title El lado PARANORMAL de los HOSPITALES | Relatos Siniestros de MÉDICOS

description 🔥 En este episodio de EXTRA ANORMAL PODCAST nos adentramos en relatos siniestros de médicos, historias paranormales de hospitales, pacientes poseídos, fantasmas, brujería, experiencias aterradoras contadas por doctores que vivieron lo inexplicable dentro de clínicas y hospitales.⚠️ Hablamos de un cuarto maldito donde los pacientes no logran salir con vida, de un doctor fantasma que sigue atendiendo después de muerto, de un muñeco de ventrílocuo maldito, de un rosario milagroso, de una doctora que recibía la visita espiritual de su hija fallecida, de un caso de posesión, y de un niño que evidenciaba secretos íntimos mientras rechazaba objetos religiosos.
🕯️ En este episodio encontrarás:🏥 hospitales embrujados y cuartos malditos👨‍⚕️ médicos marcados por lo paranormal👻 fantasmas que siguen atendiendo pacientes🪆 objetos malditos y brujería📿 milagros y rosarios con poder😈 pacientes poseídos y casos inexplicables👁️ Si te gustan los relatos paranormales, el terror hospitalario, el misterio, los casos sobrenaturales, las historias de médicos, los hospitales malditos, las posesiones, los milagros y los misterios de la medicina, este episodio es para ti.🖤 Bienvenidos a EXTRA ANORMAL PODCAST, donde hablamos de lo que muchos callan.💬 Déjame tu opinión en los comentarios🔔 Suscríbete y activa la campanita para más episodios de EXTRA ANORMAL PODCAST

pubDate Tue, 14 Apr 2026 02:24:06 GMT

author iEX Studios

duration 5139000

transcript

Speaker 1:
[00:00] Se dice que los hospitales pueden llegar a ser mucho más siniestros que un cementerio. ¿Sabes por qué? Porque en los cementerios los muertos descansan, en los hospitales no. Existen cientos de testimonios de doctores, enfermeras, camilleros, incluso personal de limpieza, que aseguran vivir cosas inexplicables dentro de los hospitales. Desde camillas que parecen moverse solas, hasta la aparición de niños caminando por los pasillos a mitad de la noche. E incluso se llega a hablar de habitaciones donde cada persona que entra, muere. Esta noche vas a escuchar historias malditas de hospitales. El lugar donde la ciencia ya no te puede explicar los fenómenos. Bienvenidos. Qué tal, ¿familia? Sean bienvenidos a un capítulo más de Podcast Extra Anormal. Mi nombre es Paco Arias y estoy feliz de estar nuevamente en un capítulo para todos ustedes. Familia, le estremos unas historias increíbles para esta noche. Te recomiendo que te quedes hasta el final de este video, porque vamos a contar muchas historias que ocurrieron en hospitales, historias enviadas por médicos, por doctores, por personas que trabajan en un ámbito tan importante, pero que lo paranormal sigue estando presente. Para hablar de este tema, me acompaña un favorito de la casa y aparte un gran amigo que nos honra con su presencia y que me da mucho gusto que esté hoy con nosotros. Mi querido Doc, ¿cómo estás?

Speaker 2:
[02:09] Hola, Paco. Pues agradecido de estar nuevamente aquí en tu casa. Bueno, en mi casa, Podcast Extra Anormal. Y espero que los relatos que traemos a continuación sean del agrado de tu público.

Speaker 1:
[02:23] Doc, yo sé que mucha gente te conoce en este canal. Has colaborado con nosotros desde hace casi tres años ya. O sea, ya es mucho tiempo. A estas alturas, yo creo que ya no es necesario que digas por qué te estás cubriendo el rostro. Pero para la gente que no te conoce, para la gente que incluso se pregunte si eres médico o no, me gustaría por favor que te presentes y sobre todo también tus redes sociales porque también hablas acerca de estos temas.

Speaker 2:
[02:51] Bueno, hola, un saludo a todo tu público, a las personas que no me conocen. Me presento, únicamente utilizo el sobrenombre, por así decirlo, de El Doc. Mi formación realmente es de un médico. Yo realmente tengo esa profesión. Y quizás a lo largo de los años todos han escuchado las anécdotas que me han tocado vivir, que me han tocado presenciar. Y fui muy renuente en, digamos, mostrar un perfil público para las personas. Y no tiene mucho que decidí abrir un pequeño canal en YouTube, donde cuento, pues, algunas experiencias y algunos casos que me parecen interesantes. Y en cuanto a los que se preguntan que por qué oculto mi rostro, o por qué nunca muestro algún nombre, principalmente es por privacidad y quizás algunos otros temas de seguridad.

Speaker 1:
[03:48] Ok, amigo. Gracias. También antes de continuar, hermano, ¿cómo te pueden encontrar en el canal que tú tienes?

Speaker 2:
[03:54] Me pueden encontrar como el doc entre la ciencia y el misterio en YouTube.

Speaker 1:
[03:59] Gracias, amigo. Oye, también quiero decirle a toda la gente que, por favor, procuren quedarse hasta el final de este vídeo, porque hemos guardado cosas al final que van a estar buenísimas. También quiero decirles a todas las personas que están llegando que el doc trae una anécdota que no va a estar en este capítulo, porque es algo prohibido. Y cuando se trata del doc, hablamos de cosas muy turbias, o sea, cosas bastante oscuras que lo podrás encontrar en nuestra página web. Así que te invito a que terminemos este episodio. Te das una vuelta por allá. Ya sabes que en cualquier buscador debes de poner www.podcastextraanormal.com.mx y allá nos vemos tú y yo. Doc, qué opinas de todas las experiencias paranormales que ocurren a los médicos, enfermeros, camilleros, ¿todo lo que ocurre en un hospital?

Speaker 2:
[04:49] Bueno, debemos entender que un hospital es un lugar donde realmente hay muchas emociones, tanto buenas como negativas. Es el único lugar donde realmente encuentras oraciones verdaderas, donde la gente realmente pide algo.

Speaker 1:
[05:08] Fíjate que justamente como tú lo mencionas, yo traigo anécdotas enviadas por personal de la salud, personas que incluso al día de hoy siguen trabajando en estos hospitales, atendiendo a sus pacientes y que de alguna forma, ahora sí que a pesar de sus estudios, a pesar de ser personas de ciencia, también al igual que tú, creen en el fenómeno paranormal, creen en la energía, en el tema espiritual, en los milagros sobre todo porque también existen. Y hay cosas, hay cosas muy importantes que van a ir saliendo a lo largo de este capítulo. Yo quiero comenzar con una historia que me comparte justamente un médico cirujano. Yo, hermano, voy a empezar con una historia muy fuerte, así que voy con todo. Esta historia ocurre en el año 2016. Nosotros titulamos esta historia La Entidad del Cuarto 7. Esta persona nos manda una historia y nos dice que en este cuarto procuran no dejar pacientes. Por alguna razón, no es que pasen a mejor vida. Simplemente empiezan a experimentar cosas que no tienen explicación. Desde llantos, el llanto de una mujer, la sombra de una mujer, o simplemente la presencia de algo en la oscuridad, sobre todo en las noches. Y no se trataba de uno, se trataba de decenas de pacientes que al estar en esta habitación decían manifestar esto. Al día de hoy, tuvieron que poner un altar afuera de este cuarto para calmar las cosas. Pero las cosas se fueron poniendo cada vez más oscuras desde su origen. Sobre todo porque este médico cirujano me cuenta que él conoce el origen. Y todo esto empezó en el año 2016. Él nos dice que en aquel entonces, él hizo una cirugía a una chica de nombre Gretel. Esta chica presentaba una obstrucción intestinal muy grave. Llegó con su mamá y otra persona. Al principio es lo que él cuenta. Venía con dos personas. Esta chica presentaba fiebre, pero muy alta, mareos, tenía los oídos tapados y sobre todo un dolor fuerte en el estómago, muy fuerte. Le empezaron a dar un tratamiento y dice que la medicina no le hacía nada. Iba pasando pues los días y esta paciente seguía presentando estos síntomas extremos hasta que se dieron cuenta que es lo que tenía. En ese momento se dan cuenta de que es necesario una cirugía y la meten, la programan primeramente, evidentemente, la programan para cirugía, pero dice que siempre estaba cerca su mamá y esta otra mujer. Pasó el tiempo, pasaron los minutos y a este médico que, por cierto, no me da su nombre, se le hizo raro. Dice que estando ya en el quirófano se dio cuenta de que la otra persona que venía con ellas, la otra mujer, estaba adentro y él, evidentemente, dijo a todas las personas quién la dejó entrar. Y aquí es donde empieza lo extraño. Cuando todos los demás, médicos, asistentes, enfermeros, voltean y dicen doctor, ¿de qué está hablando? Él voltea y dice, es que había una señora, la que venía con la señorita y es donde todos dicen, no doctor, nadie ha entrado. Desde ahí él se dio cuenta de que las cosas estaban un poco raras, un poco extrañas. La chica todavía estaba consciente, todavía no la sedaban y ella estaba llorando, y repetía siempre, me voy a morir, me voy a morir, aunque me hagan lo que me hagan, me voy a morir. Nadie puede ayudarme. El doctor, pues evidentemente la escucha y le dice que no se preocupe, que realmente solamente va a ser tanto tiempo y que ya se va a recuperar porque es joven, porque tiene fuerza, todo esto. Pero la chica seguía insistente, doctor, usted no lo entiende. Me voy a morir, de verdad, no sé qué va a pasar conmigo. Nadie me ha podido ayudar. Dice que empezó el proceso y en el momento que empieza la cirugía y lo quiero leer textualmente, este doctor me dice Paco, en el momento que llegamos al intestino, sacamos bolas de cabello, bolas y bolas de verdad era como si esta chica hubiera comido gran cantidad de cabellos y dentro de los cabellos había como pequeñas lagartijas. Dice, no, no sé qué estaba pasando. Dice, en ese momento todo empezó a fallar. La electricidad, dice, la luz se fue en más de una ocasión, las cosas se nos estaban cayendo. O sea, como que todo empezaba a salir mal. Dice, yo suelo creer en Dios y lo único que hice en ese momento fue orar y pedirle a Dios que al tomar el control de esta cirugía, porque yo no sabía lo que iba a pasar. Yo sentía como si pasaban, como si pasaran un hielo sobre mi espalda. Dice, yo sentía mucho escalofrío, sentía miedo, las manos me empezaban a temblar y también me di cuenta, dice, que mis compañeros sentían exactamente lo mismo. Había algo que no nos dejaba terminar por impresionante que fuera, dice, nosotros cuando creíamos que ya el intestino estaba limpio, salía más cabello y más cabello. Dice, terminó la cirugía, a la chica le llevaron al cuarto 07, a la habitación ahí, que es la habitación que hoy por hoy pasan cosas. Dice, terminamos, yo fui para un área para hablar con los compañeros y ahí me enteré de unas cosas. Resulta que algunas enfermeras le platican que escucharon a su mamá hablando y decía que estaba como muy preocupada porque, y lo quiero leer, las palabras de la mamá es, yo sé que no la va a librar, el muerto no la va a dejar. Y estaba escuchando que de esta señora decía que otra persona de la sala de espera le decía, es que tienes que llevar a tu hija a Puentejula, Veracruz. Puentejula, Veracruz es un lugar donde se practican exorcismos. Y esto lo estaba escuchando la enfermera, porque la mamá de la señorita que estaban interviniendo estaba hablando con más, digamos, familias de pacientes. Y decía, es que mi hija no la va a librar, porque el muerto no la va a dejar. No tienes que llevar a tu hija a Puentejula. Y estaban así hablando. Dice que la enfermera se le hizo horrado, se lo practica a este médico, a este cirujano, y él se saca de onda y también le cuenta lo que pasó. Dice, es que fue extraño. Y dice, de verdad, Paco, solamente porque no pude tomarle una foto, pero ahí quedó en una charola la cantidad de pelo que le sacamos. Dice, era exageradamente muchísimo. Dice que la chica estuvo internada unos días. En una ocasión, dice, me tocó ir a verla. Dice, yo iba sobre el pasillo y ahí es donde me doy cuenta de que estaba la otra mujer que siempre estaba con su mamá, la otra persona con la que llegó desde un principio y ésta iba caminando hacia su cuarto. Yo dije, pues ahorita llegando la voy a ver, la voy a saludar. Dice el doctor que camina y llega al cuarto y solamente estaba Gretel, solamente la chica. Y él le dice, disculpe la otra señora, dice que es tu tía. Y dice que la chica se pone a llorar y le dice, doctor, no es mi tía, usted también la puede ver. Y el doctor dice, ¿de qué hablas? Sí, pues es tu familiar. Desde que llegaste la primera vez, venía con ustedes. Y la chica seguía llorando y decía, doctor, no, no es mi tía, es la muerta que me mandaron, es la que no me deja en paz, es la que me causa dolor. El doctor así como de, ¿pero. de qué hablas? Y yo la vi como una persona real, pero al doctor le llamó la atención que no estaba en el cuarto cuando la vio caminar. Entonces dice, es que aquí las cosas ya se están poniendo muy extrañas. O sea, ya aquí, dice, ya cuando ve las cosas, dice, era la misma mujer que había entrado al quirófano. La mismita que yo pregunté, ¿quién la dejó pasar? Y mis compañías dijeron, doctor, no hay nadie. Dice, yo lo que pensé es que la mujer cuando dije eso se fue. Pero ahí me quedó claro de que se trataba de otra cosa. Dice, yo empecé a cuestionarme, pues que estaba muy cansado o no lo sé, dice, pero no quería como como creerle del todo a esta chica que estaba internada. Dice que ya le tocaba su descanso después de 48 horas de trabajo. Dice, yo iba a regresar después del fin de semana y aquí viene la noticia fuerte, amigo. Dice, cuando me presento el día lunes y pregunto por la chica que yo había intervenido, me llevé la noticia más escalofriante. Dice, esta chica había fallecido. Cuando pregunté por qué, en qué momento, lo único que me dicen es que fue un tema de asfixia. No hay más. La chica murió por asfixia y dice, es que, pero si yo la vi, estaba bien. Ella no tenía ningún problema respiratorio. O sea, empezó como a indagar en todo esto. Los médicos decían, no, de hecho, su actividad de función fue asfixia. Pero ahí te va, hermano. Lo fuerte viene después. Porque dice que en el momento que le practican la autopsia a esta chica, la persona que lo hace, dice que saca cabellos de la tráquea, iguales a los que él sacó la vez que le intervino, que le sacó del intestino. Dice, pero esta vez estaban en su tráquea. Sacó más cabellos. Dice, Paco, yo no supe contra qué nos estábamos enfrentando. Yo solamente te puedo decir que yo vi la vez que operé a esta chica, vi cosas que jamás había visto. Y lo peor es que el cuarto donde ella estuvo, la habitación 7, desde el 2016, nadie la puede habitar. Paciente que llega ahí, dice, ha habido ocasiones, incluso en temporada de COVID, que el hospital se llenó. Teníamos que ocupar todos los cuartos y hasta los pasillos. Pero la gente que estaba ahí se quejaba de que constantemente escuchaban gritos y lamentos de una mujer. Dice, hoy por hoy, nadie, nadie va a ese cuarto y afuera pusieron un altar. Dice, y esta persona conoció a esta chica. La verdad es una historia para mí fuertísima, hermano. ¿Qué opinas?

Speaker 2:
[16:19] Tocaste muchos temas importantes. Quisiera rescatar el primero que es los, digamos, las capillas, los altares que hay en los hospitales. Yo lo, yo considero que son, que se pueden dividir como en dos tipos. El primero es, digamos, el que está en un hospital y es donde la gente puede encontrar consuelo, puede hacer oraciones, puede pedir milagros por sus familiares que están enfermos. Pero también hay hospitales que es muy, digamos, es poco común. En ocasiones cada mes traen a un sacerdote para que haga una misa. Y cuando le preguntamos, digamos, a los directores o a los directivos del hospital que por qué es cada mes, es porque tienen que, digamos, limpiar o purificar ese hospital para que no ocurran ese tipo de situaciones. Y el otro punto que quiero rescatar es lo que mencionaste de Puentejula. Yo en otros, en otro programa que he estado contigo, yo mencioné que el único caso de posesión que he visto terminó ahí, en Puentejula. Y es un lugar que pues existe, donde se practican ese tipo de deliberaciones. Y en cuanto a lo de que hay habitaciones, todos los que trabajan en el área de salud, en algún momento habrán escuchado de que hay ciertas hasta camas, de que pacientes que llegan a esa cama fallecen, a pesar de que estén estables, a pesar de que sus signos vitales estén dentro de los valores normales, llegan a pasar dos, tres días y decaen y llegan a fallecer. El siguiente relato que voy a darles me lo envió una seguidora. Esto ocurrió en un hospital en Tamaulipas. No le sucedió a ella, pero le sucedió a su novio. La tía de su novio, no sé, lo llamaremos Juan, pues tenía un diagnóstico de un CA severo, y él se encargaba de ir a cuidarlo en las tardes, porque en la mañana o trabajaba o estudiaba. Y a veces él se quedaba en las tardes y hasta la noche. Él comenta que en una ocasión, después de que los doctores hicieron el pase de visita nocturno, a la habitación entró un doctor. Y como él estaba sentado, digamos, enfrente de su tía, porque en el hospital solamente el paciente tiene cama, los familiares tienen que estar sentados, o pues se acuestan a un lado del paciente, en el piso. Y él cuenta que entró este doctor, se acercó, estuvo observando a su tía, como que se acercaba, como que la quería revisar, y él intentó hablarle. Le preguntó que qué estaba haciendo, que si le iban a cambiar de medicamento. Le dijo que su tía se estaba quejando de dolor, que ya lo había reportado con la enfermera, y que nadie había venido. Pero este doctor no le hacía caso. Y pues se molestó obviamente porque ni siquiera, ni siquiera volteaba a verlo. Claro, su tía al estar tan débil no podía responder. De hecho, prácticamente estaba pues en una etapa muy difícil de esa enfermedad. Y simplemente el doctor salió. Y este chico enojado sale, empieza a buscarlo, porque ni siquiera le da un informe. O sea, ni siquiera le dijo nada de su paciente. Si le iban a cambiar medicamentos, este, si iba a venir alguna enfermera, aplicarle algún medicamento para el dolor. Él estaba enojado. Salió y a la primera enfermera que encontró le dijo disculpe, quiero reportar a alguien, quiero reportar a este doctor, porque yo le pedí primero, pues con amabilidad, algún tipo de informe o algo, porque simplemente entró, revisó, por más que le hablé, ni siquiera volteó a verme, no me dio ni una información de mi paciente. Y la enfermera le pregunta, ¿qué doctor? Y este chico le empieza a describir al doctor que entró. Y la enfermera le dice que eso no es posible. Que ese doctor hace como tres meses había sufrido un un ataque en el hospital por parte del crimen organizado.

Speaker 1:
[21:27] No, manches.

Speaker 2:
[21:28] Y de hecho prácticamente él reacciona de esa misma forma, sorprendido y no lo cree. Y lo que él hace es que empieza a buscar la noticia. Y desafortunadamente, si la buscan, pueden encontrar esa noticia de ese doctor que falleció en ese hospital por un ataque del crimen organizado. Él entrando, digamos, pues como que él no lo creía, va a esa habitación y descubre que esa pared fue repintada.

Speaker 1:
[22:04] Ajá.

Speaker 2:
[22:05] Y es donde se veían que estaban los impactos de armas de fuego. Y ahí fue algo, pues prácticamente lo que lo terminó de romper fue cuando vio la la fotografía de este doctor. Era el mismo que había entrado a atender a su tía. Y ahí es donde nos debemos preguntar qué, qué tanta debe ser la vocación de una persona. Como para seguir cuidándolo después de haber muerto.

Speaker 1:
[22:38] Wow, amigo, fíjate que me recuerda mucho, evidentemente, a la famosa historia de la planchada. Aquella enfermera que hoy por hoy muchos pacientes, muchas personas que estuvieron en situación delicada menciona haber sido atendidos por esta enfermera fantasma que no existe. Pero a mí lo que me daba mucha atención, amigo, es evidentemente la forma en cómo mandan a esta persona, este médico, a este doctor, es de una forma muy violenta. ¿Crees que él se haya quedado por eso o se quedó para seguir ayudando?

Speaker 2:
[23:19] En mi punto de vista, yo considero que, digamos, si quieren llamarlo el alma, el espíritu, la energía de este doctor, quizás es algo que ya hemos platicado, que quizás, como su muerte fue de forma muy violenta, ni siquiera sabe que está muerto.

Speaker 1:
[23:39] Exacto.

Speaker 2:
[23:40] Y continúa haciendo las mismas labores que hacía en vida.

Speaker 1:
[23:44] Se queda repitiendo, ¿no? Este ciclo que ocurre con muchas personas que dejan este mundo y no saben que ya ha dejado de existir, porque muchas personas dicen, Paco, es posible. Por supuesto, por supuesto, hay gente, hay espíritus que se siguen manifestando y que no saben que ya dejaron de ser personas vivas y ellos se quedan atrapados en este espacio, tiempo y los casos todavía más gachos son los de niños. Por eso, cuando nosotros y hablo por mí y la vez que tú nos has acompañado a exploraciones, nos encontramos con, ojo, entre comillas, niños que si puede haber aquellos que se queden, no, no todos son demonios. Siempre preguntan por su mamá, siempre preguntan por un familiar, por mamá o papá. Entonces esa parte, amigo, se me hace impresionante. Fíjate, yo te quiero contar esta siguiente historia que se me hace muy aterradora. Ese doctor sí me da su nombre, Sebastián Ayala. No me dice en qué centro es, pero nos dice que él trabaja como médico en un centro oncológico infantil. Hermano, uno de los lugares más tristes, humanamente más tristes. Para quienes no lo sepan, los centros oncológicos infantiles son los hospitales donde se trata a los niños con cáncer. Él nos dice que en este lugar de verdad necesitas tener un corazón muy fuerte para no dejarte destruir por tantos casos de pequeñitos que a diario luchan por su vida y que constantemente tratan de seguir adelante. Él lleva trabajando en este hospital mucho tiempo y le pasó algo y quiero contártelo en dos partes. La primera dice que él estuvo pendiente de un pequeño pacientito de nombre David, el pequeño David, este niño de 11 años que gracias a Dios, él me dice gracias a Dios y a nuestros esfuerzos. Logramos que el cáncer se eliminara, desapareciera de su cuerpo. Toda la familia festejó a los familiares, todos. Y si es muy bonito cuando pasa esto, desgraciadamente, en estos lugares no siempre ocurre. Hay pacientitos, dice, con los que haces una conexión muy grande y desafortunadamente, simplemente un día regresas de tu descanso y te enteras. Que esta personita ya dejó de vivir y a veces dice te tomas fotografías con ellos. Llegaban payasitos, llegaban personas a tratar de hacer a menos pues este lugar. Y dice, y si más de una vez lloras ahí, lloras porque lloras. Pero este pacientito David, el pequeño David, dice, la libró. Gracias a Dios la libro. Recuerdo que fue corriendo donde tenía su mochila y me dijo, doctor, gracias por haberme sanado. Te voy a dar un regalo y dice que el niño fue a su mochila y sacó algo. Aquí lo que sucede es que al momento de que él saca este regalo, este médico Sebastián nos dice que empezó a temblar, empezó a sudar y empezó a sentir miedo. Y aquí voy a cortar este pedazo y nos vamos a la infancia de este doctor. Él dice que hace muchos años él asistió a una fiesta de un amiguito de la escuela, donde había un mago que hacía trucos y que tenía un muñeco de ventríloco. Este mago hacía como que el muñeco hablaba, son estos muñecos para quienes no sepan los que tú metes la mano y haces que hable con la mano. Y el mago pues tiene el truco de hablar con la boca cerrada, haciendo que el muñeco hable. Entonces dice que él cuando vio este show le dijo a sus papás, yo quiero un muñeco, yo quiero aprender a hacer eso. Y dice que le pidió por muchos meses a sus padres que no tenían la economía, mamá, por favor, cómprame un muñeco, quiero aprender, quiero ser mago cuando sea grande. Y estaba, y estaba, y estaba. Dice que en una Navidad le llegó un muñeco de ventriloquos. Dice que se puso feliz, rápidamente metió su manita, dice, y empezó a hacer y le puso un nombre a este muñeco, le puso Lalo. Dice, en aquella, en aquel entonces, estaba la película uno de Toy Story, donde sale el vaquero Woody, Boss Lager, y dice que tal cual como él lo vio en la película, como Andy le ponía su nombre en la zona del zapato a sus juguetes, él le puso su nombre a Lalo, aquí en el zapatito, tal cual. Y así como lo hacía en la película de Toy Story, Andy con sus juguetes, él también dormía con Lalo y decía Lalo, tú eres mi mejor amigo, nunca nos vamos a separar, bla bla bla. Dice todo feliz. Él pasaba horas y horas practicando frente al espejo, hablando con Lalo, haciendo que Lalo hablara, dice, iba a las fiestas y se llevaba a su muñeco de ventrilo por todos lados, ¿no? Y lo presentaba a sus amigos, yo, mira, te presento a Lalo y a, hola Lalo, saluda. Y a Lalo, como que hablaba del muñeco. Era su juguete favorito. Todo el tiempo lo encontrabas en su cama. En una ocasión, dice Sebastián, el doctor Sebastián, que esto es, evidentemente, cuando era niño, que llegó de la escuela y se dio cuenta de que cuando llega a su sala, estaba su abuela paterna, que era una mujer que no quería. Era una abuelita muy extraña con otra señora y las dos en sus manos sostenían al muñeco Lalo. Dice que cuando vieron que llegó, lo soltaron y la señora que no conocía se lo entregó. Le dijo, ten hijo, está muy bonito, eh, úsalo, juega con él, diviértete, es un gran juguete y dice que le menciona, siempre tienes que practicar, nunca se te olvide, juega mucho con él. Dice que pues él recibe el muñeco, pero aquí pasó algo, amigo. Desde esa vez dice que empezó a tener como ciertos eventos con este juguete. Recordemos que Lalo dormía al lado de él. Dice que ahí fue donde él tuvo la primera parálisis de sueño siendo niño. No se podía mover, era de noche. Solamente pudo echar la mirada hacia un lado, hacia la izquierda. Y ahí vio a Lalo, el muñeco que era su amigo. Pero en este momento dice que este muñeco empezaba a abrir la boca lentamente y no hablaba, solo hacía este sonido. Hace este sonido. Y dice que él empezaba como a tener miedo. Y le decía Lalo, ¿estás vivo? Y el muñeco seguía haciendo ese sonido. Y hay un momento donde le responde.

Speaker 3:
[31:13] Soy tu amigo.

Speaker 1:
[31:16] Él empezó a tener mucho miedo bajo este trance de parálisis de sueño. Dice que logra salir. Asustado, salió corriendo al cuarto de su mamá, pero notó algo. Lalo no estaba en su cama, donde debía ir a estar. Estaba en el piso. A partir de ese momento, él empezó a tenerle mucho miedo a su propio juguete. Sobre todo, porque me dice Paco, yo lo dejaba en lugares distintos. Lo dejaba en la sala, lo dejaba en algún otro lugar. Y siempre, siempre aparecía sobre mi cama. Siempre estaba en mi cama. Todo el tiempo. Dice, yo le llegué a decir a mis padres que ya no lo quería. Pero me regañaron porque decían, hijo, tú lo pediste. Es un muñeco muy costoso. No lo vamos a tirar. Y no me lo, o sea, no se deshacían de él. Dice, entonces lo que yo hice fue encerrar a Lalo en un closet. Y ahí lo tenía encerrado. Pero lo feo es cuando este muñeco salía de ahí. En una ocasión volvió a tener esta parálisis. Y él dice que ve cómo se abre su puerta de su recámara. Y empieza a rechinar. Y cuando se da cuenta, Lalo estaba parado ahí. Es un muñeco que evidentemente necesita tener movilidad de un humano para que se mueva. El muñeco estaba caminando. Y se acercaba a él. Y dice que se reía. Pero su risa era como de risa de duende. Dice que era como... Así era la risa. Dice, en cuanto yo empezaba a escucharlo, tenía muchísimo miedo. Y se recuerdo que empezó a morder mi brazo. Y yo le decía, no Lalo, no.

Speaker 2:
[33:03] No, por favor, no.

Speaker 1:
[33:05] Y este seguía diciendo, el dolor que le causó, hizo que él despertara. Y para su sorpresa, Lalo estaba otra vez tirado a un lado de su cama. Esa vez dice que se fue corriendo otra vez al cuarto de sus padres y ahí se quedó. Y le dijo, por favor, desháganse de él. Desháganse de él, ya no lo quiero. Dice su papá, se levanta, lo agarra y lo mete en una bolsa negra de basura. Dice, hijo, está bien, lo vamos a regalar, no te preocupes, lo vamos a tirar. No pasa nada. Dice, ¿qué pasó? El día siguiente, no recuerda si su papá lo regaló o simplemente lo tiró a la basura o a lo mejor lo vendió, no sabe. Pero él se deshizo de Lalo. El problema es que Lalo se hacía presente en los sueños. Dice que por muchos años estuvo soñando con Lalo, que se presentaba y le decía no me voy a ir, no me voy a ir porque tú y yo somos amigos. Acuérdate, justamente como él incluso hasta le cantaba la de Yo soy tu amigo fiel, tal cual, porque era un niño que creció viendo esa película y le decía a su muñeco, eres mi amigo. Ahora este muñeco se le presentaba y le decía no me voy a ir porque tú y yo somos amigos y dice Paco, yo tuve que ir a terapia. Llegó a los 16 años y yo seguía soñando con Lalo. El último sueño que tuve, dice, fue cuando entró a la carrera. Lalo salió de mi vida, desapareció. Yo pude, dice, yo puedo decir que ya cuando empecé a estudiar mi carrera, mi vida cambió por completo. Tal vez si fue la ocupación mental de decir, ya tengo en qué enfocarme en la escuela, en el estudio, todo esto. Lalo desapareció. Aquí vamos a regresar otra vez al inicio. Cuando el pequeño David, agradecido, le da un regalo a este doctor. Saca de una mochila, amigo, un muñeco de ventiloco. Y le dice, tenga doc, gracias, se lo regalo. Se llama Lalo. Dice que cuando él agarra el muñeco, amigo, empezó a temblar. O sea, le llegaron tantos recuerdos. Dice que su mano, sus manos estaban temblando. Y una enfermera le dice, doctor, está bien. Y dice que se quedó en shock. Cuando ve la suela del zapato de Lalo, todavía se lograba leer Sebastián. Era el mismo muñeco que él había tenido cuando era niño. Aquel niño David se lo dejó y se fue. Y él se quedó con Lalo y en ese momento agarró el muñeco, lo metió en una bolsa y lo tiró a la basura. El único problema de esto es que él nos dice que su hijo de seis años de la nada le está pidiendo un muñeco de regalo, un muñeco de ventriloco de la nada y le dice que es porque ha soñado con uno. Hasta el día de hoy, este doctor que me escribe me dice tengo muchísimo miedo, Paco. No quiero que mi hijo vuelva a pasar lo mismo que yo. Qué opinas, ¿amigo?

Speaker 2:
[36:23] Es un relato que refleja una gran coincidencia, porque no hay otra forma de llamarlo. El solo hecho de que sea el mismo muñeco genera demasiadas preguntas, y no todo puede ser encasillado como una simple coincidencia.

Speaker 1:
[36:46] Es que aquí va la cuestión. ¿Se creen las coincidencias? ¿Son reales? ¿O realmente es algo que tiene lógica y explicación? Porque el muñeco todo el tiempo lo repitió. No me voy a ir. Tú y yo somos amigos. Entonces, ¿la coincidencia aplica aquí? Qué opinas de eso, ¿amigo?

Speaker 2:
[37:11] Desde un punto de vista científico, lo llamaríamos simples coincidencias. Algún tipo de estrés postraumático, digamos una mala gestión en cuanto a sucesiones de terapia. Pero los que estamos aquí, los que creemos en el fenómeno, sabemos que ese muñeco tiene algo más. Y de alguna forma, está unido a este doctor.

Speaker 1:
[37:37] Y sobre todo, no sé si recordarás el relato, la parte donde él me dice que pues todo era normal con el muñeco, hasta que vio que su abuela y otra señora que no conocía lo estaban manipulando. ¿Tú qué piensas de esa parte?

Speaker 2:
[37:54] Es difícil dar un punto de vista objetivo. ¿Por qué? Porque pues pueden interpretarse de muchas maneras.

Speaker 1:
[38:02] Claro.

Speaker 2:
[38:03] Pero no entendería yo por qué intencionaron ese muñeco.

Speaker 1:
[38:09] Eso.

Speaker 2:
[38:10] O qué, con qué, con qué finalidad. Si era su abuelo, bueno, si era su abuela y la otra persona. Eso es algo lo que a mí me, como que me causa cierta, pues cierta duda, ¿no? ¿Por qué lo hicieron?

Speaker 1:
[38:26] Exactamente. Lo único que me dice él es, pues nunca quiso a su abuelita y creo que su mamá nunca tuvo como muy buena relación con ella. Era su abuela paterna, mamá de su papá. Pero ahí está la historia. Que nos dejen en los comentarios todo lo que la gente opina de este, de este relato.

Speaker 2:
[38:48] Bueno, el siguiente relato ocurrió a principios del 2021. Luis es un doctor de recién, recién egresado, por así decirlo. Durante ese periodo que fue durante la emergencia sanitaria del 2020, cuando se descubrió, digamos, la gravedad de esta, de esta enfermedad y los factores que provocaban una mortalidad mayor, mucho personal del área de salud, administrativos, este directivos, médicos y enfermeras de base, sacaron sus permisos y todos resultaron diabéticos, hipertensos, con problemas del corazón y lograron irse a sus casas. Y fue cuando empezaron a contratar a muchos médicos de contrato. El doctor que me envía este relato comenta que a inicios del 2021 fue contratado en un hospital rural, en un hospital básico comunitario. Un hospital que no se encuentra, digamos, en una ciudad, sino en un municipio. Y al inicio, él comenta que el ambiente era pesado, pero se sentía, digamos, satisfecho con lo que hacía. Con el paso de los días, él empezó a notar cierta actitud del personal hacia él. Una actitud de que no lo querían ahí, principalmente por parte de una doctora. Y, digamos, él estaba en el área de Trash y lo obligaban a hacer, digamos, las labores más pesadas y casi nadie se ofrecía para darle una ayuda. Como él no era de ese lugar donde estaba trabajando, viajaba una vez por semana. Y recuerda que un viernes él venía caminando, ya, digamos, terminando de su jornada laboral, y pasa por un puesto, por un bazar, afuera de una casa. Y un señor que estaba vendiendo ahí lo saluda y le dice, venga, yo creo que usted necesita ayuda. Y obviamente el doctor está cansado, no quería hablar con nadie. Y le dice, no, no, yo no quiero nada. Sí, lo que pasa es que ustedes lo están molestando. Usted, en su trabajo, hay una mujer que no lo quiere ahí, pero venga, mire, acérquese. Y pues ya el doctor como que decía, bueno, pues me acerco, ¿no? Y le dice, mire, llévese uno de estos rosarios, están benditos, le va a ayudar. Y el doctor como que no, realmente no quería comprar nada. Pero fue que esta persona le dijo, es que usted se ha sentido muy mal, a usted le están haciendo algo, debe protegerse. Lléveselo. Y pues digamos como que el doctor sí veía ciertas coincidencias con lo que le estaba diciendo esta persona. Pero digo, igualmente si ves a un doctor sale en su trabajo, no, no es que esté muy contento todo el tiempo. Para no entretenerse más le dijo, bueno, ¿cuánto cuesta? Y el señor le dijo, lo que tú gustes dejarme. Simplemente metió su mano en la bolsa de su pantalón y sacó un billete de 50 y uno de 20. ¿Por qué? Porque el rosario era de madera. Dejó el dinero ahí, tomó el rosario y se fue. El doctor dice que con el paso del tiempo, la situación en el hospital fue cambiando. Las personas empezaban a hablarle, ya no le daban tanta carga de trabajo. E inclusive, la doctora que siempre lo estaba molestando, hostigando, contrajó la enfermedad y se tuvo que dar de baja temporal. Y él, pues ya estaba, a pesar de, digamos, la cantidad de pacientes, él estaba contento con su trabajo y comenta que en una ocasión, al bajarse del autobús, sintió como si alguien le hubiera jalado su rosario y ese día lo perdió. Y pues él, como que ya tenía esa, como que esa idea de que ese rosario lo protegía. Y dice, bueno, ya no lo tengo, voy a tratar de conseguir otro. Cuando vuelve, digamos, regresa a esa casa, a ese puesto donde vendían los rosarios, empieza a tocar la puerta y nadie sale. Sigue tocando un momento hasta que salen dos señoritas. Y les dice, quisiera comprar otro rosario, no sé si podrían vendérmelo. Y las niñitas les dice, sí, adelante. Y él pregunta por el señor que le vendió. Y una de estas chicas le dice, le pregunta qué señor. Y ya él lo empieza a describir como es físicamente. Hace cuánto tiempo compró el rosario, no tenía menos de dos meses. Y una de las chicas lo empuja. Le dice que por favor no esté jugando. Y él dice, no, pero es que, ¿por qué me haces eso? O sea, ¿por qué me estás atacando? Y la otra chica empieza a llorar. Y ya es cuando la chica que lo empujó le comenta que esa persona era su papá, pero su papá había fallecido en la primera oleada de esta enfermedad. Y el doctor no se explica hasta la fecha cómo es que habló con esa persona. Y me hizo llegar una fotografía. No sé cuándo salga este episodio. Voy a tratar de enviar la fotografía para que la pongas. No es una fotografía, digamos, este muy importante, porque en realidad el tema de la foto no era el rosario, pero conserva la foto del rosario. Y hasta la fecha no se explica cómo es que esa persona le vendió ese rosario.

Speaker 1:
[45:23] Es que a ver, amigo, hay personas y esto escuchen lo que voy a decir. Que conservan cosas que le han dado los muertos. Eso es aparte. Escucha esto que te voy a contar rapidísimo, porque le encuentro un poco de semejanza con lo que tú estás hablando. Hay una señora que tenía muy mal a su hijo, que se había accidentado en su motocicleta. Esto ocurrió en el hospital de aquí. Y esa señora va a sonar curioso, pero me lo contó afuera de una taquería, porque estaba yo con mi esposa comiendo unos taquitos. Me dijo, ah, tú eres Paco, el de las historias. Y ella, sí, ya nos saludamos. Y me dijo, te tengo que contar algo. Y yo, a ver. Y empezó a llorar, amigo. Ella conserva algo que le dio. Ella dice que fue un muerto. Tú dime. Dice que hace como tres años más o menos, el año 2022, su hijo se accidentó en aquí en el centro de la ciudad. Se golpeó muy fuerte en la cabeza. Se rompió las costillas. Un pronóstico muy mal. Cuando la ambulancia llega para llevárselo, había mucha más encefálica ya expuesta sobre el pavimento. Entonces la gente incluso pensó que este chico ya estaba del otro lado. Afortunadamente, no, afortunadamente, estaba todavía con vida. Tenía signos vitales, débiles, pero los tenía. Se lo llevan o trasladan al hospital de aquí. Y como lo menciono, el pronóstico era malísimo. Malísimo, o sea, no le daban, pues esperanzas. Dice que ya le pidió mucho a Dios y se ponía a hacer sus rosarios. Le empezaba a pedir a Dios por su hijo y todo esto. Y dice que llegó una enfermera y le dijo, mujer, tu hijo va a estar bien. Sigue haciendo rosarios y dice que se quita un rosario y se lo da. Haz tu rosario. Y dice que lo acepta un rosario de madera viejísimo, viejísimo. Y se puso a hacer rosario con ese que le dio a esta enfermera. Dice que cuando sale el médico de la cirugía que le estaban haciendo porque se había abierto la tapa cranial, le dijo, señora. Le voy a decirle que la cirugía fue todo un éxito. Su hijo se va a recuperar. Y cuando ella le quiso agradecer a esta enfermera que le dio un rosario que al día de hoy conserva. Se dio cuenta de que esa enfermera ni siquiera trabajaba ahí. Ella ha preguntado, regresó al día siguiente, regresó a los días. Preguntó con todos médicos, enfermeros, camilleros. Nadie conoce a esa enfermera y ella conserva su rosario. Dice que en otra ocasión, una de sus sobrinas se enfermó. Dice que se le fue una bacteria al cerebro y pues ella pues suele rezar cuando pasan estos. Pero dice que sacó aquel rosario que guarda con mucho cariño. Cuando terminó a hacer rosario por esa persona, por su sobrina. Su sobrina ya había tenido mucha mejoría y ya los pocos días la dieron de alta. Y ella me dice Paco, yo tengo ese rosario. Yo tengo ese rosario en mis manos y mi poder. Y de verdad, cada vez que yo rezo por alguien con este rosario, algo sobrenatural pase. Y yo así de no manches, hermano. O sea, ¿tú qué piensas en ese caso?

Speaker 2:
[49:29] Que pueden ser objetos de poder. Cuando es un tipo de obsequio, digamos, de un origen sobrenatural, realmente podemos hablar de objetos de poder. Ahora que estamos en ese tema como de obsequios que se pueden dar en un hospital, te voy a contar una historia que ya debía. Una historia que que quiero que pongan mucha atención porque es especial en cierto sentido. Me lo envía una doctora que solo tengo permitido decir su nombre, es la doctora Carla. Ella es una médico internista, ya es especialista. Tiene 35 años. Realmente dedicó pues parte de casi todas juventud en su formación médica, en especializarse. Y llegó a un punto donde quizás por la edad, quizás por el ritmo de vida que llevaba, no podía encontrar pareja. Pero el sueño más grande de ella era ser mamá. Durante un tiempo estuvo intentando quedar embarazada, utilizando pues el método de fertilización in vitro. Tardaron cuatro meses cuando se dio cuenta de que por fin se había quedado embarazada. Y para ella fue una alegría inmensa. Su más grande sueño era ser mamá y quería ser mamá hasta que lo consiguió. Durante todo el embarazo, digo, es un especialista. La alimentación preparada por una nutrióloga. Sus consultas, sus ultrasonidos, sus citas, mes con mes. Pruebas genéticas, digamos, el embarazo mejor cuidado. En el hospital todos sabían que pues ya estaba embarazada. Se dieron cuenta cómo su pancito iba creciendo poco a poco. Supo que iba a ser una niña y ya está, ya está estaba pensando en los nombres. Estaba entre rosa o rosaura. ¿Por qué? Porque para ella sus flores favoritas eran las rosas rojas. Realmente disfrutó su embarazo. Pero comenta que su hija tenía cierta, como cierta costumbre. Obviamente las embarazadas deben saber que sus bebés se mueven.

Speaker 1:
[52:10] Ciertos horarios.

Speaker 2:
[52:11] En ciertos horarios, digamos, después de ciertas actividades. Y que si en algún momento tu bebé no se mueve, pues es un signo de alarma. Y ella comenta que su hija en ocasiones como que se quedaba quieta. Pero era porque si ella comía, entonces ya empezaba a moverse normalmente. Era como una señal que tenía ella. Y recuerda que en el octavo mes de embarazo, su día comenzó normal. Pase de visita en la mañana, pase de los pacientes ya programados, consulta externa, platicar con las enfermeras, lo usual. Igual comento que su bebé no se movía, comía algo, algún antojillo y se movía normalmente. Concluyó su jornada laboral a las 3 de la tarde, regresó a su casa y estaba viendo una película. Otra vez, su hija no se movía, tomó un refrigerio y se volvió. Porque para ella ya era común que en ciertos periodos esa pequeña no se moviera. Pero se dio cuenta en esa ocasión de que ya había comido y la bebé seguía sin moverse. Ella se preocupó. Tenía su doble fetal en su casa y se lo colocó. Y se dio cuenta que esa bebé estaba haciendo bradicardia fetal. Para que me entiendan que el corazón de esa bebé latía muy despacio. Latía muy poco y eso es un signo pues de emergencia. Rápidamente tomó las llaves de su coche, fue al hospital, llegó a urgencias. El doctor llegó al hospital donde trabajaba. Todos la conocían y el doctor de urgencias le hizo un rastreo rápido. La doctora Carla me dice que en cuanto estaban haciendo ese rastreo fetal, la cara del urgenciólogo cambió completamente. Pidió rápido a un camillero y que la trasladaran al área de ginecología. Cuando llegó estaba una de sus amigas cubriendo el turno de la tarde y le hizo un ultrasonido cuando llegó. La cara de la doctora cambió completamente. Y ella le preguntaba, ¿Es doctora? ¿Sabe qué está pasando?

Speaker 1:
[54:52] Claro.

Speaker 2:
[54:53] ¿Qué pasa con mi bebé? ¿Qué pasa con mi hija? Y la ginecóloga no le decía nada. Simplemente pidió quirófano de emergencia. Y en lo que la estaban preparando para la cesárea de emergencia, ella solamente gritaba y pedía que por favor salvaran a su hija. no logró recuperar la frecuencia. Había nacido sin frecuencia cardíaca. De hecho, eso es un óbito. Para la doctora Carla fue un un dolor que no podemos comprender. Claro, el estar en el hospital le recordaba todos esos momentos que vio durante su embarazo. Tuvo que pedir su cambio. Lo que ella me cuente en el correo. Ocurrió cinco años después. A ese hospital nuevo al que había al que la habían enviado. Quiero que imaginé en que hay un pasillo muy largo donde está el área de pediatría, donde están neonatos, donde están escolares y casi hasta el final está el área de medicina interna, que es donde a esta doctora le toca, donde esta doctora es su área de trabajo. Para esta doctora, llegar todos los días era una tortura. El estar viendo a tantos niños por las ventanas de ese pasillo era un recordatorio.

Speaker 1:
[57:11] Su hija.

Speaker 2:
[57:12] Exactamente.

Speaker 1:
[57:13] Su hija muerta.

Speaker 2:
[57:16] Recuerda que un día ella evitaba pasar, ella evitaba completamente entrar al área de pediatría, pero en una ocasión requerió una firma del titular de esta área. Por lo que esperó, inclusive, ni siquiera entró, lo espera fuera en la puerta del pasillo. Y una niña se le acercó. Y le preguntó, ¿por qué estás triste? Y la doctora le dijo, no, niña, no, no, pequeña, yo no estoy triste. Y la niña le dijo, ¿sí? ¿tú estás triste? ¿Tu hija me lo dice? No, machi. Y la doctora, ¿cómo que mi hija te lo dice? Sí, yo te he visto. Cuando tú vienes, siempre te acompaña, siempre va detrás de ti. A veces jugamos. Y la doctora Carla... Sí. No, no, no entiende de que está hablando esta... A la vida. Y quiere seguirle preguntando, pero llega una enfermera y le dice, no, vente, esta no es un área para que estés jugando.

Speaker 3:
[58:27] Y se la lleva.

Speaker 2:
[58:29] La doctora Carla se queda con esa idea. ¿Por qué le dijo esto? Al día siguiente, le pregunta, regresa otra vez a buscar a esa chica, a esa niña. Y le sigue preguntando, ¿por qué me dijiste eso? Y esta niña le dice, es que siempre que tú pasas en la mañana, viene una niña detrás de ti. Y siempre la vemos que pasa contigo. A veces se queda aquí a jugar. Y, pues, no, doctora, no entienden, no. Quizás dicen, no, son. Imaginación es imaginación de la niña. Y se queda en eso se quedó la otra que la niña se lo está imaginando. Y esta chica todavía esta niña todavía está internado otros dos días más. En su último día, cuando la doctora llega, esta niña ya le está esperando en la puerta. Y le le hace señas para que venga. Y le dice, yo ya me voy a mi casa. Pero tu hija me pidió que te entregara esto. Y le entrega una hoja de papel. En esa hoja de papel había un dibujo que la propia niña había hecho. Y era un dibujo de la doctora Carla con una niña y un ramo de rosas.

Speaker 1:
[59:59] Me gustaban las rosas. No me manches de mí. A la vida. Que tu hijo, tu hija muerto te mande un mensaje tan lindo, hermano. Ay, Dios santo. No, manches, qué historia, hermano. De verdad, digo, qué triste lo que esta mujer sufrió. De verdad. Dicen por ahí, no, que no existe un nombre cuando un padre pierde a un hijo. Hay cuando pierdes a una madre, a un padre, a tu pareja. Pero ni siquiera existe un nombre para eso que es perder a un hijo, a una hija. O sea, es algo totalmente horrible, horrible, hermano. Y mis condolencias para todos los papitos que a lo mejor han perdido. De verdad, un abrazo grande para todos. Hermano, qué fuerte historia, qué fuerte. Yo quiero terminar contándote una historia. Vamos a darle un giro a este sentimiento porque esto se pone oscuro. Esta historia se llama solamente rabia. Es anónima. Muchos ya intuyen para dónde va esto. Este médico general nos dice que hace unos años trabajaba como guardia nocturno en un hospital, en el área de emergencias. Él dice que normalmente pues todo está muy tranquilo en la noche porque la ciudad donde él se encuentra es pequeña, entonces normalmente los fines de semana llegaba uno que otro borrachito o alguna persona con un malestar estomacal, una gripa, alguna infección, todo normal. Nada vaya extraño hasta que en una ocasión llegó una señora con su hijo de 12 años que ingresa por un golpe de calor. Él dice que pues lo empiezan como a dar tratamientos, pero que la mamá en algún momento le dice doctor, mi hijo también sufre ataques epilépticos. Y dice que lo internan, le meten un suero evidentemente para hidratarlo, todo eso tenerlo en observación esa noche. Y dice que pues el chico se veía bien, se veía estable, incluso hablaba normal. Dice que al salir, él notó que su mamá estaba rezando con mucho fervor. Y él se acerca, le dice, señora, no se preocupe, su hijo se va a recuperar. Solo fue un golpe de calor. Ya se está hidratando. Mañana él se puede ir. No pasa nada. Y dice que le toma las manos al al doctor y le dice es que no es el golpe de calor, es algo más, es algo espiritual. El doctor en este punto me dice la verdad, Paco, yo en aquel punto, yo no creía en nada de esto. Qué brujería, qué santería, qué tonterías. La verdad para mí eran tonterías. Yo le dije, señora, todo tiene solución y todo tiene cura. Lo único que no tiene solución es la muerte. Vamos a aferrarnos, hijo, va a estar bien. Y dice que la señora seguía insistente. No, doctor, es que mi hijo tiene otra cosa. Tiene otra cosa. Ya ha tenido ataques anteriormente. Dice, señora, es epilepsia. No, doctor, es que es otra cosa. O sea, la señora andaba muy necia y él se fue. La señora se quedó allá haciendo su rosario. A los minutos que va una enfermera a dar una vuelta, un chiqueo a este joven. Dice que la enfermera empezó a gritar de desesperación. Doctor, doctor, necesito que venga. Dice que él va y lo primero que ve de verdad, de verdad, esto estaba loco porque es de película. El chico estaba con su espalda completamente encorvada hacia atrás sobre la cama. Estaba rígido, estaba tieso y dice que empezaba a mover mucho la boca así. Y los dientes, dice, le sonaban muy fuerte y le rechinaban. Dice que entró a la mamá llorando, llorando, diciéndole Dios Espíritu Santo, perdóname. Y el doctor le dice, señor, tranquilícese, solo es un ataque de epilexia. Agarra y le mete en un sedante intravenoso. Pero no le hacía nada. De pronto, dice que el niño se detiene, gira su cabeza y voltea a ver a su mamá. Y le dice, no querías hablar con el abuelo, mami. Y dice que la mamá se ponía a llorar. Y este niño le dice, tu ambición lo llevará a la muerte, estúpida. El doctor escucha esto y escucha la voz del niño. Dice que era una voz, él había hablado con el niño. No era su voz. Dice que en ese momento administran un sedante más fuerte todavía. Y el niño dice que empezó a azotarse así, contra el, pues contra la cama, contra la camilla. Hasta que poco a poco fue dejando hacerlo y se quedó profundamente dormido. La mamá le volvió a decir al doctor, yo le dije que mi hijo tenía algo más, no solamente el golpe de calor. Yo se lo dije al doctor. Y él dice, solamente, pues no sé, hay que hacerle unos exámenes clínicos, hay que ver qué es lo que tiene, cómo está su epilepsia y ella, no doctor. Le voy a confesar la verdad. La madre le confía, hermano, que hace unas semanas ella había estado en una sesión espiritista para contactar a su papá, porque resulta que en la familia se rumoraba que el anciano, que el señor enterraba dinero en algunas partes de sus tierras. Tenía pues montón de terrenos y la señora, pues quería saber dónde estaba enterrado ese dinero. Evidentemente, nadie vivo lo sabía y decidió hacer una sesión espiritista. Le hablaron a una persona, llegó a la casa del abuelo y el niño, como niño inocente, curioso, se coló y se metió abajo de la mesa. Dice que en la plena sesión la mesa empezó a azotarse. Todos pensaron que era la manifestación del abuelo. Era el niño que estaba teniendo un ataque epiléptico. En ese momento dicen que el niño empezó a morderse la lengua. Empezó a revolcarse y a contorsionarse de maneras extrañas. La persona que hizo la sesión no pudo ayudarlo, simplemente se fue. Días después, a este niño, que todo el tiempo lo veían parado afuera en un patio mirando hacia una barda todo el día pegándole el sol, fue que le dio un golpe de calor y decidieron llevarlo. Este doctor escéptico, no creyente, ese día, dudó. Ese día puso en tela de juicio lo que él solía creer. Él dice lo que pasó a la mañana siguiente, Paco. La mamá firma la alta voluntaria y me dijo, me lo llevo, doctor, para que le saque en el espíritu. Nunca más volví a saber de ese pequeño. Él llegó a pensar que era rabia en algún momento. Por eso la historia no lo dije. Le pusimos rabia. Dice, yo pensé que era rabia porque incluso hubo un momento donde el niño empezó a espumar mucho por la boca. Pensamos que algún animal lo había mordido, o algún ardilla, algún perro. Pero su mamá jura que es otra cosa.

Speaker 2:
[68:13] Bueno, desde el punto de vista médico, sí hay ciertas enfermedades que pudieran provocar ese tipo de comportamientos. Esto me recuerda lo que ya he comentado, la única ocasión que yo estuve frente a un paciente poseído.

Speaker 1:
[68:29] Ok, ¿los puedes platicar?

Speaker 2:
[68:31] O sea, el caso que me tocó atender a mí ya tiene muchos años. Yo me encontraba en un área, digamos medicina interna. Yo era el responsable esa noche, tenía a mi cargo un interno. Usualmente en el área de medicina interna hay un cuarto que es el cuarto aislado, donde hay pacientes que están en un protocolo de estudio o que por diversas enfermedades no pueden estar expuestos a patógenos, a alergenos. Y para poder entrar a esa a esa área, pues uno tiene que entrar con pues una un traje, pues digamos especial, ya sea una pijama quirúrgica, gorro, botas, guantes, para evitar llevar algún tipo de alergeno, o bacteria, virus a esa área. Recuerdo que cuando yo llegué en la noche, una de las enfermeras me avisó que teníamos un paciente en el aislado. Era un niño, pertenecía al área de pediatría. Él ya tenía su diagnóstico, tenía su tratamiento, y aunque no nos pertenecía, pues estaba en nuestra área y había que en mínimo ir a darle una vuelta. Cuando me acerco a ver el expediente, a ver quién es el paciente, noto que había ingresado por una reacción alérgica severa. Y en las notas veo que dice que es un jovencito, como de en ese entonces tendría sus 13, 14 años. Y como dato curioso, cada domingo ese niño ingresaba a urgencias por una reacción alérgica. Se iniciaba protocolo, manejo, tratamiento atópico, intravenoso. Estaba unas horas, remitían los síntomas y se iba a su casa. Pero era cada domingo, cada domingo, cada domingo. Hasta que finalmente un pediatra ya lo mandó, digamos, con un alergólogo pediatra. Se le hizo todo el protocolo y estaba en protocolo de investigación, por eso estaba en el aislado. Yo solo vi, yo esa información la saqué de su expediente. Recuerdo que al interno que estuvo conmigo esa noche, yo le dije a este paciente, lo vamos a ver al último. En lo que él preparaba, pues, digamos, todas las solicitudes, todos los expedientes para el pase de visita al nocturno, me acerqué a la habitación del aislado. Abrí la puerta y quiero que se imaginen como si yo hubiera abierto un congelador. La habitación helada. Helada. Tanto que el vapor de tu boca era visible. Y obviamente lo reportas, ¿no? Enfermera porque está el, digamos, el clima. Pero esa habitación ni siquiera tenía clima. Y cuando yo me acerco, veo que este chico era como si estuviera, como si hubiera algo mal en ese chico. A primera instancia fue esa sensación de querer salir corriendo de ese lugar. Y ya fue que se acercó el interno y ya sabes qué, este lo vamos a ver al final. Afortunadamente esa noche no teníamos muchos pacientes. Y recuerdo que ya cuando habíamos terminado y estábamos con este chico, yo le dije a mi interno. Lo que vas a ver, necesito que seas muy cauteloso. Y lo que te voy a pedir, necesito que lo hagas al pie de la letra y no me preguntes nada hasta el final. Y pues obviamente el interno se queda, no se saca de onda. Y luego ve a la capilla que está en el hospital. Ahí en el púlpito hay una biblia. Y en esa biblia hay un rosario.

Speaker 3:
[72:58] Tráetelo.

Speaker 2:
[73:03] Dicho y hecho. Fue. Lo trajo. Ya que nos estábamos vistiendo para entrar al aislado, le dije. Ve dónde está el carrito de enfermeras. Discretamente. Tráete un paquete nuevo de gases. Fue.

Speaker 3:
[73:20] Lo trajo.

Speaker 2:
[73:22] Y yo agarré el rosario y lo envolví en las gases. No se podía ver. Y de hecho lo volví a guardar. Entramos. Y el chico. Tranquilo. No parecía nada fuera de lo normal. Y bueno, nos presentamos. Soy el doctor Tal. Yo estoy a cargo del área en la noche. Él es el doctor Tal. Es el médico interno. Y vamos a hacerte algunas pequeñas pruebas. Nos acercamos. Lo empezamos a revisar. Con el pretexto de hacerle una prueba de tono muscular o fuerza. Saqué el paquete de gases que tenía el rosario adentro. Se lo puse en la mano y le dije, levanta tu mano, apriétalo con fuerza y levantalo. Y el niño me decía, no puedo. Está muy pesado. Y le dije, ¿seguro? No está muy pesado, a ver, intentalo.

Speaker 3:
[74:21] No, no puedo.

Speaker 2:
[74:24] Lo cambiaba yo de mano. No puedo, está muy pesado. Y en ese momento, no se debía ser, pero pues yo había entrado con mi celular y puse una un video de YouTube, una misa de liberación. En cuanto no diré en cuanto empezó, pero habrían pasado. Veinte, treinta segundos. Cuando el niño cuando el niño empezó a gritar. Su piel se llenó pues de una dermatitis, como cuando alguien come marisco y le empiezan a salir, pues ronchas en la piel para que me entiendan. Pero quiero que se imaginen eso por todo el cuerpo. Fue en cuestión de segundos. Quité el video y el niño empezó a. Y el interno pues no sabía qué estaba pasando. Y le dije, bueno, ¿sabes qué? Vamos a ver qué tratamiento tiene, qué tratamiento atópico, qué pomada le están poniendo. Y se lo vamos a poner. Y no vamos a mencionar nada de esto a nadie. Yo sé que se pueden dar ciertas explicaciones en el sentido de que quizás algún tipo de abuso infantil que pudiera, digamos, este provocar este tipo de reacciones.

Speaker 1:
[75:58] Sí.

Speaker 2:
[75:59] Pero en este chico no.

Speaker 1:
[76:01] Era diferente.

Speaker 2:
[76:03] Ese no era el caso. Cuando salimos de ahí, el interno, cientos de preguntas. Y yo solo le dije. Probablemente este chico. O jugó a la ouija. O realizó algún ritual. Esto lo que voy a contar a continuación no lo he contado. Pero yo hablé con los familiares de este chico. Le pedí a la enfermera que cuando llegaran que se pusieran en contacto conmigo. Y los vi. De forma externa en la clínica privada y donde yo trabajaba por las tardes. Y cuando llegaron. Porque el chico estuvo internado creo que todavía una semana. Porque estaban esperando unos resultados. Que no recuerdo. Estaban esperando unos resultados de unos alergenos. Que al final resultaron negativos. O sea, un estudio carísimo y nada. Y llegaron a donde yo los había citado al consultorio. Cuando yo hablé con la mamá en el hospital para decirle de esta situación, como que su mamá sí, como que fue un poquito más abierta. Pero el papá escepticismo completo. Escepticismo total. Y llegamos, estaba una enfermera conmigo. Le tomó los signos vitales al chico. Y yo le dije a su papá. Quiero que revise a su hijo en este momento. No tiene nada. Y quiero que preste atención a lo que va a suceder ahorita. Igual, el chico estaba en la mesa, en la cama de exploración. Y con mi celular pusimos nuevamente, pero una mesa ya, digamos, como de liberación, ya de exorcismos. Y de nuevo, empezó a gritar, empezó a patanear. Se quería quitar la camisa, la quería romper. Entre el papá, la mamá, yo y la enfermera tratamos de detenerlo. Y pudimos ver, con una mano levantó a su papá. Estamos hablando de un niño de como de 13, 14 años, y su papá pesaba unos 80, 90 kilos. No lo podíamos explicar. Quitamos este, pues el video y observaron las, digamos, la dermatitis volvió. Ya platicando con, con, con, con la familia, me enteré de que la abuela del niño vivía con ellos. Pero como era una señora mayor, ya no, ya no podía ir a misa. Y lo que hacía es que ponía la misa dominical los domingos. Y eso explicaba por qué el chico siempre terminaba en urgencias.

Speaker 1:
[79:02] Por eso iba todos los domingos a urgencias, claro.

Speaker 2:
[79:07] Y algo que nunca había yo contado es que la enfermera que estaba conmigo apenas había ingresado y ya era proveniente de una familia cristiana. Esto ya me lo contó ya después de que se fueron. Me contó que mientras yo platicaba con los padres, ella le estaba poniendo una crema, una crema atópica para aliviar, digamos, la comezón, todo lo que sentía. Y el niño le dijo, ¿ya lo saben tus papás? Que eres una... Lo que te hiciste no se debe hacer. Y la enfermera extrañada. Sabes que no debes hacer eso, ¿verdad? No estás casada. ¿Qué le vas a decir a tus papás? Y fue que la enfermera me confesó que pues había iniciado su su vida sexual en ese entonces. No había forma de que ese niño supiera eso. Ese niño sabía cosas. Dijo algunas cosas de mí. Cosas que yo nunca le había contado a nadie. Cosas de la enfermera. Cosas de sus papás.

Speaker 1:
[80:28] Los escudriño.

Speaker 2:
[80:30] Él sabía. No había forma de que se enterara. No había forma. No había una coincidencia. No hay forma de que fuera una simple coincidencia.

Speaker 1:
[80:41] No existe la coincidencia ahí, amigo.

Speaker 2:
[80:44] Y fue lo que te comenté de que al final los padres de este chico lo llevaron a Puentejula. Y no es como en las películas de que una liberación o un exorcismo duras los últimos diez minutos de la película y todo regresa a la normalidad mágicamente.

Speaker 1:
[81:03] Pueden llegar a ser días, hermano.

Speaker 2:
[81:05] Hasta años. Y esa es la vez que me tocó atender un paciente poseído.

Speaker 1:
[81:14] Qué fuerte forma de terminar este podcast, hermano. De verdad, yo había escuchado ese relato, ya lo he descontado, pero yo creo que valía mucho la pena que lo volvieras a recordar, sobre todo para la gente que no conocía esos detalles y que recién se van uniendo a este proyecto. De verdad, no me queda más, hermano, que agradecerte. Gracias, una, por aceptar esta imitación. Gracias por seguir asombrándonos con estas experiencias. El tema que tocamos el día de hoy fue asombroso. Te agradezco mucho, Doc, antes de irnos, hermano. Por favor, recuérdanos, redes sociales.

Speaker 2:
[81:51] Si les gustaría escuchar un poco más algunas otras historias que tengo, algunos casos que me envían, me pueden encontrar en YouTube como el Doc entre la ciencia y el misterio. Y no sé, quiero aprovechar, quizás lo cortemos, quizás no, pero me gustaría hacerte una propuesta, Paco.

Speaker 1:
[82:13] A ver.

Speaker 2:
[82:14] No sé si se puede. Ya saben que, bueno, los que me conocen desde el inicio saben que me encanta pedir o likes o suscripciones para Paco. Pero ustedes saben que hay un contenido oculto, un contenido que no es para todos.

Speaker 1:
[82:29] De hecho, no, no es para todos.

Speaker 2:
[82:31] ¿Pero qué pedirías para que liberaras por lo menos uno de los míos? Cinco minutos. Completamente censurado para que YouTube no lo baje. Ustedes se van a... Ustedes entenderán por qué es un contenido exclusivo, pero una prueba. Cinco minutitos de alguno que yo haya dado. Cuántos likes para que liberes y les des una pequeña prueba de lo que pueden encontrar en contenido exclusivo.

Speaker 1:
[83:06] Normalmente llegamos a 17 mil, 20 mil, el doble, 40 mil, 40 mil likes.

Speaker 2:
[83:15] 40 mil likes y Paco les libera un capítulo mío. Cinco minutos.

Speaker 1:
[83:20] Va, lo hago. Cinco minutos. En el próximo episodio contigo lo metemos y se arma. Vamos a dar una semana. Una semana de publicado este video. Dejalas para acá y grabas esos cinco minutos. ¿Aceptas? Acepto. Familia, lo dejamos en sus manos. Gracias a todos los que eran al final. De verdad, muchas gracias. Espero apoyes mucho este video. Y si te gustaría ir ahorita a conocer lo oculto, lo prohibido, por favor te espera en nuestra página web. Nos apoyas muchísimo porque somos ya muchos miembros, muchos ya muy agradecidos con todos los que se han tomado el tiempo de apoyarnos de esa manera. Se los agradezco mucho y se los voy a recompensar porque voy a decir algo que es sorpresa. Pero por todo el apoyo que nos están brindando en comprar nuestras membresías en nuestra página, viene una sorpresa para todos ustedes. Lo van a ver más adelante. Pero se los prometo que van a quedar boquiabiertos. Se los prometo. Familia, esto es todo lo que puedo decir. Les mando un fuerte abrazo. Muchas bendiciones a todos. Saludos y nos vemos en otro episodio más adelante. Hasta la próxima. Chao, chao.

Speaker 2:
[84:35] Como él era camillero y estaba prácticamente siempre en el turno nocturno, que le avisara si había una b***. Esta mujer le comenta que si quiere tener más poder, que debe realmente entregar a alguien, a alguien de su familia. Saca polvo de huesos. Y si son niños, la parte de sus geni**es es la más valiosa. Corta la parte geni***, ya sea su p*** y sus test***los, que ya estén en formación y los separa.

Speaker 1:
[85:14] No, macho.

Speaker 2:
[85:15] Comentan que se ponen la lagaña de los perros.

Speaker 1:
[85:18] No, macho, ¿es en serio?

Speaker 2:
[85:19] En los ojos. Y donde tuve ese encuentro con una bruja, no hay otra forma de decirlo, donde sí me solicito que le pudiera yo conseguir una placita de una paciente.