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Speaker 1:
[00:00] Bienvenido a mi querida Familia Nocturna a esta Oscura Fogata De Historias en Hablemos De Lo Que No Existe. El día de hoy, permítame decirles que vamos a hablar acerca de temas muy oscuros, acerca de niños que, una vez que nacieron, se dieron cuenta muy pronto que tenían habilidades que nadie debería de tener. Porque son niños que vienen de familias que han practicado diferentes tipos de espiritualidades y ritos que terminan haciendo vínculos por no decir cadenas generacionales. Pero antes de iniciar el episodio, por favor, detente un momento porque te tengo que decir que al final te tengo un rato. Y ese reto no estoy tan seguro, aunque seas Familia Nocturna, que lo logres hacer. Pero bueno, antes de iniciar este episodio y entrar directamente a la Fogata Oscura De Historias, solo me queda decirte que ahí donde estés, ponte cómodo y disfruta. Pero no apague la luz, porque estamos a punto de iniciar una Oscura Fogata De Historias. Comenzamos. Hay personas que dicen que nacieron con dones natos, que no es algo que aprendieron, que es algo que ya venía con ellos y que son dones que muy probablemente vienen desde lo alto. Eso creía Pedro. Pedro al día de hoy es profesor de una escuela, pero tiene un secreto que ha guardado por 25 años y no quiere que nadie se entere de eso. Por eso hicimos algunos cambios para que no sepas si no lo puedas identificar. Pero esta es su historia y te va a dejar con la boca abierta y con la sangre fría. Pedro hace 25 años, cuando él cumplió alrededor de 6 o 7 añitos, él de repente se sintió como movido atraído a algo. Estando en su casa, sintió como una energía que lo rodeaba en el cuerpo y lo empezaba a empujar hacia la habitación de sus padres, se mete en el closet y se topa con una baraja de tarot. Cuando él saca la baraja de tarot, es algo muy extraño, porque él recuerda como una energía que emanaba de esa baraja y se conectaba con él, y empezó a sacar la baraja, a repartirla en la cama de sus padres, y después era como si supiera qué hacer, porque sacaba ciertas barajas y empezaba a hablar y decir algo, y él ahora lo tiene claro, en ese momento no. Pero había una voz ahí, alguien que le hablaba siempre por su oído izquierdo, y le estaba diciendo qué era lo que significaba cada una de ellas, y ahora qué era lo que tenía que hacer. Pero una voz muy sutil, de esas voces que te hablan de una forma tan tranquila, que no te das cuenta que te está ordenando. Y la voz le decía, da vuelta esa carta, esa no, la que sigue. Pedro se veía aduditativo, tomaba una carta, y cuando la voz le decía que diera la vuelta, él la giraba y entonces tomaba la carta, la levantaba, por indicación también de esa voz, y empezaba a decir cosas. Ese momento fue un momento muy impactante en su vida, porque después de eso la voz empezó a volver cada vez más sutil. Ya no le escuchaba, la sentía al final de haber utilizado esas cartas, las guarda, las mete en su deque, en su cajita, las lleva al lugar en el que las encontró, pero al día siguiente, muy tempranito, se levanta y lo primero que quiere es volver a encontrar esas cartas. Y era algo muy raro, él quería tirar las cartas solo, y no era como que tuvieran una trascendencia, el mensaje de qué significaba cada una, no importaba, hasta que celebró su cumpleaños. Y cuando celebró su cumpleaños y sus papás traían el pastel, él les dijo, les tengo una sorpresa. Y ahí, en frente a sus primos y sus tíos, Pedro sacó el mazo de cartas de su mamá, su mamá se puso roja, roja, colorada, colorada de la vergüenza, y él empezó a tirar cartas, y empezó a decir cosas, pero fue algo sumamente extraño y extravagante, porque tomaba una carta, y se dirigía a una persona y le decía algo, y le decía cosas como, hay una enfermedad que te deberías de revisar, si te revisas ahora aún estás a buen tiempo. Con otra persona tomaba una carta y decía, eso que tienes tanto tiempo decidiéndote, no está bien, no deberías de hacerlo. Sacaba otra carta y se acercaba a alguien, si sigues tomando esas decisiones con tu dinero, la suerte no te subrayará. Llevaban dos veces que te toca la puerta y tu no le haces caso. Las personas se quedaban frías, impactadas, heladas. ¿Sabes por qué? Porque todo lo que decía Pedro era verdad y me dice Narrador, mi vida era algo impactante. A partir de ese momento, me veían como alguien que tenía algún tipo de don, algún tipo de poder. Y yo también me sentí así. Empecé a utilizar continuamente las cartas, las cartas de ahí me llevaron a la ouija. Y era algo muy raro, porque para cuando cumplo 15 años, mi vida está 100% vinculada al esoterismo. No de una manera en la que se vea terrorífico. Yo no tenía figuras extrañas, ni tenía postes raros, ni era una persona que me vistiera oscuro. Yo era de lo más normal, pero tenía preguntas raras. Llegaba con personas y lo primero que preguntaba era su signo zodiacal. Y no es que tenga algo de malo, pero para mí era algo importante. Ya para entonces entendía cómo se hacían las cartas astrales y podía saber muchos datos de las personas apenas viéndolos y tocándolos. Fue muy extraño porque a mis 15 años, te digo, empiezan a ocurrir cosas extrañas en mi vida, más extrañas que las que te estoy diciendo. Comienzo a ver personas en la calle, en ocasiones en centros comerciales, que están ahí de pie, sin hacer nada, más pálidos que el resto. Es como si estuvieran en algún tipo de realidad aparte. Y yo estoy viendo un velo entre los dos, porque es como si estuvieran y a la vez no. Y me di cuenta, especialmente cuando íbamos a centros comerciales, muy temprano, en los que casi no había personas. Y solo en el pasillo había una mujer en medio viéndose arriba. Y le preguntaba a mis compañeros, que qué rara era esa mujer. Y ellos no veían a nadie. Me di cuenta que era algo que tenía que ver más bien conmigo. Ya muchos conocían mi fama de narrador. Ya muchos sabían que a mí me gustaba eso. Había maestros en la secundaria y en la preparatoria que ya me pedían que les echara las cartas. Hubo un par de chicas que por el cómo les leíles su suerte y su futuro y las cosas pasaron se terminaron enamorando de mí perdidamente. Y después ya las tenía yo detrás, detrás de mí, narrador. Y era algo muy raro, porque hubiera sido muy sencillo simplemente tener algún tipo de relación con ellas de la que fuese. Pero no, yo no quería eso. Mi vida estaba centralizada en todos los temas de soterismo, de esta otra realidad, de este contacto con seres superiores. Porque en mi casa yo tenía un guardiañ y lo tenía claro. Él estaba ahí conmigo cada vez que llegaba a mi casa, me sentía como con confort, tranquilo, a gusto. Llegaba y simplemente sentía como si ese guardiañ me acobijara, me abrazara y me diera su protección. Sentía mi casa llena de seres de luz, sentía mi casa que estaba llena como de buenas vibraciones. Y yo sé que muchas de estas cosas pueden sonar a clichés, pero es que cuando estás metido en estos temas, los entiendes, están ahí esas cosas. Y yo lo viví así. Pero como muchas otras personas lo han vivido, a mí me pasó algo muy extraño. A mis 19 años, estoy estudiando la facultad, no me está yendo bien, económicamente tampoco. En ese momento había una chica que me había enamorado, pero como no tienes una idea, perdidamente enamorado. Y estos factores más, tal vez cambios hormonales, más algunos problemitas de familia que no vienen al caso, toda esta combinación hizo que me olvidara por completo de estas prácticas, pero por completo. Seguían algunas preguntas, en ocasiones, cuando íbamos a algún tipo de tienda yo me iba directamente a los libros de soterismo, todo eso sí pasaba, pero ya no la práctica, ya no lo tenía tan al pendiente. Tenía exámenes casi todos los días de la semana, tenía que entregar trabajos, tenía juntas con equipo. Aparte, todo el tiempo me estaban hostigando mis padres que ya fuera buscando a qué me iba a dedicar en un futuro. Porque eso sí, aunque yo tenía todas estas cosas, jamás pensé que me fuera a dedicar a eso, ni me interesaba. Era parte simplemente de mi día a día. Y de mis 19 a mis 21, me olvidé por completo de todo lo esotérico. Es muy extraño, pero lo dejé de practicar, y a los dos años, esas figuras empezaron a volver más tenues, las que veía en centros comerciales o fuera de la casa, que ya para ese entonces, ya las veía también dentro de mi casa, pero se empezaron a volver más tenues. De repente era como si supiera que estaban ahí, pero a la vez ya no las veía. Después de las presencias luminosas de mi casa, era como si yo sabía que estaban, pero ya no eran tan sensible ellas. Mi guardián tenía tiempo de que no los sentía. Sentía en ocasiones el impulso de ir a las cartas, pero el tiempo siempre lo tenía apretado, siempre tenía otras cosas que hacer, y ya no le dediqué, al punto en el que me volví muy insensible eso. No era un tema que me generara repudio, que me generara odio, que me molestara, pero empecé a sentir un vacío en mi interior muy muy fuerte, y era un vacío que se sentía como, ay, como cuando tienes una herida y tiene pus, y sabes que eso está infectado, yo lo sentía así, era algo ya doloroso, pestilente, no quería regresar a lo esotérico, pero sentía que espiritualmente me estaba muriendo, y me estaba muriendo horrible. No sé cómo llegué a una práctica que es ajena, completamente a todos los miembros de mi familia, no te digo todos, son todos los miembros de mi familia. Y es que llegó unos grupos cristianos que eran, no sé si evangélicos o bautistas, no estoy seguro. Pero cuando llego a esos grupos, algo extraño pasó en mí. Lo que están hablando no me interesa, la verdad es que no me importa mucho, pero lo que siento ahí me impacta. Sentí de repente como dentro de ese vacío que tenía dentro de mí, se empezó a sentir un calorcito, y ese calorcito me abrazó y empezó como a fortalecerme, pero a la vez dándome consuelo, pero a la vez como haciéndome sentir que tenía un valor. Fue algo muy raro, muy, muy extraño. No me sentí especial, me sentí amado y querido y era algo muy extraño, porque lo que me decían ni siquiera me gustaba. Empecé a llorar y empecé a llorar y a llorar y a llorar y no sabía por qué y no sabía por qué. Y después cuando me preguntaban en la casa que qué pasaba, les decía, no sé, porque continuamente durante una semana estaba lloré y lloré y lloré en un momento o otro. Me acordaba de esa emoción, de esa sensación y yo quería llorar. No era dolor, era una sensación como si hubiera encontrado algo, algo que estaba buscando. Y esto es bien importante, narrador, porque son sutilezas las cosas que empecé a descubrir. Cuando cumplo 25 años y estoy muy adentro de estos grupos, muy adentro, no soy una persona que vaya y hablar y hacer conversiones en las personas. De hecho, no. Esa elocuencia que tenía antes y esa facilidad de palabra la empecé a reservar. Empecé a convertirme más en una persona que escucha, que canta, que está ahí, que está presente, que con un abrazo te transmite más. Empecé a volverme esa persona que está en silencio, pero te acompaña. No sé por qué, no es que lo haya planeado, las cosas se fueron dando. Y cuando empecé a ser así, empezaron a pasar cosas muy extrañas. Ya para entonces ya no era parte de esos primeros grupos que estuve. Ya estaba en otros. Me había cambiado en varias iglesias. Era como si tuviera un ciclo y de repente ahí ya no encontrará lo que estaba buscando. Y de repente esas sensaciones y esas emociones dejaron de ser importantes y eran otras cosas las que buscaba. Cuando te estoy hablando que es el siguiente momento importante, es cuando tengo 25 que entró en un grupo de liberación. ¿Por qué estoy ahí en medio de una liberación? Siento que algo dentro de mí muy oscuro, pero muy, muy, muy oscuro. No te puedo decir el nivel de oscuridad, pero se siente algo que me da terror, que lo tengo dentro de mí y es algo que genera miedo. Y conforme estoy en esa liberación, siento como si estuviera agarrado con uñas y dientes en mi interior y no se quiere salir. Empiezo a rezar y empiezo a rezar más fuerte. Y esa cosa me está haciendo daño por dentro porque se está empezando a zafar y me causa dolor al punto que caigo de rodillas agarrándome el estómago del dolor que me genera y escupo sangre. Cuando escupo sangre, Narrador, es muy extraño lo que pasa, pero empiezo a ver todo como que se me mueve. Viene una persona, me pone las manos. Otra persona me empieza a poner aceite en las manos, en la frente, en los labios. Y yo empiezo a sentir como esa cosa dentro de mí empieza a temblar y a temblar y a temblar y a temblar y yo empiezo a perder como mi compostura y en algún momento siento que se sale de mi boca y me desmayo. Ya no recordé más. Me desperté cerca de 45 minutos después, lo primero que hice no me importaba nada más que rezar. Quería orar, quería darle gracias a Dios. No sabía ni por qué. Era como si dentro de mí un miedo muy profundo me hubiera abandonado. Ahí, Narrador, comenzó el verdadero terror. Cuando termino eso, me está esperando un pastor y me está esperando afuera, me da un fuerte abrazo, me dice que viví algo muy fuerte, que debo de empezar a adentrarme más en esto, que hoy Dios se manifestó. Y me está diciendo muchas cosas que me hacen un movimiento de emociones muy extraño. Por un lado, le quiero dar las gracias. Por otro lado, lo quiero hasta golpear. Siento mucho coraje, mucho, mucho coraje. Se acerca a mi oído y me sopla. Y cuando me sopla, siento que algo dentro de mí se mueve un poco y eso me permite escucharlo. Es lo que te puedo explicar que sentí y escucho estas palabras que vienen de su boca. Así directamente tienes demonios dentro de ti. Algo hiciste. Ten cuidado. Aquí estamos para ti. Y me deja ir. Narrador, donde voy llegando a mi casa, todo es una pesadilla y es una pesadilla súper escabrosa. Entro a mi casa y apenas doy 5 pasos y siento que algo se pone detrás de mí y me está siguiendo y no es bueno. Y no es nada bueno. Los siguientes días en mi casa tengo miedo porque hay algo ahí que me está amenazando y es una presencia que no me deja estar un segundo solo. Me acuesto en la cama, está ahí al lado, estoy en la computadora, se posa detrás de mí. En más de una ocasión vi ahí una sombra para dar detrás de mí. Y lo peor es que mi casa la empiezo a percibir muy oscura. Comienzo a abrir ventanas, empiezo a abrir puertas, que entre aire, que entre luz, y mi mamá las comienza a cerrar. Se empieza a poner muy molesta conmigo. Todo lo que hago la pone mal. Y me empieza a decir, hace mucho que no me lee las cartas, porque no me las lee, pero de una manera demandante. Narrador, para este momento llevo años de no tocar las cartas, años. Y mi mamá jamás, desde ese cumpleaños, jamás me había pedido que leyera las cartas, le dio mucha vergüenza. A ella le gustaba mucho eso, lo practicaba desde joven. De hecho, ella tiraba las cartas para sus amigas. Pero ahí, a partir de ese momento, me empezó a pedir a mí que lo hiciera. Y era una orden. Y si no lo hacía, se ponía mal. Mi papá me buscaba todos los días, todos los días, para que fuera a leerle las cartas a mamá. Porque se ponía mal, mamá. Se ponía muy molesta. Y empezaba a decir cosas como es que ya no me quiere mi hijo, y me quería manipular. Mi mamá no era así. Empecé a ver humos negros como si personas fumaran en la casa y estuviera toda llena de este tipo de humo, de tabaco. No había ningún olor, pero había humo por todas partes. En una ocasión creía que la casa se estaba incendiando porque debajo de la puerta de mi habitación estaba saliendo humo negro, y cuando abro la puerta la habitación está despejada, no está el humo negro, pero es como si hubiera una niebla densa y no puedo ver nada. Mi casa me empieza a dar un miedo que no te puedo expresar. Me acuerdo ahí del guardián. Y me acuerdo que cada vez que llegaba a la casa, me abrazaba, ¿y ese entonces cuando le hablo y le digo. dónde estás? Necesito tu ayuda y entonces una voz que reconozco perfectamente, porque era una voz que antes me daba instrucciones, nada más me dice te odio y me lo dice aquí en el oído y me lo dice con un coraje narrador como si hablará entre dientes y quisiera darme una mordida y donde volteo veo aquí la sombra que he estado viendo los últimos días. ¿Por qué ahora mi guardián lo veo como si fuera un demonio? Empiezo a ver afuera en mi casa a partir de ese momento entes oscuros andando por ahí. Son unas sombras raras, extrañas que algunas personas las traen encima de sus hombros y en sus espaldas. Y ahí en centros comerciales están parados en medio de la nada, ya no tienen formas humanas, están ahí y yo no entiendo qué es lo que está pasando. Vuelvo a ir al grupo de liberación una y otra vez y cada reunión que tienen en la que hacen una liberación, yo termino muy mal, con convulsiones, vomitando, empiezo a tener en mi cabeza una revolución de voces que gritan a la vez, siento como si dentro de mí hubiera uñas que me están rasguñando y es una pesadilla mi vida y un día simplemente me tiré en el piso, me postré y le dije adiós, no puedo más con esto, si no me ayudas, no sé qué es lo que voy a hacer. Ese fue el último día que las presencias me estuvieron molestando en la casa. Mi mamá jamás me ha vuelto a pedir que le haré el tarot. Mi mamá nunca supo ni sabe que yo estaba yendo a esta iglesia cristiana. Si hubiera puesto, ellos no les gusta eso, son de otro tipo de pensamiento. Pero ella fue la que me pidió el tarot y después de que me tiré, me dejó de pedir el tarot. No sé, Narrador, exactamente qué fue lo que pasó. Lo que sí te puedo decir es que hay una frase que cuando yo la leí en la Biblia, en alguno de estos grupos, me resultó muy impactante. No te voy a decir que ha sido la persona más practicante, pero esa frase la tengo clara y es que el demonio para muchas personas se presenta como un ángel de luz. Y yo creo, Narrador, que desde muy pequeño tuve contactos con demonios que se presentaron así. Si todo esto que te acabo de contar es mentira, ojalá que no tengas problemas para dormir esta noche. En este instante quiero que seas juez, porque me están culpando de haber embrujado una casa. Y me gustaría saber tu opinión después de que escuches esta historia. Evelyn, desde que nació, forma parte de una familia de santeros. Es muy importante saber que ella nació y creció durante sus primeros 15 años en Cuba. Y toda esta infancia-adolescencia fue una infancia llena de misticismo. Pero hay algo que les he dicho en el canal muchas veces. Y es que el ser humano se acostumbra a las cosas. Y una cosa del misticismo es la filosofía y otra cosa del misticismo es la espiritualidad. Porque cuando se rompe ese pequeño velo entre la realidad que conocemos y el mundo espiritual, ocurren cosas como las que estoy a punto de contarte. Evelyn forma parte de esta familia en Cuba. Que ellos creen en la santería. No la ven como una religión extraña porque es parte del día a día. Ven a veces con ojos de un poco de miedo a los paleros. Acuden con ellos con frecuencia, pero los ven con un poco de miedo. Ellos les llaman respeto, pero es que los paleros utilizan muertos para sus trabajos. Y esas cosas son bastante más oscuras. Esto te lo digo porque son palabras de Evelyn. Ella me dice, Narrador, si tú conocieras que eran las cosas que yo vivía, dirías que estoy loca. Y tal vez lo es así. Pero lo que quiero contarte son cosas que viví por estar dentro de esta familia, que inclusive tengo primos que son santeros. Yo al día de hoy no soy una practicante de ninguna religión. No soy cristiana, no soy santera, no soy palera, no nada de eso. Porque me di cuenta que en mis vivencias el mundo espiritual tiene sus cosas y yo prefiero vivir en un mundo bastante más material. Te voy a contar por qué. Cuando yo era niña y tenía cerca de unos 5 añitos, mis papás me llevaron a la casa de una tía. En esta casa de una tía, íbamos a despedirnos de ella, porque mi tía llevaba cerca de dos meses postrada en cama, no se podía levantar, la mayor parte del tiempo estaba inconsciente y todos los familiares estábamos viendo su casa despedirnos de ella, porque sabíamos que era de un momento a otro que iba a fallecer. Yo de esto no tengo nada de conciencia ni recuerdos, pero esto me lo cuenta mi mamá y me lo dice así directamente. Cuando entraste en la casa de Evelyn, era como si fueras otra persona. Comenzaste a caminar hacia donde estaba tu tía, le agarraste la mano, empezaste a hablar cosas como un murmullo continuo, muy extraño porque nadie te entendía que era lo que estabas diciendo, te diste media vuelta, saliste al patio, te trajiste una tina, la llenaste con agua, y entonces pediste que te trajeran algunas cosas. La tina con agua y que tenía esas cosas que le habías mezclado adentro porque te habíamos seguido el juego porque no entendíamos que pasaba, le empezaste a agarrar y con eso rociaste a tu tía y después empezaste a decir oraciones para limpiarla cuando acabaste. Al instante que terminaste, tu tía se levantó de la cama, se fue caminando al comedor y pidió que le sirvieran de cenar. Tres días después falleció, se fue el último alimento que probó. Llevaba dos meses en cama postrada y tú le hiciste algo que la limpió, mínimo para que pudiera convivir un momento con nosotros. Evelyn no se acuerda nada de esto, pero para nada, para nada. Pero me dice el narrador, yo no lo dudo porque tuve vivencias raras, pero no son nada más mis vivencias, es la historia, la cultura, el lugar en el que estoy. Contaban la historia que ahí cerquita de donde yo vivía, vivía un santero que ya no estaba y nos da mucho gusto porque había algo extraño en su domicilio cuando lo habitaba, y es lo que me dice mamá, pero vivía ahí ese santero. Y justo en la acera de enfrente había una casa que siempre tenía la puerta abierta y se veía una casa muy destartalada, muy, muy destartalada, porque adentro vivía un tipo que estaba loco. Yo lo conocí cuando era niña como el loco, porque andaba por las calles desnudo, no con pocas prendas, desnudo. Y él se metía en su casa, dejaba las puertas abiertas, y los niños jugaban a meterse en su casa, meterse en la cocina, y a ver si soportaban pasar de mediodía. Porque él dormía, era un borrachito, también consumía algunas cosas. El tipo quería estar fuera de la realidad, y cuando estaba en esta realidad, no estaba aquí. Esa casa con ese loco no siempre fue así. Muchos años atrás, ese tipo no estaba loco, estaba acuerdo. Un día, este fue a tocar a la puerta a todos los vecinos para pedirle ayuda, que por favor le dijeran al santero que fuera a su casa para que la limpiara, porque estaba pasando algo muy extraño. Decía que en su casa todos los días a medio día, un cajón que estaba en su alacena salía disparado desde el alacena y se estrellaba contra una pared, o salía disparado desde el alacena y caía en alguna parte del comedor, y en ocasiones los utensilios también se arrojaban. Todos cuando escucharon eso, pues le decían que estaba inventando cosas que probablemente era algo que él estaba haciendo, que tal vez había bebido de más. Y él les decía que no, en ese tiempo no era el loco, y luego el color. Vuelvo a confirmar. Hablan con el santero, van los vecinos a la casa antes de que vaya el santero, porque el santero dijo primero verifiquen y vean que sí es verdad lo que está diciendo. Entran los vecinos y entran mis papás y ellos ven como a mediodía el cajón sale disparado sin que nadie lo esté tocando. Vais estrella contra una pared y después los cubiertos salen de él y caen en otra parte. Mis papás salieron de ahí impactados y espantados y fueron con el santero, le platicaron lo que pasó. Al día siguiente, muy temprano, el santero está en la casa de este tipo y cuando entra al lugar lo empieza a revisar. Le pide a los vecinos que vayan y teniendo muchos vecinos adentro de la casa de este tipo que él creía que le iba a limpiar, le dijo tú tienes un fantasma burlón. Porque ahí en Cuba se habla mucho de los fantasmas burlones que son fantasmas vengativos, fantasmas que están dañando a las personas porque hay algo que hicieron mal. Y este vecino lo que le dijeron ahí lo destrozó. Tal vez por eso se volvió loco después, o tal vez por estar en tanto tiempo con la presencia del fantasma burlón. Porque el babalao, el santero le dijo, tú vivías con una niña a la que maltrataste, abusaste de ella física y mentalmente, y ahora ella es tu fantasma burlón, no te lo voy a limpiar. Ella está aquí por venganza. Se dio media vuelta y se fue. Y nunca se pudo deshacer de ese ser que estaba en la casa. Por eso los niños iban ahí y esperaban hasta mediodía, porque decían que se sentía una presencia horrible y después se le ha disparado el cajón. La vida de Evelyn tiene muchos sucesos, pero inclusive son sucesos que vienen desde generaciones atrás. Tal vez por eso ella empezó a hacer esa limpia, porque hay algo generacional ahí. No necesariamente bueno, no necesariamente malo. Te lo digo por algo, dos motivos. Lo primero es que parece que está encargando algo a esta familia. Y ocurrió que años atrás, antes de que ella naciera, una tía de ella tuvo una niña. Esa niña llegó a cumplir sus 14 añitos. Y al cumplir sus 14, 15 añitos, se transformó en una chica muy, muy bella. De ser una niña más, era la niña más bonita. Todos le ponían los ojos a la muchacha. Pero esta muchacha no tenía ningún interés con estar con noviecillos o con parejas. No tenía ningún interés en eso. Estaba enfocada a ella en su familia, en sus estudios y era todo. Y tenía un muy buen amigo, un tipo que era su mejor, su mejor amigo. Y de repente un día llega a la casa de su mamá y le dice, mamá, quiero que Fidel sea mi novio. Y la mamá le abre los ojos y le dice, pero es que te tienes que enfocar en los estudios y en la familia ahorita no es un momento para que estés tu noviando. No mamá, no vine a preguntarte, te vengo a decir, Fidel va a ser mi novio, yo quiero estar con él. Y la niña a los pocos días se va a vivir con Fidel. Se sale de su casa, deja todo y empieza a llevar de alguna manera los estudios y empieza a llevar la relación con la familia. La tía se siente destrozada, las cosas están todas muy alteradas y muy mal. Y de repente un día sucede la tragedia. Una noticia sacude a toda la cuadra. La niña, la más bonita de todos, la novia de Fidel, se quitó la vida. En la mañana, ella se sentía muy mal. Algo estaba ocurriendo y Fidel se fue a trabajar o a las clases. Y su suegra también se fue dejándola sola y cuando la dejaron sola, ella fue, agarró una cuerda y se colgó. Así debió haber quedado la situación y debió haber quedado en una tragedia horrible, pero debió haber quedado ahí. Si no es porque dos años después, justo cuando Evelyn nació, la hermana de Fidel, que era dos años menor de Fidel, y cuando Fidel estuvo con esta chica, se volvieron grandes amigas, la encontraron también colgada en esa casa. Y había un recadito, algo ahí escrito que ella dejó. No quiero que mi amiga esté sola, me voy a acompañarla. Y por eso se había colgado. La familia estaba impactada y deshecha. Y la mamá de la primera chica, de la que te digo que es familiar de Evelyn y le pasó todo eso, esta mamá un día recibe a la que en algún momento fue la suegra de su hija. Y la suegra de su hija se acerca y le dice, quiero pedirte perdónate y a tu familia porque ya no quiero que esto siga avanzando y creo que es algo que me tengo que disculpar. La mamá no entiende lo que está hablando y ya más bien le da el pésame y le dice, yo sé que estás pasando un terrible momento, yo lo pasé hace unos años, no se lo decía a nadie, cualquier cosa aquí estoy. Y la otra mujer le dice, no, no me estás entendiendo, es mi culpa lo que le pasó a tu hija. Y la mamá se queda impactada y le dice, ¿de qué estás hablando? Es que mira, créeme que no fue una mala intención, yo no sabía de esto, yo veía a tu hija que era la mejor amiga de Fidel, pero Fidel es bien menso, bien menso, y él parece que no se enteraba, que había chispas ahí. Así es que yo no queriendo que mi hijo se quede solo y sabiendo que tu hija no solo es la más bonita, sino era una bella persona, pues me fui con una bruja y le pedí que la amarrara para que los dos estuvieran juntos. Pero algo salió mal y yo estoy segura que la amarre fue la que hizo que ella tomara esa decisión. Y ahora que mi hija se quitó la vida para estar con la tuya, me doy cuenta que ese amarre sigue surtiendo efecto. La familia se enemistó por completo con esa mujer. No les dio el perdón y ya no supieron más de ellos, pero me dice, Eveline, Narrador, todas estas historias estaban alrededor mío, pero yo sabía que debía de tener mis precauciones porque hay una segunda cosa que pasó muy fuerte en mi familia. Y es que después de que hice la limpia, ya sabes, esa que te conté de mi tía que estaba apostada durante tres meses, mi mamá me llevó a visitar a diferentes brujas y medio personas que podían ver si yo tenía algún don. Y todas le dijeron que sí, pero todas le dijeron lo mismo. Ten mucho cuidado porque tu hija viene con algo muy fuerte y esta no es una buena edad para que lo despierte. Si ella sigue utilizándolo, todo va a terminar muy mal para ella y para todos ustedes. Y desde ahí yo decidí que ya no quería saber nada de esto. Con el tiempo, me tuve que ir de Cuba, pero antes de irme pasó un suceso muy raro con una amiga. Y yo sabía que tenía que ver con estas fuerzas energías sodones. Tengo una amiga que su mamá terminó en muy malos términos con su papá. Cuando su papá falleció y ella aún era una niña, su mamá jamás la dejó ir al panteón para ir a despedirse de él ni nada. Mi amiga estaba muy afectada porque yo me iba a ir y, aparte, porque quería saber dónde estaba la tumba de su papá. Estaba como reencontrándose con sus orígenes, pero su mamá no le quería decir. Y un día yo le dije, no te preocupes, vamos. Vámonos con más compañeros y vamos a encontrar con esa tumba. Hay algo que tienes que saber de las tumbas de ahí. Ahí en Cuba, en el panteón en el que estamos, era un panteón que tenía tumbas desde 1807, El Narrador. El panteón tenía, no sé si cientos de miles, pero sí decenas de miles de lápidas. No hay forma en la que encuentres una tumba ahí, si no es por pura suerte. Está lleno. Lápidas en el piso, uno al lado de la otra, espacios muy pequeños. Aparte, todas las que en algún momento se destruyeron para volver a querer reiniciar el panteón o volver a querer tener espacios libres. Narrador, llegamos al panteón, vamos en varios grupos. Yo voy con mi amiga, y cuando estoy ahí, siento algo muy extraño. Narrador, no te puedo explicar exactamente qué fue, pero la tomo de la mano, como por una forma espontánea de actuar sin pensarlo tanto, y siento que me están tomando de mi otra mano. Y alguien me lleva de mi mano izquierda. Yo voy caminando y voy caminando. Y mi amiga transmision, ¿a dónde vamos? ¿Qué estás haciendo? Y me voy metiendo en el panteón hasta que llego a una zona de unos mausoleos. Y cuando llego a esos mausoleos, veo que hay una lápida así, grande, grande, enfrente de mí. Y estoy viendo la lápida cuando escucho en mi oído que una voz de un hombre me dice abajo. Volteo al piso y en el piso está una inscripción en el cual viene el nombre del papá de mi amiga. En el momento en el que mi amiga ve en el piso la lápida se echa a llorar después de que leyó el nombre de su papá y yo siento donde la otra mano, la mano que no se veía, me soltó y entonces un choque eléctrico entró desde mi palma de la mano hasta el hombro y se me quedó el brazo engarrotado el resto de la tarde como dos horas, dos horas y media. Casi no lo podía mover y yo no le quería decir a nadie lo que estaba diciendo y desde ahí dije, no, estas cosas no son para mí. Y todo iba muy bien, narrador, hasta que empecé a escuchar tu podcast. Estoy viviendo en Estados Unidos y todo iba perfectamente bien, nunca me había pasado nada. Y después de dos años de escuchar tu podcast, me voy con una amiga a una tienda de antigüedades. Tienes que saber, narrador, que como yo nací y crecí en un lugar en el que todo lo diario, lo cotidiano y lo espiritual y los fantasmas y este tipo de situaciones es parte del día a día, eso te da un cierto sentido el humor medio extraño. Porque cuando estamos en ese lugar lleno de antigüedades, mi amiga ve a una muñeca digna de cualquier película de terror que está ahí puesta como en un estante y me dice, imagínate si me llevo eso. Y le digo, mira, cuesta dos dólares y trae demonio incluido, no está mal. Y mi amiga se me queda viendo con una cara de susto. Y vamos caminando más adelante y me enseño un espejo y me dice, mira, este nada más cuesta diez dólares. Le dije, mira, por diez dólares un portal para los demonios a tu casa, no está mal tampoco. Y me vio con una cara de miedo que ya a partir de ahí se quería salir y estaba muerta de la risa, porque yo estaba abmenciando. No era que hubiera sentido nada, era nada más para tontearle. Me acordé mucho de las historias que me dijiste. Lo último que me topo en la entrada y eso me mata de las carcajadas que al punto que no me pude aguantar. Mi amiga ya se está yendo, yo voy detrás de ella, después me adelanto tantito y cuando estamos llegando ya a la entrada de la tienda, veo un cuadro antiquísimo de una señora, perdón por lo que voy a decir, Narrador, pero es una señora muy fea, y esa señora que está muy fea es como un abuelite que se le marcaron los bigotes por arriba, ¿me dio mucha risa porque dije. quién pintó esto y quién lo va a querer comprar? Y esa idea me mató de la risa, entonces salgo de ahí muerta de la risa y mi amiga me dice, por burlona te van a jalar las patas en la noche. Y así quedaron las cosas, yo llego en la noche a la casa porque de ahí fuimos de compras y nos fuimos a comer, cuando llego mi esposo está viendo televisión, él me dice que se va a quedar hasta tarde, yo al día siguiente tengo que trabajar, así que me voy directo a dormir. Voy y me acuesto en mi cama, que es una cama king size, grande, grande, grande, no tengo un respaldo en la parte de atrás, pero lo que sí tengo es que arriba en la pared tengo tres cuadros. Me acuesto, exhausta, y estando ahí de lado sobre mi hombro derecho, me volteo hacia arriba como un movimiento normal antes de dormirme y me quedo paralizada, ya no me puedo mover más. Hasta ahí llegué, en el sentido en el que me doy cuenta luego luego que no controlo mi cuerpo. Abro los ojos y veo que alguien lo tengo parado en la zona como de mi pecho, cintura, está de pie ahí y está aventado hacia adelante, tomando uno de los cuadros, intentando lo zafar, lo zafa, y en eso yo ya sé que para la parálisis del sueño conmigo me tengo que relajar, probablemente estoy alucinando, esto es algo que me estoy inventando. Cierro los ojos y me quedo bien dormida. Me levanto la mañana siguiente, mi esposo está ahí acostado, yo me levanto apresurada para lo del trabajo, y en eso, cuando me baño y me visto, me vuelvo a meter en la habitación para despedirme, y me acuerdo de lo que pasó antes de dormir. Volteo a los cuadros y no está mi cuadro. Y le digo, ¿por qué quitaste el cuadro anoche? Y me dice, no yo no quité nada. Y le dije, mira el cuadro. Y me dice, yo no lo quité. Tal vez se cayó, tal vez se rompió el turno, y se cayó, yo no lo quité, pero te vi anoche. Y él se empieza a poner blanco y dice, no, no me digas eso. Dice, porque tú y las cosas de fantasmas, siempre has dicho que tienes un contacto, a mí eso no me gusta. Y ella dice, no hombre, te estoy hablando en serio, no me hagas una broma. Y él es que entiende, yo me quedé hasta tarde viendo televisión y ya me metí en la habitación. Solo hubo un momento en el que te escuché balbucear, me asomé, la habitación estaba un poquito fría y me regresé porque te vi bien dormida. Lo raro es que estabas volteando boca arriba, pero como a veces te duermes con los ojos abiertos, dije, no, está bien dormida y me fui allá. Ella va y se asoma del lado de su cama, el cuadro está puestito ahí, aladito de donde ella se levanta para que lo haya visto desde el momento en que se levantó, pero como se levantó apresurada, no le prestó atención. Dice, sí se ha de haber caído porque esa era su última esperanza. Y entonces voltea la pared y ahí sigue el tornillo intacto, y también está intacto la parte en la que se cuelga ese tornillo. El, con su última esperanza, dice, no se rompió, ¿verdad? Y yo agarrando el cuadro y viendo el tornillo, vuelto y le digo, se me hace que es por el podcast que he estado escuchando. El dice, es que yo ya te he dicho que no escuches estas cosas en la casa, y me fui de ahí, narrador, culpándote de haber embrujado mi departamento. ¿Quieres conocer el secreto de los ojos del diablo? Porque aquí en esta leyenda parece que las personas que están a punto de descubrirlo, les pasa algo muy extraño. En medio de Latinoamérica, arriba de un cerrito, hay un pueblo por el cual puedes llegar por dos caminos. Si eres una persona inteligente que ha prestado atención en las leyendas locales, sabe que el camino corto por el cual vas a hacer menos de 30 minutos para llegar a ese pueblito, no es el indicado si son después de las 10 de la noche. No importa si en el otro haces hasta 3 horas o 4. No importa porque ese camino es seguro. ¿Por qué hay dos caminos en ese cerro? La respuesta es porque uno está maldito. O te puedes topar con el mismísimo demonio. Hay muchas historias de ese lugar, pero te voy a contar la historia de Margarita. Margarita es una señora que cuando ella cumple sus 35 años, le detectaron un par de problemitas después de que se fue a hacer un chequeo en la ciudad porque había tenido varios dolores internos en su cuerpecito, y le dijeron que varios de esos problemas ya no tenían cura. Margarita se lo toma muy mal eso, no lo sabe como afrontar de una manera positiva y se deprime mucho. Y ahora ahí en su casa, aún cuando vive con su familia, Margarita ni siquiera se quiere levantar de la cama. Y no está tan mal, no es el problema de las enfermedades, ya que es un factor psicológico el que le está cayendo todo el peso mental por esta situación. Todo lo ve oscuro, no ve un futuro positivo, todo lo que sigue adelante va a ser peor de lo que está viviendo y eso le quita todas las ganas de levantarse de la cama. Un día, empieza a escuchar por unas vecinas que cuchicheaban en la calle, muy cerquita de la ventana de su habitación, acerca de un bailongo que se iba a armar en el pueblito que estaba en las faldas del cerro, ese que te digo que está como un kilómetro, kilómetro y medio de ahí. Ella las escucha tan entusiasmadas que por primera vez en dos o tres meses, se siente con el ánimo y las ganas de ir. De repente, a media tarde, Margarita se puso ahí un par de ropas y se fue bajando el cerro. La familia ni le sacó la plática, ni le dijo nada, ni le dirigió la palabra porque no la querían parar. Ahora que le veían fuera de la casa y caminando, ahí parece que se estaba sanando la señora. No le dirigen la palabra y la señora se va por el camino rápido. Te vuelvo a decir, es media tarde. Tres, cuatro, cinco de la tarde. Llega al pueblito cerca de las seis y media. Y cuando llega se topa con una sorpresota que le hace sentir muy feliz. Un montón de personas que lo había conocido a lo largo de su vida estaban ahí en la celebración. Y van y se le acercan y le dan un abrazo y le dan la mano. Qué gusto volverte a ver, ¡Margarita! Sabíamos que estabas muy mal, pero ve ahora. Verte aquí es un gustazo y le empiezan a dar tantas muestras de cariño que es como si le hubieran quitado ese peso mental. Y Margarita bailó, tomó, platicó, se carcajó, la pasó brutal, ¡brutal! Cerca de las 12 de la noche, un poco ebria, quiere regresar a su casa. Ya van varias personas que le ofrecen regresarla para allá, pero en el vehículo solo van hombres y ella dice no. Eso me va a meter en problemas con mi esposo, después qué van a decir de mí. Y decide que ella va a ir por su cuenta. Al cabo, no está tan borracha como para no llegar a la casa. Se puede tardar más, llegará un poquito raspada por si se llega a tambalear, pero de ahí no pasa nada, el camino es seguro. Y no debería de tener ningún problema. El problema es el tiempo. Una hora y media, dos horas tal vez, hasta tres. En esa subida del camino largo. Y piensa Margarita. Ah, no, yo mejor me voy por la vía directa. Total que si se me aparece el diablo, ni cuenta me voy a dar. Y Margarita, así andando media borracha, va caminando por el camino de la vía corta. Y cuando se va subiendo el cerro, varias personas se paran en las faldas del cerro, gente que venía de esta misma fiesta, y le empiezan a gritar, Margarita, ¿qué está haciendo? Bájese de ahí, ya sabe que por ahí no se debe de ir. No después de las diez. Ahí ese camino no se le va a parecer, se le va a parecer el diablo. Y Margarita nada más voltea y, no, ustedes están más borrachos que yo. Y la gente soltaba la carcajada, porque pues la veían bien ebria. Y la señora seguía como en su caminado. Ese caminadito que va llevando por ahí, lo hace concierto bailadito, que provoca que el resto de personas que le están viendo no se la tomen tan en serio y se van. Y conforme ella va avanzando, le empiezan a pasar cosas muy extrañas. Lleva más o menos 15 minutos de su vida, cuando empieza a sentir que la verdad se fue por completo. Está sobria el 100%. Y eso se le hace extraño porque, aunque ella se estuvo vendiendo la idea que no estaba tan tomada, era mentira. Había tomado bastante, muy probablemente más que en los últimos dos o tres años de su vida. Ni su cuerpo no estaría acostumbrado al alcohol, lo estaba procesando mal. Pero ya de repente, de la nada, de un momento a otro, estaba sobria. Lo segundo, cinco minutos después de estar sobria, comienza a escuchar a lo lejos un cabalgado de un caballo. El problema es de dónde viene. Viene desde la nada, desde la zona en la que son los acantilados, las caídas del cerro, donde no hay camino. Y desde ahí se está acercando hacia ella. Y cada vez está más cerca. Y el galopar suena cada vez más fuerte. Margarita empieza a acelerar el paso, pero no tiene la mejor condición. Tiene un par de meses en cama y ha estado muy deprimida. Pero el miedo, el miedo no anda en burro, dicen por ahí, porque Margarita empieza a tener una condición que en su vida había tenido y está moviéndose toda velocidad. Pero no lo suficientemente rápido como para alejarse del guinete, porque de un momento u otro el galopar está muy cerca de ella. Ella voltea y ve que a escasos 10 metros, en medio de la nada, no en las faldas del cerro, no caminando por ahí, era como si viniera caminando en medio del aire hacia ella, viene un caballo totalmente negro, hermoso, precioso, tan lindo que la deja impactada y se queda viendo el caballo. Mientras se va acercando a él, se da cuenta que el caballo no viene solo, y ve unas piernas bastante corpulentas, cubiertas por un pantalón negro del jinete. Y ahí, cuando se para al lado de ella, escucha una voz, una voz que en su vida he escuchado, pero es una voz que se le mete en la cabeza, es una voz que le habla como directo al cerebro o al corazón, y le dice, ¡Ay Margarita! ¡Qué bueno que te levantaste! ¿Te quieres sentir mejor? Porque yo sé cómo, nada más voltea y mírame a los ojos, y Margarita voltea al piso, y nada más mueve la cabeza de un lado a otro. Margarita, le sobran palabras, pero no tiene ya valor alguno, la presencia de esa cosa que tiene forma de geneti de caballo, se siente como la cosa más demoníaca que ha sentido en su vida, una presencia tan grande, pero tan espeluznante, que hace que ella se sienta chiquitititita, como si fuera apenas una niña recién nacida, que no tiene manera de protegerse contra eso, y no le está amenazando, la voz es dulce, la vuelve a invitar, que acaso no te quiere sentir bien, Margarita, porque yo te puedo quitar tus enfermedades, solo voltea y mírame a los ojos, y Margarita vuelve a mover la cabeza de un lado a otro diciendo que no, y sigue avanzando Margarita y empieza a caminar, intentándose alejar del caballo, pero el caballo no hace ningún esfuerzo, y empieza a galopar casi al lado de ella, y el jinete, a los dos minutos, le dice, por tercera vez te lo digo Margarita, te voy a quitar tu enfermedad, solo necesitas verme a los ojos, y Margarita, perturbada definitivamente por la situación, pero al mismo tiempo con el deseo de que realmente esas enfermedades que le detectaron ya no estén ahí, por un momento sucumbe, deja de pensar que está hablando con algo que parecía flotar en el mismo aire y venía de la zona del cerro en la cual ni siquiera se puede andar a pie, muchísimo menos en caballo, cuando de repente voltea y al ver hay un tipo corpulento, muy alto, muy fuerte, sentado ahí, que lleva un sombrero de charro, pero debajo del sombrero tiene el cráneo de un caballo, y ahí no hay ningún rostro. Cuando se le queda viendo por escasos segundos, el cráneo del caballo abre la mandíbula, y de ahí suena una carcajada de un ser humano, y entonces, en las cuencas de los ojos, al fondo se logra ver un pequeño brillo rojo. Ahí, en medio de la oscuridad, acaba de ver los ojos del mismísimo demonio. Margarita se da cuenta que el demonio no le estaba ofreciendo nada, solo quería asustarla, y comienza a correr como loca. Llega a la casa, en muchísimo menos tiempo del que debería, el caballo en algún momento empezó a galo para otra parte, después de escuchar la carcajada de ese ser, que estaba siguiéndola una y otra vez. Llega a la casa, y no puede dejar de hablar del suceso que acaba de vivir, el caballo negro, el caballo gigantesco, el hombre ese que tiene cabeza como si fuera un cráneo de un caballo, que le hablaba que se reía y que al fondo se veían unos ojos rojos, esos puntos rojos, y no podía dejar de hablar de eso. Y Margarita perdió la razón, y dos años después falleció en medio de la nada. La gente de la comunidad, muchos aseguran, que el día que ella falleció, se escuchaban carcajadas de un hombre que venían de la nada. Y con esta historia, mi querida Familia Nocturna, hemos llegado al final de esta Oscura Fogata De Historias. Pero antes de irme, tengo que decirles no. Tengo que mostrarles algo, una sorpresa, una sorpresa que tienen esperando mucho tiempo. Mi querida Familia Nocturna, comenzamos la gira 2026. Ya muy pronto salen todas las ciudades y las fechas. Así es que estén atentos, porque tal vez este año estaremos ahí en tu ciudad. Y estas historias que te vamos a llevar, recuerda, no son historias que se cuenten aquí en el canal. Aparte, en vivo, pregúntale a la gente que ya fue. Pero el terror y lo macabro se hace un poquito más presente. Aparte que conocerás a la Familia Nocturna y eso ya por sí está genial. Ahora sí, dicho una vez esto, espero que tengan una bonita semana. Nos vemos el jueves en el siguiente episodio. Que recuerden, lunes y jueves a las 9 de la mañana es cuando estrenamos. Nos vemos el jueves en el siguiente episodio. Pero de aquí hasta que vayamos al siguiente episodio, les deseo que tengan dulces, pesadillas. Bye, bye. Y qué dijeron, ¿eh? Y el reto, ¿eh? Pues el reto ahí les va, mi querida Familia Nocturna. El reto es el siguiente. Tengo dos historias más, porque yo sé que aunque les conté varias historias el día de hoy, van a decir, Narrador, como que nos faltó un poquito más. Les tengo dos historias, son dos leyendas. Y el reto es el siguiente. Estoy casi seguro que no conoces ninguna de estas dos leyendas. Son leyendas muy oscuras y muy extrañas. Entonces te propongo un intercambio equivalente. Por una de las dos historias que no conozcas, venga tu like. Pero si no conoces ninguna de las dos, entonces te terminas suscribiendo al canal. Si aceptas el reto, continúa. Si no, nos vemos el jueves. Porque las dos leyendas, estoy a punto de contarlas, ya. Has visto paradas de autobús que están en medio de la nada, ¿en lugares en los que no pasa ningún autobús? Si es así, ten mucho cuidado de ellas, porque esta leyenda trata de una muy específica en la que pasa el autobús de los muertos. Hay un lugar que también está en Latinoamérica, no te voy a dar más pistas, pero en ese lugar hay una parada de autobús que es antiquísima. En algún momento hubo un techito ahí que te podía proteger de la lluvia, pero al día de hoy ahí ya no hay nada, más que una banca oxidada y un letrero también. Extrañamente, ese lugar atrae a las personas, y muchas personas durante la tarde, la noche y la madrugada están parados ahí entre la banca y el letrero. Si vas tú andando en el carro, te los vas a topar, y si te llegas a detener y les preguntas por qué están ahí, los vas a sacar de su trance, y es entonces cuando te van a responder, no sé, no sé qué estoy haciendo aquí, y se van a ir. Pero si esas personas no tienen la suerte de que alguien los detenga, después de las 12 de la noche pasa un autobús. Un autobús que depende mucho en dónde estés es cómo se te va a presentar. Si estás en la parada y de alguna manera lograste salir del trance, vas a ver un autobús amarillo como si fuera un autobús escolar, de esos que se utilizaban en los 90s o inicios de los 2000s, y este autobús se ve nuevo. Se va a abrir la puerta principal para ti y vas a ver un chofer que está vestido con ropa antigua. El tipo te va a decir que por favor pases, que están a punto de salir, y que ya van rumbo al último destino, y es el último camión que pasa en la madrugada. Y si te llegas a subir y volteas hacia atrás, vas a ver que el camión está lleno de personas. No estaba rotado al 100%, hay un par de asientos ahí vacíos, pero hay más de 10, 15, 20 personas. Se ve un autobús lleno especialmente para la hora en la que lo vas a tomar. El problema es que, una vez que se cierran las puertas, y si estás cerca de ahí y saliste del trance, te vas a dar cuenta que el autobús no tiene forma alguna de estarse moviendo, porque está totalmente arruinado, lleno de radumbre, con huecos, las mismas llantas se ven prácticamente deshechas. Y lo peor son las personas, porque si tienes la mala suerte de voltear a verlos, te vas a dar cuenta cómo, de parecer personas normales, se transforman todos en esqueletos. Esta leyenda viene solo por aquellos que por alguna extraña situación, aún cuando estaban frente al autobús, no se subieron. Pero como te he dicho, ese lugar atrae a las personas no a una, a veces son pequeños grupos. Y lo extraño, es que en los siguientes cementerios que hay a lo largo de ese camino, que son cuatro, en los siguientes días, van a ir apareciendo los cuerpos de aquellos que se subieron al autobús de los muertos. Entonces mi querida familia nocturna, ahora te tengo que preguntar, ¿ya conocías estas dos leyendas? ¿Sabes de dónde son? Porque si no conocías una, venga tu like. Pero si no conocías las dos, yo creo que esto es justo, y venga tu suscripción. Y prepárate para el siguiente episodio, porque te voy a tener otro reto. Nos vemos el próximo jueves.