo tenía comportamientos bastante extraños. Bastantes raros. Donde yo supuestamente hacía cosas como subirme a las azoteas y quedarme en la cornisa, parado. Diciendo palabras que mi familia no entendía. Y la parte más fea, resulta de que éste, obviamente como no tenía la clara idea de salir del crimen, imagínate de las adicciones, pues resulta de que lo vuelven a ingresar. A otro centro, pero ahora en Arandas. Y éste menciona, aquí fue donde sucedió el evento Atroz, por el cual a mí me encarcelaron. Y de hecho fue un evento que taparon de todas las formas, porque obviamente no convenía que se supiera. Dice, para hacerte sincero, no sabía qué es lo que sucedió al principio. Pero después, comienzo a ver una serie de espectros, como sombras que llevaban una guadaña enorme. Siempre con la guadaña de costado, de ladito. Era lo que observaba, pero yo decía, pues es por lo mismo que me estoy metiendo. Entonces, que esta persona lo ingresan al centro, y cuando lo ingresan, pues este decía, pues yo no era problemático. Yo era de que me dejaba llevar, sabía que si me resistía, más tiempo iba a durar encerrado. Claro. Pero cuando me tenían en este centro, en una ocasión, yo me duermo. Y resulta de que yo, yo observo que una persona se me acerca y me quiere quitar algo que yo tenía. No recuerdo qué era, pero me lo quiere quitar. Entonces, en ese momento, yo me despierto o me levanto bastante enojado. Y cuando estaba así eufórico, todo, todo, este, en rabia, así totalmente. Lo único que recuerdo es que lo empujé. Y cuando lo empujé, se me va todo. No recuerdo nada. Entonces, este menciona, lo único que recuerdo es que me despierto y ya me tenían esposado. Y yo estaba totalmente lleno de sangre. Entonces, ¿digo. qué? Y luego.
Speaker 1:
[95:24] ¿Qué pasó?
Speaker 3:
[95:25] Me dice, mira, a mí me llevaron directamente a juzgados, a encarcelaron. Resulta de que me dijeron de que yo había acabado con la vida. De esta persona. Yo no lo hice. Yo no lo recuerdo. Yo lo único que sé fueron, o sea hubo unos testimonios por parte de algunas otras personas que estaban dentro del centro. Y este menciona, esta es la parte que no sé tu qué opinas. Tú como creyente, ¿qué opinas? Me dice, cuando supuestamente yo pierdo el conocimiento, ellos observan que me acerco a la persona, eso no lo recuerdo, que me acerco a la persona y que lo empujo. Y después de que lo empujo, lo agarro de su camisa y lo empiezo como a levantar. Eso es muy difícil. O sea que lo levantes con una sola mano y luego menciona, esta persona estaba grande.
Speaker 1:
[96:25] Tienes que tener una superfuerza.
Speaker 3:
[96:27] Tienes que ser muy fuerte. Entonces, lo levanto y lo dejo pegado a la pared. Y esta persona intentaba safarse de mi brazo, pero no podía. Eso fue lo que dijo una persona que estaba observándolo lejos. Pero otros, otros que estaban más cercanos y podían ver con más detalle, dijeron que un ser o un espectro como si fuese una clase de sombra con una guadaña, se acercó con la guadaña como yo la veía del lado y se la puso en el cuello. Y que eso fue lo que lo empezó a levantar, a levantar y a levantar. Hasta que él se quedó suspendido solo. O sea, que la forma de mi mano que lo estaba supuestamente deteniendo, en realidad no lo estaba deteniendo.
Speaker 1:
[97:20] Era otra cosa.
Speaker 3:
[97:20] Solamente estaba así, por encima. Entonces las personas que estaban atrás de mí, decían que un espectro de la Santa Muerte había hecho todo aquello. Guau. Y esta persona menciona justamente, dice, no te puedo decir quién soy en realidad porque sería un gran problema, estoy en la cárcel. Claro. Pero esa fue la razón por la que a mí me encarcelaron y estoy en Puente Grande.
Speaker 1:
[97:50] Y tú, ¿qué opinas si fuera santa?
Speaker 3:
[97:52] Ay, es que está bien, está rarísima la historia. Está rarísima la historia. Pero sí te puedo decir una cosa, Paco. La forma en que él se adentró al culto.
Speaker 1:
[98:05] No fue la correcta.
Speaker 3:
[98:06] Para nada fue la correcta. Porque ni siquiera tenía una devoción por ella.
Speaker 1:
[98:10] Claro.
Speaker 3:
[98:11] O sea, él solamente buscaba el beneficio, pero... Incluso no estaba ni convencido del beneficio. Y la forma de ritual, a mi punto de vista, yo creo que quien lo estaba realizando era una persona realmente extremista.
Speaker 1:
[98:27] Sí.
Speaker 3:
[98:27] Que a mi punto de vista estaba haciendo cosas que no van.
Speaker 1:
[98:30] Pues mucho cuidado, porque en todas partes, hermano, están las religiones cultos donde existen esas personas extremistas. Esa es la palabra que llevan al límite de lo permitido, ese tipo de prácticas y que de ahí empieza un grave problema.
Speaker 3:
[98:48] Claro. Sí, tengan mucho cuidado. Tengan mucho cuidado. No accedan a hacer cosas que ustedes que están mal, no las hagan.
Speaker 1:
[98:56] Qué buen episodio. Es súper episodio, hermano. Cómo te lo pasaste, ¿Nazaret?
Speaker 3:
[99:00] Muy bien, Paco. Muchísimas gracias por invitarme a contarla. De verdad, yo me siento muy contento.
Speaker 1:
[99:04] No, hombre. No sé ni qué tiempo llevamos grabando. De verdad, perdí la cuenta, hermano. Gracias por darnos este gran episodio, Nazaret. Antes, por favor, hermano, de despedirnos. Recuérdanos tus redes sociales y proyectos.
Speaker 3:
[99:17] Claro. Por ahí nos pueden seguir como Más Allá Del Mido Podcast en todas las plataformas. Próximamente estamos por estrenar Macabros, que va a ser un programa bastante interesante, Paco, donde contamos historias de terror.
Speaker 1:
[99:28] Qué chingón.
Speaker 3:
[99:29] Por ahí con mi co-host Ileana, que le mando un saludo también. Y pues también tenemos por ahí otros proyectitos en Puerta y también otro proyecto, Paco, que yo me siento muy contento con él. En la cuestión de unos talleres que hemos estado dando para culto a la Santa Muerte.
Speaker 1:
[99:47] Ajá, ok.
Speaker 3:
[99:47] Para personas que... Yo sé que muchas personas les llama la atención la cuestión del culto, pero les da miedo.
Speaker 1:
[99:54] Ajá.
Speaker 3:
[99:55] Ay, le ofenderá. Ay, no, podré. Cosas por el estilo. Entonces, yo de una forma bastante sobria, bastante tranquila y bastante equilibrada, les enseño a acercarse. O que sea con todo el respeto del mundo y sin hacer atrocidades. Entonces, también está ese proyecto, Paco, donde invito a las personas a que si quieren aprender de lo que es el culto, cómo acercarse, cómo adentrarse, pues por ahí vamos a estar haciendo algunos talleres de todo esto.
Speaker 1:
[100:22] Perfecto, hermano. Muchas gracias, Nazareth, nuevamente, por dándonos esta gran plática. Gracias a toda la familia que termina los episodios, porque los que terminan los episodios son mis favoritos, los quiero mucho más. Gracias a los que están ahí viendo en sus dispositivos y escucharon esto en Spotify. No olvides también seguirnos por allá. Y un saludo a toda la familia que de repente escucha el podcast Lavando los trastes, haciendo la limpieza en el gimnasio de compras, manejando en general. Muchas gracias. No olviden familia, por favor, antes de irse, activar la campanita. Y aquí, sobre todo, donde dice todas para que YouTube te notifique cuando actualicemos nuevos episodios, darle like y compartir este episodio. Y, por supuesto, que esta plática no termina aquí. Si te gustaría conocer lo prohibido, lo que es penalizado por todas las plataformas, te espero en nuestra página web que es triplew.podcastextranormal.com.mx, así todo junto, en tu buscador favorito. Y estarás en nuestro sitio prohibido. Allá te veo. Mi nombre es Paco Arias y nos vemos en otro episodio. Más adelante. Hasta la próxima. Chao. Él le encontraba el gusto a tener relaciones exu**es con c******es.
Speaker 3:
[101:38] Cuando le deja la bandeja de comida, esta persona cuando le da la espalda, siente el jalón hacia la cama. Y cuando la jala hacia la cama, le empieza a romper toda la ropa de enfermera.
Speaker 1:
[101:51] Estos cerdos aprovechaban, se encerraban y tenían relaciones con los c******es dentro del hospital psiquiátrico.
Speaker 3:
[102:05] Se dieron cuenta de que toda la sangre venía desde el pantalón.
Speaker 1:
[102:09] Eran sus testículos.
Speaker 3:
[102:11] Eran sus testículos.
Speaker 1:
[102:12] Él se dio cuenta de que este compañero que tenía ya había sacado el cuenco y estaba arriba de él teniendo relaciones en la plancha.
Speaker 3:
[102:23] Se baja el pantalón y él solo se empieza a culpar y se los culpa.
Speaker 1:
[102:27] Dios santo.